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revista de prensa

La reseña de la prensa francesa del 13 de septiembre de 2011

Texto por: Jordi Batallé
4 min

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La crisis griega y su repercusión en los bancos franceses llenan la totalidad de portadas y titulares de la prensa francesa de este esperemos feliz martes y trece.

Muy gráfica la portada de Libération en la que vemos la fotografía de una moneda de un euro hundiéndose en el agua. El titular reza: “Los bancos enfermos a causa de Grecia” explicando que cunde el pánico en los mercados que ya no excluyen una quiebra de Grecia, ni una explosión de la zona euro. Previsiones pesimistas de las que los bancos franceses son las primeras víctimas.

Vincent Giret, autor del editiorial de Libération cuenta que mientras en Berlín, Fráncfort, París o Amsterdam los pirómanos se divierten, responsable políticos de primera línea se destrozan en público por las medidas que deben adoptarse para salvar al euro.

Varios economistas kamikazes claman que ya no le queda a Grecia otra solución que la suspensión de pagos y una quiebra organizada. Estos repiten con el cinismo de Oscar Wilde, que “no se muere uno por las deudas, pero nos morimos el día que no podemos endeudarnos”

Al mismo tiempo, continua Libération los mercados asesinan en Bolsa los valores bancarios jugando con una crisis del sistema de la que los pueblos serían las primeras víctimas. Cada uno manipula explosivos, con total inconciencia, con total irresponsabilidad

En Francia y en otros países de la Unión, se quejan de la necesidad de introducir de nuevo más política en Europa. El Tribunal Constitucional alemán tenía razón la semana pasada afirmando alto y fuerte que los pueblos a través de sus parlamentos deben participar en las medidas de emergencia y al rumbo político. “Europa solo progresa bajo la amenaza del aguijón” decía Jean Monet. Ojalá que sea verdad, concluye Libération.

Para algunos medios la picadura es inevitable. Eso es lo que escribe Gaëtan de Capèle en el editorial de Le Figaro: ahora ya es solo una cuestión de días. A corto plazo Grecia debería encontrarse en suspensión de pagos, al menos sobre una parte de su deuda.

Las previsiones que Europa se negaba a aceptar están a punto de materializarse: un país de la zona euro no puede pagar a sus acreedores, a pesar de la intensa movilización política de sus socios y del gigantesco esfuerzo financiero desplegado. Quizás de paso salga de la moneda única.

La dimensión política de este naufragio es evidentemente considerable y va a obligar a Europa a un profundo examen de conciencia. Pero en lo inmediato se plantea una cuestión mas banal: cómo evitar que la quiebra griega no se transforme en una crisis bancaria. Sobre el papel todos los bancos son lo suficientemente sólidos para resistir el choque.

Ahora lo que está en juego para los europeos, continua Le Figaro, es evitar el contagio a países como España o Italia que dejaría KO, concluye Le Figaro a una serie de establecimientos bancarios.

Que pueden a hacer los gobiernos para calmar la inquietud de los mercados. Nadie lo sabe, como apunta Guillaume Goubert en el editorial de La Croix, la borrasca financiera ha adquirido tal amplitud que toda declaración es fuente de inquietudes. Incluso las declaraciones que intentan calmar la tensión.

Cuando el ministro francés de Economía declaraba ayer en París que “los bancos franceses tienen los medios para enfrentarse a la crisis griega”, uno no puede evitar pensar que si necesita afirmarlo quizás no esté tan seguro de ello. Y al mismo tiempo si no hiciese declaraciones sobre el asunto, sacaríamos inmediatamente la conclusión de que la situación es muy grave.

Para el editorialista de La Croix, hoy en día el riesgo de quiebra de un banco francés parece débil y los depósitos cuentan con una garantía pública de un buen nivel. Los clientes de los bancos deben resistir a la tentación de un “bank run” según la expresión inglesa, como ya lo hicieron en otoño del 2008, con la tormenta que siguió la quiebra de Lehman Brothers.

Hay que subrayar que la respuesta de los bancos no estuvo entonces a la altura de ese civismo económico. Vuelta la calma, volvieron a las andadas en materia de especulación y de remuneraciones demenciales.

En Gran Bretaña un proyecto de gestión del sistema bancario está en marcha. Es un ejemplo a seguir concluye La Croix.

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