Covid-19 - Francia

Tercera ola: los franceses confinados al aire libre

Manifestación contra el confinamiento parcial en Niza el 26 de febrero de 2021.
Manifestación contra el confinamiento parcial en Niza el 26 de febrero de 2021. AFP - VALERY HACHE

Tras un año de pandemia arrasadora, el gobierno francés entendió, por fin, que al aire libre se corre menos riesgo de contagio que en un ambiente cerrado. Con la llegada de la tercera ola, ha decidido confinar “en el exterior” y sin límite de tiempo; pero se exige una autorización para llevar a cabo esta actividad que, sin embargo, está permitida. Confusion total."Tiene que haber un discurso que le de sentido a este confinamiento" dice el director de Asistencia pública de los Hospitales de París, Enrique Casalino.

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Con más del 23% de aumento de contagios en una semana y cerca de la terrible cifra de 100 mil muertos, la tercera ola del coronavirus llega a Francia. Las medidas tomadas hasta ahora no han sido suficientes, admitió el Primer ministro Jean Castex al anunciar una serie de confusas restricciones que han creado desconcierto y resignación en una población saturada y fragilizada tras más de 250 días de confinamiento, cierres de comercios y toques de queda.

“Debemos ir más lejos” dijo enfático Castex pero, en lugar de endurecer las medidas de confinamiento, el gobierno acortó en una hora el toque de queda. Las escuelas, colegios y liceos siguen abiertos. Las universidades también (aunque con algunas clases virtuales). Los comercios esenciales (a los que se suman librerías y ventas de discos) seguirán funcionando. Pocos cambios respecto a las restricciones adoptadas cada vez que los contagios y las muertes se han disparado.

Y, para completar el galimatías del discurso oficial, se invita a la población francesa a estar al aire libre para evitar los contagios, sin límite de tiempo, pero llevando consigo una autorización sine qua non será posible realizar una actividad que, sin embargo, está permitida.   

A todas luces, este tercer confinamiento no es más estricto que los dos anteriores. Por el contrario, se trata de la prolongación de medidas restrictivas que ya estaban puestas en marcha o , incluso, del aligeramiento de otras (como el toque de queda). Ante la gravedad de la situación sanitaria, el personal de salud se inquieta por el grado de eficacia del nuevo arsenal de disposiciones.

En entrevista con Radio Francia Internacional, el médico Enrique Casalino, director de Asistencia pública de los Hospitales de Paris, entiende que el gobierno haya hecho un compromiso con una población impactada económica y emocionalmente tras un año de confinamientos de todo tipo; pero también teme que, debido a diferentes problemas sociales y por no sentirse actor de la prevención, la gente no obedezca las consignas.  

Enrique Casalino: “Estamos muy preocupados. Desde hace varias semanas alertábamos sobre el alza del nivel de la 'meseta' de contagios, y que el sistema de salud se iba saturando. Y no veíamos ninguna manera de que esto se pudiera controlar sin un confinamiento, sin una nueva regla de restricción. Pero, al mismo tiempo, escuchábamos que de parte del gobierno había casi un paradigma  instalado, que era 'no vamos a reconfinar, podremos pasar sin necesidad de confinar porque estamos vacunando, hace mas calor y la gente va a estar menos en el interior, el virus se contagia más cuando hace frio'.

Ahora, a pesar de todo, el gobierno ha aceptado que el confinamiento  es una estrategia que, por supuesto, tiene un costo social y económico importante, pero que permite reducir el número de muertes y el número de personas que sufren.”

Rfi: Se trata, sin embargo, de un confinamiento más suave que los dos anteriores:

Enrique Casalino: "Sí, es mas suave. Pero entiendo que, de esta forma, el gobierno evitó una oposición frontal de una parte de la población. Hay mucha gente que aceptacon resignación, pero también existe parte de la población que está sumamente reticente, con muchas dudas sobre el interés del confinamiento, que está saturada sicológicamente, fragilizada por un año de restricciones, que tiene cólera con los cierres. Hemos tenido más de 200 días de confinamiento y toque de queda. Es posible que la gente siga más las medidas del gobierno, si puede estar más tiempo al aire libre”.

RFI: Aún si la población respeta estas medidas, ya el 11 de marzo el Consejo Científico advertía que esa estrategia del gobierno de esperar hasta que los hospitales estén saturados, presenta el riesgo de que el costo en víctimas sea enorme.

Enrique Casalino: “Si. Pero hay que ver también que la salud es un fenómeno económico y social, de bienestar. Y que si la situación económica y psicológica de la población se deteriora, el bienestar en salud no está garantizado. Existe un estrecho lazo entre el equilibrio social y el bienestar en salud. Por supuesto que sé que van a haber mas muertos en los días que vienen. Nuestra lucha como personal de salud es evitar esas muertes y el sufrimiento de la gente que llega a las UCI. Pero, al mismo tiempo, existe una incertidumbre en materia  laboral y sobre el futuro, e inquietudes sobre nuestros propios hijos. Lo veo en mi propia familia. Y espero que el gobierno aporte respuestas. Tiene que haber un discurso que le de sentido a este confinamiento. No es solamente decirles  'confinamos' y, ellos 'obedecen'. La gente tiene que apropiarse de la campaña de lucha contra la Covid-19.

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