Revista de prensa

La reseña de la prensa francesa del 25 de agosto de 2015

REUTERS/Brendan McDermid

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La noticia del día es la brutal caída que registraron ayer las bolsas de valores. Todos los periódicos comentan el tema con grandes titulares de primera plana. "La Bolsa de Shanghái arrastra en su caída a los mercados mundiales", titula Le Monde. "El crac chino enloquece las bolsas mundiales", dice Le Figaro. "China estornuda y los mercados financieros tambalean", escribe L'Humanité. Libération habla de "la gran amenaza china" y el diario económico Les Échos trae un titular muy breve de una sola palabra: "Debacle", escrita sobre la foto de un corredor de bolsa que se está tapando los ojos con las manos en un gesto de angustia. Y bajo la palabra "debacle", las pérdidas registradas ayer en las principales bolsas asiáticas y europeas. Pérdidas de 8,8 % en las bolsas chinas, 3,6 % en Wall Street, 5,4 % en París. Les Échos hace notar que también fue un lunes negro para el petróleo (el barril cayó a menos de 45 dólares), para las materias primas y para las divisas emergentes que se desplomaron igualmente.

Según el editorialista de Les Échos hay dos motivos para el derrumbe de las bolsas. Primero el hecho de que no hay datos dignos de credibilidad sobre el estado de la economía china. "Cuando se decía que el crecimiento chino era del orden de 10%, todo el mundo parecía confiar en las estadísticas oficiales pero en el fondo nadie sabe nada. Hoy no se sabe si es 4%, 3% o 1% y esa incertidumbre sobre la real situación de China es lo que produce nerviosismo", explica Les Échos. La otra razón es que en este momento "hay mucha liquidez porque en todas partes hay políticas monetarias expansionistas". Libération sostiene por su parte que estamos asistiendo al fracaso de una política económica china basada en la demanda interna y en la distribución de crédito a diestra y siniestra. Este tabloide advierte que el riesgo es una explosión social en China en caso de que 200 millones de chinos de clase media pierdan todos sus ahorros a raíz de la caída de las bolsas. Pero Libération va más allá en el alarmismo y se pregunta si el crac bursátil de ayer puede interpretarse como el "anuncio de una nueva crisis financiera mundial que podría ser peor que la del 2008".

La otra noticia destacada por los diarios franceses es el llamado de atención que hicieron ayer Angela Merkel y François Hollande sobre la gravedad de la crisis migratoria en Europa. Le Figaro informa que la canciller alemana y el presidente francés llamaron a sus socios de la Unión Europea a ponerse de acuerdo para establecer un sistema unificado en materia de derecho de asilo y de reglas migratorias, medidas que consideran necesarias para hacer frente a esa ola de inmigrantes sin precedentes que está llegando a Europa, la más importante desde la Segunda Guerra Mundial. Le Monde comenta que, aunque un poco tarde, la canciller alemana ha sabido entender la gravedad de la situación y ha dicho que esta crisis migratoria es mucho más grave para la UE que la crisis del euro o que la crisis de la deuda griega. Alemania ha recibido este año a 800.000 refugiados que piden asilo, una cifra récord, cuatro veces superior a la del año pasado. "Las autoridades germanas se están organizando para acoger a toda esa gente pero se necesitan soluciones a nivel europeo", comenta el editorialista y agrega que ha llegado el momento de responder: "a los refugiados políticos hay que acogerlos dignamente y a los refugiados económicos hay que disuadirlos de entrar ilegalmente en la UE. Ese es el gran desafío del momento", concluye el editorialista de Le Monde.

Otra noticia muy comentada es la destrucción del santuario de Baalshamin en Palmira.Después de haber torturado y decapitado al arqueólogo que dirigió el sitio de Palmira en Siria, los yihadistas del grupo Estado Islámico destruyeron ayer con explosivos uno de los templos de esa antigua ciudad grecorromana, un tesoro arqueológico. Le Monde le rinde homenaje a Khaled al-Assad, el arqueólogo decapitado la semana pasada, el hombre que había puesto su vida al servicio de esas ruinas, de su preservación. El vespertino explica que Khaled al-Assad era un personaje respetado en todo el mundo "por su sabiduría y su erudición" y que no quiso abandonar Palmira cuando los yihadistas tomaron la zona porque consideraba que su deber era preservar esa reliquia. Le Monde califica su ejecución de "barbarie insostenible" y Le Figaro dice que Palmira se ha convertido en un "templo del horror".

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