VATICANO

La Santa Sede entra en zona de turbulencias

A la izquierda, Paolo Gabriele, mayordomo del Papa Benedicto XVI en la plaza San Pedro de Roma, 23 de mayo del 2012.
A la izquierda, Paolo Gabriele, mayordomo del Papa Benedicto XVI en la plaza San Pedro de Roma, 23 de mayo del 2012. Reuters
Texto por: RFI
2 min

Los escándalos no dan tregua al Vaticano. El Estado más secreto del mundo acaba de pasar una semana “horribilis”, sacudido por la destitución del presidente del banco del Vaticano y la detención de Paolo Gabriele, mayordomo de Benedicto XVI, miembro del primer círculo papal, el hombre que hizo posible lo que algunos en Italia denominan el “Vatileaks”.

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 Paolo Gabriele, laico de 46 años, con tres hijos y al servicio de Papa desde 2006, fue detenido el pasado miércoles por la gendarmería vaticana. Hasta ese día, Gabriele tenía fama de hombre irreprochable. Modesto, respetuoso y piadoso, “Paoletto”, como se le llamaba afectuosamente en los restringidos círculos del Vaticano, se había ganado la confianza de Benedicto XVI desde su puesto de mayordomo.

Ahora, un juez de instrucción del Vaticano le acusa de ser uno de los autores de la filtración de los documentos confidenciales que aterrizaron en las manos del periodista Gianluigi Nuzzi. El último libro de Nuzzi, titulado “Su Santidad”, contiene documentos privados del archivo papal y correspondencia dirigida al Papa. La obra no desemboca en grandes revelaciones pero confirma las luchas intestinas por el poder dentro del Vaticano, luchas inspiradas más por Maquiavelo que por inquietudes espirituales.

El anciano Benedicto 16 se ha declarado entristecido y desconcertado por este caso… Mayor aún había sido el choque provocado, unas horas antes, por la dimisión forzada de Ettore Gotti Tedeschi, presidente del Instituto de Obras Religiosas, es decir, el banco vaticano, a cuya cabeza había llegado en 2009 con la misión de poner orden en las finanzas y permitir que el Vaticano figure en la lista de los países que respetan las normas contra el blanqueo de dinero.

A Gotti Tedeschi le han puesto en la calle los cuatro miembros del comité de dirección del Instituto, cuatro laicos que le reprocharon “una gestión deficiente” de la entidad bancaria.
El argumento no convence a los especialistas del Vaticano, que piensan que el banquero cayó en desgracia por su voluntad de aplicar una política de transparencia. Habría topado con el cardinal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de la curia romana, cargo equivalente al de Primer ministro, quien ya había expresado en diversas ocasiones sus divergencias profundas con Gotti Tedeschi.

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