GASTRONOMÍA

Venezolanos abren en París un travieso restaurante no apto para menores

Sugar Daddy, Sexy Coconut, Black and White, hay para todos los gustos, e incluso se pueden pedir sin gluten.
Sugar Daddy, Sexy Coconut, Black and White, hay para todos los gustos, e incluso se pueden pedir sin gluten. © Facebook/La Quéquetterie

Una pareja de jóvenes venezolanos ofrece en París una experiencia de street food muy singular. Se trata de La Quéquetterie, donde los clientes pueden encontrar waffles con formas muy explicitas y para todos los gustos.

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Aun en tiempos de Covid, París es una caja de sorpresas. Paseando por la estrecha Rue D’Aboukir, en el distrito 2, uno se encuentra con un lugar muy original llamado La Quéquetterie. “Quéquette” es en francés una forma infantil de llamar al pene, por lo que en español, el lugar podría llamarse “la pitotería”, o “la penedería”, según guste.

Ahora bien, ¿qué se vende en La Quéquetterie? No es un sex shop sino una tienda gourmet, donde se puede comprar para llevar deliciosos gofres, o waffles, en forma de pene o de vulva –según el apetito del cliente.

Al empujar la puerta nos espera otra sorpresa: en vez de hípsters parisinos, la que nos recibe es Tatiana Jurdi, una venezolana que, con su novio Salvador Petruzzi, es la dueña del lugar.

¿Cómo nació el concepto?

“Antes del primer confinamiento, vi este concepto en España, me pareció una súper idea y pensé: ¿por qué no traerlo a París?”, cuenta a RFI la joven, que vive en la capital francesa desde hace 10 años y es dueña de los restaurantes Fuumi, “donde hacemos una fusión de cocina latina y asiática, el sushi-burrito”.

El confinamiento de marzo de 2020 postergó el proyecto, hasta que decidieron probar suerte abriendo un corner en el Fuumi de la Rue d’Aboukir “a ver si el concepto le gustaba a la gente o no”. Tras una primera apertura prueba en el verano 2020, abrió definitivamente en enero de 2021: “Desde que abrimos, se volvió una locura. Viene muchísima gente, a tal punto que se nos complicó demasiado mantener el restaurante y La Quéquetterie en un solo local, entonces decidimos convertirnos solamente en La Quéquetterie”, explica Tatiana.

Preparando unos waffles en forma de "quéquette" para los clientes.
Preparando unos waffles en forma de "quéquette" para los clientes. © RFI

“Funcionamos muy bien”

El éxito llegó sobre todo por las redes sociales, y gracias a una nota en el sitio sortiraparis.com, que indica las actividades que uno puede hacer en la capital. “Yo no hice nada particular, la cuenta Instagram pasó de tener 10.000 seguidores a casi 40.000 en pocos meses. Estamos contentos porque ahora en París todo está parado y nosotros funcionamos muy bien. Y en realidad me salvó un poco mi empresa porque como gerenta de restaurante estaba muy afectada por la crisis”, señala la dueña.

Lo cierto es que mientras estamos allí, muchos clientes llegan para probar los waffles. Sugar Daddy, Sexy Coconut, Black and White, hay para todos los gustos, e incluso se pueden pedir sin gluten. Y si no hay tiempo para venir hasta le Rue d’Aboukir, La Quéquetterie entrega pedidos a domicilio.

Obviamente no faltan los que tildan estos dulces de mal gusto, pero no son mayoría: “En un 80% son comentarios positivos. La gente al principio viene por la experiencia, porque es cómico, pero tenemos muchos clientes que vuelven porque les gusta. Estoy súper contenta porque ha sido muy positivo”, se alegra Tatiana.

A modo de conclusión probamos un waffle Black and White (capa de chocolate negro y blanco), y sólo podemos recomendarles pasar por la estrecha Rue d’Aboukir en su próximo viaje a París.

'La gente al principio viene por la experiencia, porque es cómico, pero tenemos muchos clientes que vuelven porque les gusta', dice Tatiana.
'La gente al principio viene por la experiencia, porque es cómico, pero tenemos muchos clientes que vuelven porque les gusta', dice Tatiana. © Facebook/La Quéquetterie

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