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CORONAVIRUS RELIGION

Una Semana Santa surrealista

El papa Francisco durante el Viacrucis celebrado el viernes santo, frente a una Plaza San Pedro vacía.
El papa Francisco durante el Viacrucis celebrado el viernes santo, frente a una Plaza San Pedro vacía. AFP PHOTO / VATICAN MEDIA
Texto por: María Carolina Piña
3 min

Los cristianos del mundo conmemoran confinados este momento importante del calendario religioso. El Papa Francisco debió presidir la ceremonia del Viernes Santo desde una desolada Plaza San Pedro en el Vaticano.

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El coronavirus ha tenido profundas repercusiones para los cristianos del mundo, quienes en tiempos normales se agolpan en los templos para conmemorar la Semana Santa. Pero eso era antes de la aparición de la COVID-19. Hoy la multitudinarias ceremonias y Viacrucis, han dado paso a espacios vacíos y silencio.

Se vivió en el corazón de la cristiandad, el Vaticano, donde el papa Francisco se vio obligado a conmemorar una atípica Pasión de Cristo, acompañado de apenas 10 personas, una ceremonia transmitida por televisión e Internet. La Plaza San Pedro, de costumbre repleta, dejaba ver sus limpios adoquines, en una noche sorprendentemente silenciosa.

Luego, el Sumo Pontífice se dirigió al interior de la Basílica de San Pedro para continuar la conmemoración de la Crucifixión de Jesús, momento cumbre del calendario cristiano. Francisco se postró ante la cruz para rezar por la humanidad.

"Bastó el más pequeño elemento de la naturaleza, un virus, para recordarnos que somos mortales" y que "el poder militar y la tecnología no son suficientes para salvarnos", expresó el predicador papal, Raniero Cantalamessa.

“Deprimente"

La iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, donde según los evangelios fue sepultado Cristo tras morir en la cruz, se mantendrá cerrada durante el fin de semana, algo que no sucedía en más de un siglo.

En el barrio cristiano de la Ciudad Vieja, donde reside Bitar, las calles están desiertas y la mayoría de los comercios llevan semanas cerrados.

"Deprimente", resume esta mujer, de unos 60 años, que lamenta no poder celebrar la Pascua en la iglesia, como lo hace todos los años.

Para combatir la propagación del nuevo coronavirus, todos los lugares de culto han sido cerrados al público en Tierra Santa. El viernes por la mañana, una misa sencilla a puerta cerrada fue celebrada en su interior y una procesión mínima recorrió la Via Dolorosa, el camino que, dentro de la Ciudad Vieja de Jerusalén, marca en 14 estaciones el Viacrucis, el camino de Jesús hasta la cruz.

Mismo ambiente desolador en la capital francesa donde la catedral de Notre-Dame fue escenario de una ceremonia excepcional. Casi un año después del incendio que devastó el techo de madera de la catedral, las autoridades eclesiásticas de París presidieron una modesta ceremonia a puerta cerrada pero transmitida por televisión, para recordar la Pasión de Cristo.

Con AFP

 

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