REVISTA DE PRENSA

La reseña de la prensa francesa del 13 de mayo de 2013

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Las reformas de la enseñanza, tanto secundaria como universitaria, y de las jubilaciones en Francia ocupan portadas y editoriales de la prensa francesa de hoy.

“La universidad francesa toma acento inglés”, es el algo escandalizado titular de portada del católico La Croix, en la que explica que la reforma de la enseñanza universitaria quiere facilitar cursos completamente en inglés en las facultades y escuelas universitarias.

Esta reforma que será debatida mañana en comisión en la Asamblea Nacional, ha suscitado una cierta polémica en Francia, apunta La Croix. Responsables de universidades juzgan, sin embargo, que esta reforma es indispensable para hacer más atractiva la universidad francesa. Por su lado, algunos políticos e intelectuales se quejan de que se renuncia a defender la lengua francesa ante el inglés.

La Croix, publica una entrevista con el escritor y periodista Bernard Pivot, quien durante muchos años dirigió con un éxito inusitado una emisión literaria en la televisión estatal. Ante la reforma, considera que si dejamos al inglés introducirse en nuestras universidades, para dejarlos en solitario describir la ciencia y el mundo moderno, el francés se mutilará y empobrecerá. Se convertirá en una lengua banal, o peor, considera Pivot, una lengua muerta. Si se quiere atraer a estudiantes extranjeros y que Francia adquiera prestigio en las clasificaciones anglo-sajonas, se equivocan. Los mejores escogerán siempre las grandes facultades norteamericanas e inglesas mientras que el francés correrá un serio peligro.

La reforma de la enseñanza secundaria también da que hablar en Francia

“Nuevos profesores ¿Hay que cambiar todo?”, se pregunta Libération en su titular de portada, en la que describe a los nuevos docentes quienes tienen treinta años de media y se han lanzado en un oficio cada día mas difícil, que el gobierno quiere reformar.

¿Qué profesores para el mañana? Se pregunta Fabrice Rousselot en el editorial de Libération. Diezmados bajo el sarkozysmo, enfrentados durante cinco años a cortes presupuestarios de todo tipo, el cuerpo docente expresa su malestar.

Con una pérdida de prestigio y de valorización, tienen también la impresión de ver resquebrajarse su autoridad, ante clases nutridas a base de Internet, y que ya no reconocen la figura tutelar de antaño. Y sin embargo su pasión por el oficio continúa siendo sólida, con un gran entusiasmo por la transmisión del saber.

En esta enorme reforma en proyecto, considera Libération, el gobierno tiene la oportunidad de devolver la confianza a los jóvenes profesores, cumpliendo su compromiso de hacer de la educación una prioridad nacional. El Ministro de Educación, Vincent Peillon, ha abierto el camino y ha mostrado que está dispuesto a contratar para paliar la escasez, pero también a aumentar los salarios de una profesión mal pagada y desarrollar la formación de los que forman a nuestros hijos.

Solo a través de una vasta inversión en la educación francesa podremos apaciguar a los profesores. Pero cuidado, concluye Libération, esta refundación no debe sufrir de ningún tabú, e incluir evidentemente la reforma del ritmo escolar y evitar reflejos corporativistas, a menudo reaccionarios.

Otra reforma polémica, la de las jubilaciones

“Jubilaciones, el primer ministro a prueba de una nueva reforma”, es el titular del conservador Le Figaro, en la que informa que el primer ministro francés, Jean Marc Ayrault, quien inicia hoy consultas con patronal y sindicatos para preparar una conferencia social, es prudente ante una reforma arriesgada.

Para Gaëtan de Capèlle, quien firma el editorial de Le Figaro, hay que pensar mal para dudar de la determinación del gobierno. La gran concertación que arranca hoy es, al parecer, el punto de partida de un audaz plan de batalla que conducirá a una reforma de las jubilaciones, ¡a finales de año!

Si una tal carrera de lentitud es hoy necesaria, considera Le Figaro, es por que François Hollande debe confiar a los de su propio campo que no les había dicho toda la verdad. Mientras nuestro sistema de jubilaciones es un pozo sin fondo desde hace lustros, él y sus amigos nunca han tomado la menor iniciativa mientras estaban en el poder. Peor todavía, se han opuesto sistemáticamente a todas las reformas propuestas por la derecha. Colmo de los colmos, concluye Le Figaro, la primera medida que adoptó François Hollande, después de su llegada a la presidencia, fue llevar a sesenta años la edad de jubilación de una parte de franceses.

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