Saltar al contenido principal
Revista de prensa

La reseña de la prensa francesa del 3 de septiembre de 2012

Texto por: Jordi Batallé
4 min

Anuncios

La crisis económica que pone a prueba el nuevo gobierno francés, y el debate sobre la educación en esta semana de vuelta a clases son las noticias más destacadas de la prensa francesa de hoy.

Le Figaro pone en portada las cifras inquietantes del desempleo en Francia con el titular “La explosión del desempleo presiona al gobierno”, haciéndose eco de las declaraciones del primer ministro Jean-Marc Ayrault quien confirmaba ayer que “la situación es particularmente grave”, pero que “no quiere ser el primer ministro de la vuelta a la austeridad”. También Libération dedica su portada al llamado “método Hollande”, con el titular “El fin del presidente normal”, explicando que cuatro meses después de su elección, François Hollande se ve obligado a ajustar su estilo y su ritmo. Nicolas Démorand se pregunta en el editorial de Libération si el sarkozysmo fue la causa o la consecuencia de la espectacular aceleración del ritmo político. Para el editorialista, además de la degradación del déficit público y de una alza ya iniciada del desempleo, el antiguo presidente ha dejado a su sucesor el placer de meditar sobre esta espinosa y filosófica cuestión. La “presidencia normal” propugnada por François Hollande da algunos elementos para la respuesta: calmar al país, frenar el ritmo después de un quinquenio que había erigido la instantaneidad y la urgencia como modo de gobierno. Pero ¿qué hacer, se pregunta Libération, cuando las circunstancias y los acontecimientos se suceden rápidamente, cuando la crisis económica y social aumenta a un ritmo cada vez más preocupante? Esta semana de locura para el gobierno pone de manifiesto que el concepto de “presidencia normal” no va a sobrevivir mucho tiempo.

Y la oposición no esconde su impaciencia, como lo demuestra el título del editorial de La Croix, “Impaciencia(s)”, en el que François Enerwein constata que en época de crisis, es difícil salvar las dificultades con la esquiva. La oposición critica abiertamente la apatía del gobierno. Patronal y sindicatos reclaman una aceleración de las reformas. Mientras tanto, los sondeos indican una fuerte baja de la valoración que los francés dan a la labor gubernamental. Según La Croix, el pesimismo se ha instalado a un nivel jamás alcanzado meses después de una elección presidencial. Este verano, podemos leer en La Croix, François Hollande y sus ministros no se han dado cuenta de la envergadura del problema, no se han dado cuenta de que dar tiempo a la reflexión no significa hacer lo mínimo esperando el consenso. Las cifras del desempleo y la necesidad de reducir el gasto público imponen acciones más rápidas y menos simbólicas. Constatar que la crisis es de una “gravedad excepcional” es repetir lo que todos ya sabíamos. El presidente de la República y su equipo intentan ahora dar respuestas adecuadas, concluye La Croix, y quieren demostrar que el eslogan de la campaña presidencial, “El cambio es ahora”, va finalmente, después de cuatro meses de dudas, ser aplicado.

En esta primera “vuelta a clases” del gobierno la polémica ya está servida: el anuncio del nuevo ministro de Educación Vincent Peillon de introducir una asignatura obligatoria sobre “moral laica” levanta ampollas. “Moral laica, ¿qué moral laica?” se pregunta Etienne de Montety en el editorial de portada de Le Figaro. En primer lugar, podemos leer, habrá que definir esta moral. A finales del siglo XIX, los valores comunes de nuestra sociedad venían directamente de la civilización judeo-cristiana. Las cosas han cambiado, constata Le Figaro, en 2012 el alumno se mueve en una sociedad con referencias múltiples. ¿A partir de qué base trabajar, cuando ni siquiera los Diez Mandamientos despiertan la unanimidad? Por otra parte, se pregunta el editorialista, hasta dónde puede la escuela apropiarse de temas morales, sin, como dice el ministro “arrancar al alumno todos los determinismos, familiares, éticos o sociales”. Felicitándole por su ambición educativa, las familias tienen el derecho de recordar al ministro su papel primordial en la educación de su progenitura, concluye Le Figaro, sobre todo en los puntos más íntimos.
 

Boletín de noticiasNoticias internacionales esenciales todas las mañanas

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.