Brasil enfrenta la peor fase de la pandemia con dos ministros de Salud

El presidente Jair Bolsonaro anunció el 15 de marzo la sustitución de Eduardo Pazuello (der) como ministro de la Salud por Marcelo Queiroga (izq)
El presidente Jair Bolsonaro anunció el 15 de marzo la sustitución de Eduardo Pazuello (der) como ministro de la Salud por Marcelo Queiroga (izq) EVARISTO SA AFP/Archivos
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Brasilia (AFP)

Brasil enfrenta la peor fase de la pandemia de coronavirus en medio de una gestión caótica, agravada por la extraña coexistencia de dos ministros de la Salud: uno saliente y otro que aún no asumió sus funciones.

El presidente, Jair Bolsonaro, anunció el lunes 15 de marzo la sustitución del general Eduardo Pazuello, ministro de la Salud desde mayo del año pasado, por el cardiólogo Marcelo Queiroga.

Pero su nombramiento aún está pendiente de publicación en el Diario Oficial, por lo cual no se ha concretado hasta ahora.

El gobierno explica la situación alegando que se trata de un "periodo de transición".

Pero la prensa la atribuye a la voluntad de Bolsonaro de buscar otro cargo gubernamental para Pazuello, a fin de blindarlo de las denuncias que se perfilan por su gestión de la crisis, en particular por la hecatombe sanitaria provocada en Manaos (norte) en enero por la falta de oxígeno en los hospitales.

El propio Pazuello, un militar sin formación médica ni experiencia previa en cargos políticos, fue ministro interino durante cuatro meses, antes de ser oficializado en septiembre.

Los medios también mencionan la necesidad de que Queiroga, de 55 años, abandone la gestión de dos clínicas privadas en el estado de Paraíba (nordeste) antes de jurar como ministro.

"En medio de la pandemia, tenemos dos ministros de la Salud y en realidad no tenemos ninguno", afirmó este lunes el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, un crítico de Bolsonaro.

La semana pasada, Pazuello y Queiroga se mostraron juntos en reuniones y ceremonias oficiales, con participación activa de ambos.

Las primeras declaraciones de Queiroga estuvieron marcadas por la ambigüedad, en momentos en que la curva de muertes provocadas por el virus no para de subir, con un balance que esta semana superará los 300.000 muertos.

El miércoles pasado, el ministro designado afirmó que su gestión daría "continuidad" a la de Pazuello, pero también recomendó el distanciamiento social e indicó que podría haber "ajustes" en la política de Bolsonaro, que hasta ahora ha ido en sentido contrario.