UNESCO / AUDREY AZOULAY

La francesa Audrey Azoulay, nueva directora general de la UNESCO

Audrey Azoulay, posando en la sede de la UNESCO, en París, un poco antes de la elección definitiva.
Audrey Azoulay, posando en la sede de la UNESCO, en París, un poco antes de la elección definitiva. PHILIPPE WOJAZER REUTERS
Texto por: RFI
4 min

La ex ministra francesa de Cultura Audrey Azoulay ha sido elegida directora general de la UNESCO este viernes, frente a su rival catarí, un día después de que Estados Unidos e Israel anunciaran salirse de la organización. Azoulay, de 45 años, se convierte así en la segunda mujer en dirigir la organización con sede en París.

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Si la conferencia general de Estados miembros confirma, el próximo 10 de noviembre, la elección del consejo ejecutivo, la ex ministra francesa de 45 años se convertirá en la directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura, mejor conocida como la UNESCO, en un momento crucial de su historia, luego de que Estados Unidos e Israel anunciaran salirse de dicha institución por considerarla antiisraelí.

"En un momento de crisis, hay que implicarse más que nunca, buscar reforzar (la organización) y no abandonarla", declaró Audrey Azoulay luego del voto. La ex ministra prometió abocarse lo antes posible a "restaurar la credibilidad y la confianza de los Estados miembros".

Una votación reñida

En la última ronda de votación, iniciada el lunes, los 58 miembros del Consejo Ejecutivo dieron finalmente 30 votos a la francesa, contra 28 al catarí Hamad bin Abdulaziz Al Kawari, también ex ministro de Cultura y gran favorito al inicio de las votaciones.

La francesa Azoulay, que tiene orígenes judíos y marroquíes, recibió el apoyo de Egipto, cuya candidata Mushira Jattab había llegado también segunda al igual que la francesa en la votación del jueves por la noche, pero que fue eliminada este viernes en un voto organizado para ver cuál de las dos seguía en carrera.

Una votación in extremis en varios sentidos, primero, la ex ministra de cultura presentó su candidatura a punto de expirar el plazo. Una iniciativa que rompe por un lado la regla no escrita que indica que el país anfitrión de un organismo internacional  la Unesco tiene su sede en París  no debe presentar a un candidato propio para dirigirlo.

Su candidatura provocó además la cólera de los países árabes que, pese a que oficialmente no hay una tradición de rotación regional de la jefatura de la Unesco, como es el caso para la secretaría general de la ONU, creían que había llegado el momento de que, por fin, uno de los suyos -presentaron cuatro candidatos- ocupara el cargo.

Pero la coyuntura geopolítica jugó a favor de Azoulay. Su rival, el catarí Hamad bin Abdulaziz Al Kawari,  no consiguió recabar apoyos entre sus vecinos del Golfo.

En junio, Arabia Saudita, Emiratos Arabes Unidos, Bahrein y Egipto rompieron relaciones diplomáticas con Catar a quien acusaron de apoyar a grupos extremistas y de acercarse a Irán.

Catar había financiado generosamente la UNESCO en los últimos años y realizado una intensa campaña por el puesto, que le habría ayudado a impulsar su imagen a nivel internacional en un contexto de crisis con sus vecinos del Golfo.

Pero su candidato tuvo que enfrentar recientemente nuevas sospechas de antisemitismo en torno a él, repetidas por el Centro Simon Wiesenthal de Europa y la Liga Antidifamación (ADL) de Estados Unidos.

Frente a las divisiones dentro de los países árabes, Francia presentó la candidatura de Audrey Azoulay como una figura de consenso que podría mejorar las relaciones y aliviar las tensiones causadas por las recientes resoluciones contra Israel.

Salida de Estados Unidos de la UNESCO, por segunda vez

En pleno proceso electoral en la UNESCO, Estados Unidos e Israel anunciaron el jueves su salida de la organización.

La crisis comenzó hace algunos años por las posiciones de la UNESCO sobre Jerusalén y Hebrón, defendidas por los países árabes.

En 2011, la admisión de Palestina en la UNESCO acentuó la crisis, provocando la suspensión de contribuciones financieras de Israel y Estados Unidos, que representan más del 20% de su presupuesto global.

La decisión de declarar en julio el casco antiguo de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, como "zona protegida" del patrimonio mundial palestino, provocó la ira de Israel.

Tras su retirada, que solo será efectiva a finales de 2018 conforme a los estatutos de la UNESCO, Washington quiere permanecer como observador.

Estados Unidos ya se retiró una vez en 1984, bajo la administración de Ronald Reagan, motivado entonces por una presunta mala gestión presupuestaria, y no regresó a la organización sino hasta 2002.

(Con la AFP)

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