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Revista de prensa

La reseña de la prensa francesa del primero de marzo de 2013

Texto por: Jordi Batallé
4 min

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La situación humanitaria en Siria que sigue agravándose, una discutida amnistía en Francia para los sindicalistas camorreros y el diesel como peligro para la salud y para el presupuesto del Estado son los temas que destaca la prensa francesa de hoy.

“Siria, dos años de guerra, un millón de refugiados”, es el contundente titular de portada de La Croix, en la que constata que la situación humanitaria de los sirios sigue deteriorándose, lo que ha llevado a la comunidad internacional a buscar vías de negociación entre el régimen y la oposición. Jean-Christophe Ploquin cita en el editorial de La Croix las cifras más que inquietantes anunciadas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, según las cuales cerca de un millón de refugiados sirios estaban ya registrados en los países vecinos, sin contar los desplazados interiores, todavía más numerosos. Para el editorialista, las negociaciones diplomáticas que se han intensificado esta semana no aportarán una solución inmediata. A pesar de todo, una voluntad de diálogo parece dibujarse entre Estados Unidos y Rusia, después de haberse opuesto durante mucho tiempo sobre este caso. Washington y Moscú afirman querer llegar a una “solución política”, opción a la cual François Hollande aportó ayer su apoyo durante su visita al Kremlin. Uno de los puntos divergentes, apunta La Croix, sigue siendo el papel del presidente sirio Bashar al-Asad en una eventual transición. París y Washington no quieren saber nada de él y desean sin duda que sea juzgado. Moscú estima que son los sirios quienes deben decidir. Al mismo tiempo se ejerce una fuerte presión sobre la oposición para que acepte discutir con ciertos responsables del régimen de Damasco. Evolución poco evidente, concluye La Croix, cuando los combates continúan y la oposición política en el exilio, tiene graves dificultades para ejercer su control sobre los combatientes.

Dificultades tendrá también el Gobierno para limitar el consumo de gasoil en Francia. “El gasoil, camino del fin del privilegio fiscal”, es el titular de Libération, que desvela un informe del Tribunal de Cuentas en el que se critica la exoneración de impuestos anti ecológica. Para François Sergent, quien firma el editorial de Libération, si ya la Organización Mundial de la Salud acusa al gasoil de “cancerígeno con certeza”, el carburante favorito de los franceses representa una pérdida de ingresos fiscales de 7.000 millones de euros. Razón de más para mirar con atención el informe del Tribunal de Cuentas, cuyas conclusiones publica Libération en exclusiva. Ya conocemos la excepción cultural francesa, ironiza Libération: el gasoil representa un 80% del consumo de carburante en Francia gracias a una distorsión del impuesto entre la gasolina y el gasoil. Este desequilibrio, mantenido por todos los gobiernos tanto de derecha como de izquierda, manipulados por lobbys, ha alterado la composición del parque automóvil francés. Único en Europa, el auto familiar funciona con gasoil, a pesar de que se trate de un absurdo económico ya que pocos conductores franceses ruedan lo suficiente para amortizar el sobre-coste del motor de gasoil, sin contar los gastos de mantenimiento superiores. Si el gobierno socialista, aliado con los verdes, toma cartas en el asunto, concluye Libération, tomaría una decisión de salud presupuestaria y de salud pública.

De momento, la amnistía adoptada por el Senado para los sindicalistas que hayan deteriorado bienes privados es difícil de aceptar por la derecha francesa. “Amnistía difícil de tragar” es el titular del conservador Le Figaro, haciéndose eco de las protestas de la derecha por la anulación de condenas por destrucción cometidas durante los conflictos sociales. Yves Thréard, autor del editorial de Le Figaro, se hace portavoz de los parlamentarios de la derecha que consideran esta ley como un insulto a la justicia, un llamamiento a la anarquía, una bofetada administrada a los empresarios y un portazo en las narices de los inversores. Los diputados socialistas, añade Le Figaro, mantienen como de costumbre un discurso tan poco claro como timorato. Esta ley no debe ser adoptada a cualquier precio. Pero si lo es, concluye el diario conservador, su constitucionalidad deberá ser denunciada. Por ruptura de la igualdad de los acusados ante la ley.
 

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