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Francia hoy

Tres profesionales franceses de salud cuentan la crisis de la Covid por dentro

Audio 16:46
El personal médico de Alsacia estuvo en la primera línea desde el inicio de la epidemia en Francia. (Imagen de ilustración)
El personal médico de Alsacia estuvo en la primera línea desde el inicio de la epidemia en Francia. (Imagen de ilustración) REUTERS - BENOIT TESSIER
Por: Lucile Gimberg
23 min

Para los profesionales de salud de Francia, lo peor de la crisis sanitaria ya pasó, pero ahora deben lidiar con los recuerdos y la huella física y psicológica que dejó la epidemia en ellos. En Alsacia, una de las regiones más afectadas del país, un médico y dos enfermeras le contaron a Radio Francia Internacional sus íntimas e impactantes experiencias.

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Un reportaje de nuestra enviada especial a Alsacia, Lucile Gimberg. Realización Pierre Zanutto. >> Para escucharlo, haga clic en el símbolo play arriba.

Las enfermeras Sophie Blanchard, Amandine Zussa y el médico Luc Bostaetter estuvieron durante tres meses en la primera línea del combate contra el coronavirus en Alsacia, una de las regiones más afectadas por la epidemia.

En el centro de salud de Bartenheim, un pueblo cerca de la frontera con Alemania y Suiza, llegaron a atender a 800 pacientes de Covid-19. Trabajaron sin parar y en un contexto de angustia, tensión y muerte. Y por primera vez, cuentan su experiencia.

Doctor Luc Bostaetter: "Fue un periodo muy difícil, admite el doctor Bostaetter. Estabamos agotados por el trabajo porque nuestro centro de salud recibía a muchos pacientes. Pero también fue un periodo muy interesante porque por primera vez en mi carrera, me encontré con una enfermedad que no conocía en absoluto. La estoy descubriendo poco a poco."

Amandine Zussa: "La epidemia llegó aquí después de un evento masivo de fieles evangélicos. Tuvimos muchos casos de un solo golpe. Fue muy duro. Yo recibía a los paciente que llegaban, les tomaba la presión, la temperatura y para los que realmente estaban mal, llamabamos a urgencias inmediatamente. Fue una catástrofe."

Luc Bostaetter: "Los primeros casos, los atendímos con una mascarilla puesta y nada más. Nos dimos cuenta de la intensidad de la enfermedad cuando vimos a la gente de urgencias. Cuando llegaban para llevarse a un paciente, estaban vestidos como cosmonautas. Ahí pensamos que no estabamos suficientemente protegidos. Al principio solo teníamos algunas mascarillas que empresas del sector nos habían dado. Casi todos los médicos y las enfermeras del centro de salud, tuvimos Covid-19, pero por suerte fueron casos leves."

Sophie Blanchard: "Fue un período muy intenso. Estabamos al pie del cañon de lunes a domingo. No tuvimos otra vida durante tres meses. Como otros profesionales de salud no trabajaban, teníamos varios roles: el apoyo psícológico a los pacientes y sus familias o el acompañamiento de los enfermos. Además, varios médicos del sector fallecieron por el coronavirus y tuvimos que hacernos cargo de sus pacientes."

Los trabajadores de la salud también debían lidiar con la angustia de contagiar a sus familiares.

Amandine Zussa: "Los pacientes más graves me escupían, me vomitaban encima a veces, y yo solo tenía una mascarilla. Cuando volvía a mi casa le decía a mi esposo 'tengo la Covid, no te acerques, no duermas conmigo'. A mis niños ya no les daba besos, fue muy duro eso. Dormía en el sofá. Finalmente soy negativa, pero en ese momento yo estaba segura de que lo tenía."

Sophie Blanchard: "Puse mi vida entre paréntesis. Tenía miedo de contagiar a mi marido y a mis hijos entonces compartía muy poco con ellos. En la noche, solo llegaba para tomar una ducha y dormir. En la mañana, cuando me iba, ellos dormían todavía."

Luc Bostaetter: "Como profesional de salud, cuando volvíamos a casa, eramos un poco rechazados por la familia y eso era complicado. Cuando estaba en la mesa, estaba un poco aislado. Es normal, pero cuesta. No tenía derecho a tocar la botella de agua. Me decían 'tu pides, y nosotros te servimos'. Lo mismo con el pan. Debía dormir solo, no es agradable. Son medidas totalmente adecuadas, pero es dificil vivirlo. Necesitaba cariño y no tenía cariño. Menos mal que vivo en el campo y tengo un perro que sí se me acercaba. ¡Y tres gallinas en mi jardín que podía abrazar!"

Durante las semanas más duras de la epidemia, los profesionales de salud recibieron el apoyo del pueblo francés que los aplaudía cada noche a las ocho, pero muchos se sintieron impotentes ante la falta de material o las dificiles condiciones de trabajo sobre las que ya venían alertando al gobierno. En plena pandemia, la enfermera Sophie Blanchard escribió una carta al presidente Macron para expresar su descontento.

Sophie Blanchard: "En la carta al presidente le puse: 'Usted nos envía al frente en calzones, es como enviar a un militar al combate sin arma. Es incoherente'. Decía que teníamos material para protegernos pero no teníamos nada, nos estabamos arriesgando mucho. Fue genial que nos aplaudieran durante un tiempo porque somos 'los héroes' pero en realidad es lo que hacemos todo el año. Llevamos meses con movilizaciones y protestas para pedir al gobierno que deje de cerrar camas en los hospitales y que ponga los recursos necesarios para el sistema de salud. Advertimos a las autoridades de que iba  a llegar un día en que nos iba a caer algo grande y no estaríamos preparados. Y no nos escucharon. Varias veces, en mi auto, cuando iba de la casa de un paciente a la de otro, me llegó una tristeza infinita. Y dos o tres veces, me sorprendí llorando. Mi auto era mi mejor amigo, yo le contaba todo. Allí escuchaba música muy fuerte, cantaba desafinado, gritaba, lloraba, paraba y golpeaba en el volante diciéndome "¡no puede ser!"

Una dura prueba de resiliencia que exige un acompañamiento psicológico después de la crisis, recomienda la Academia de medicina. De hecho, numerosos establecimientos de salud han abierto programas psicológicos para su personal. En Bartenheim, varios médicos y enfermeras que estuvieron en el combate contra la Covid-19 están ahora de vacaciones. Pero temen una eventual segunda ola porque la gente se está relajando mucho con las medidas de precaución.

Sophie Blanchard: "La gente ya no lleva mascarilla, el alcohol gel parece obsoleto y en algunos lugares ya no respetan la distanciación física. Están actuando como antes pero nunca vamos a volver a la situación de antes. Además, esta actitud me pone triste porque al hacer eso nos ponen de nuevo en peligro. Si no respetan estas reglas básicas, primero es una falta de respeto hacia nosotros y, segundo, significa que vamos a tener nuevos focos de contagio. Y estas personas, que la primera vez esquivaron la enfermedad, pues quizas ahora sí nos necesiten. Y nosotros ya hemos dado todo lo que podíamos. Si ahora llega una segunda ola, iremos al combate otra vez aunqe estamos agotados."

Según los últimos datos oficiales de principios de julio, los hospitales de Alsacia registraron 1.479 muertes ligadas a la Covid-19 desde el comienzo de la epidemia. A mediados de julio, el numero de hospitalizados bajó a 630 de los cuales unos 20 continuaban en salas de reanimación.

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