Revista de prensa

La reseña de la prensa francesa del 30 de mayo de 2013

Anuncios

La detención del agresor de un militar en París que saca a la palestra el tema del terrorismo incontrolado y las recomendaciones de la Comisión de Bruselas a Francia son los temas que destaca la prensa francesa de hoy.

“Terrorismo, la guerra sin fin”, es el titular de portada de Libération que constata que los terroristas aislados ponen a prueba a las autoridades. Para François Sergent, quien firma el editorial de Libération, es siempre tentador y tranquilizante establecer una tipología de los terroristas. Hoy son los “lumpenterroristas” o los “lobos solitarios”, según una formulación demasiado fácil. Marginales, hijos de los territorios perdidos de la República, alimentados por las páginas web yihadistas; como lo pueden haber sido Mohamed Merah o Michael Adebolajo, el asesino del soldado británico, o los autores de los atentados de Boston. Otros especialistas, añade Libération, señalan a convertidos como sería ‘Alexandre’, el sospechoso detenido ayer. En un pasado reciente, considera el editorialista, sobre todo en Gran Bretaña, jóvenes inmigrantes educados, procedentes de clases medias pero alienados, eran considerados como los terroristas típicos. Lo que prueba que toda lectura social simplista, religiosa o psicológica, como lo explica el ministro del Interior francés en la entrevista que publica hoy Libération, será forzosamente reductora. Lectura que impedirá una verdadera comprensión y en consecuencia la represión de este fenómeno que afecta a todos los países. La extrema firmeza de la respuesta de la policía y la justicia está justificada en el marco de la ley, pero no se puede poner un policía en cada café internet de los suburbios. Como decía Camus: “El terrorismo no madura solo. Es el fruto amargo de humillaciones acumuladas por una población marginada”. Son nuestras sociedades, las comunidades musulmanas, concluye Libération, las que tienen que convencer a los que se sienten excluidos, de que la violencia en nombre de una religión no lleva a ninguna parte y que es un suicidio político.

Suicidio político sería que el gobierno francés no cumpla las recomendaciones de la Comisión de Bruselas, según considera el conservador Le Figaro. “Los diez mandamientos de Bruselas a Hollande” es su titular de portada en la que informa que, presionado por la Comisión para que ponga en marcha reformas para sanear las cuentas de Francia, François Hollande ha reaccionado declarando:” La Comisión no es quien para dictarnos lo que debemos hacer”. Para Gaëtan de Capèle, autor del editorial de este periódico conservador, por mucho que nos acostumbremos a todo, todavía hay espectáculos desconcertantes. Como lo es el de Francia sentada con España, Polonia o Eslovenia, en el banco de los malos alumnos de Europa, haciéndose dictar una lista de reformas para realizar. François Hollande parece muy irritado, ¿debe sorprenderse de haber sufrido tal ofensa? Con la deriva ininterrumpida del déficit público, el crecimiento desmesurado de la deuda y la caída de nuestra competitividad, nos vemos relegados a ser uno de los eslabones débiles de la zona euro. Uno de esos países que se hunden a base de laxismo e inmovilismo y acaban poniendo en peligro a los otros. Desde el punto de vista del Elíseo, ya se han iniciado profundas reformas y sólo falta la vuelta del crecimiento para poder recoger sus frutos. Pero lo que exige la Comisión, concluye Le Figaro, es evidentemente de otra talla. Un catálogo que pone los pelos de punta a los socialistas, pero que sólo es un manual de sobrevivencia.

“Programa de destrucción masiva” es el titular de L’Humanité que considera que Bruselas exige de Francia una verdadera regresión social. Acabar con las jubilaciones este año, privatizaciones, ultra flexibilidad laboral, reducir los impuestos a las empresas y aumentar el IVA: la guerra contra los pobres ha sido declarada. Para Michel Gilloux, quien firma el editorial de este diario comunista, está claro. La guerra ha sido declarada. El texto que somete el cenáculo de dirigentes europeos no electos al próximo Consejo europeo se parece más a una serie de dictados, que a las “recomendaciones” de su título. Las jubilaciones están en primera línea. Las pensiones no deberán ser revalorizadas teniendo en cuenta la inflación. La edad legal para jubilarse deberá ser aumentada, como los años de cotización. Pocas veces, concluye L’Humanité, se ha visto en tan pocas palabras la lógica del neoliberalismo más desbocado.
 

Boletín de noticiasNoticias internacionales esenciales todas las mañanas