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Revista de prensa

La reseña de la prensa francesa del 24 de septiembre de 2014

Texto por: Jordi Batallé
4 min

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La guerra contra el Estado islámico está en todas las portadas y editoriales de la prensa francesa de hoy.

“¿Una guerra justa?” se pregunta Libération en su titular de portada, en la que constata que aunque París justifica la intervención en Irak por la lucha contra el terrorismo, los fines y la duración de la operación siguen sin estar claros. Para Laurent Joffrin, autor del editorial de Libération, los argumentos contra la guerra de Dominique de Villepin deben ser escuchados. Su legendaria elocuencia puede hacer temblar las más sólidas certezas. Es un hecho que las intervenciones occidentales en Oriente Medio han acabado todas en un fiasco. La segunda guerra de Irak lanzada por George W. Bush, considera Libération, fue el pecado original: estaba fundada en una mentira -no había armas de destrucción masiva en Irak y Sadam Hussein no tenía nada que ver con el 11 de septiembre- y en una ilusión -la guerra ha desembocado no en un contagio democrático, sino en un contagio terrorista. En esta región las democracias ganan las guerras y pierden la paz, apunta el editorialista. Nadie puede lanzarse en este nuevo conflicto con una flor en el fusil creyendo que unos bombardeos bastarán para solucionar la cuestión. Todos conocemos el viejo adagio militar: se puede hacer de todo con una bayoneta menos sentarse encima. Pero ¿debemos dejar que se instale en el corazón de este polvorín una zona controlada por fanáticos sanguinarios, convertida en califato, es decir en Estado que servirá como base a todos los terroristas de la galaxia islamista, por ejemplo para los locos del yihad, amenazando tanto a países vecinos como a naciones democráticas? acaba preguntándose Libération. Sobre todo cuando Estados musulmanes de los alrededores aprueban a media voz la intervención. Pero antes que amenazar nuestros valores, el Estado supuestamente Islámico pone en peligro a todos los musulmanes del mundo. Dicho de otro modo, concluye Libération, la intervención de la coalición no tiene nada de cruzada y mucho de operación de salud pública.

La prensa conservadora no cede a la tentación de la duda. “Francia se niega a ceder al chantaje del terror islamista” es el titular de portada del conservador Le Figaro en la que apunta que mientras el rehén francés en Argelia se veía amenazado de muerte, François Hollande rechazaba ayer todo “chantaje o ultimátum”. Hace una década, muchos espíritus ilustrados se burlaban de la “ingenuidad” de George W. Bush quien se había atrevido a hablar de “guerra global contra el terrorismo”, escribe Philippe Gélie en el editorial de este diario conservador. Con la distancia, a lo sumo se le puede reprochar al antiguo presidente americano un cierto pudor en su lenguaje. Esta guerra existe, impuesta casi al mundo entero. Y si el terrorismo sólo es un medio, una táctica y no el fin, ya es hora de designar al enemigo por su nombre, añade el editorialista: el islamismo, entendido como versión política y guerrera del Islam que ha declarado un combate a muerte contra el Occidente, la cristiandad, los musulmanes no sunitas y toda forma de moderación y tolerancia.

La prensa católica se muestra más que inquieta: “Daech, radiografía de un ‘Estado’ terrorista” es el titular de portada del católico La Croix que analiza en su número de hoy las fuerzas y los frentes en los que lucha el Estado Islámico. Y de nuevo Francia está en primera fila, apunta Jean-Christophe Ploquin en el editorial de este diario católico. De nuevo los franceses pueden ser blanco de grupos terroristas en varios países africanos y de Oriente Medio por el sólo hecho de ser franceses. Y aunque el primer ministro va a explicar hoy en el Parlamento porque los Rafale disparan contra blancos yihadistas en el norte de Irak, se ha establecido un consenso para estimar que no hacer nada contra los yihadistas del Daech provocaría más peligros a medio plazo que participar hoy en una campaña para debilitarlos. Pero la implicación de Francia tiene consecuencias en sus ciudadanos, un montañero francés ha sido capturado en Argelia y en Francia los servicios de seguridad juzgan probables nuevos crímenes cometidos por marginales reivindicando un Islam radical. Amenaza, concluye La Croix, que exige una cierta unidad en la clase política.
 

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