Navalni marca puntos en Rusia en combate de alto riesgo contra el Kremlin

3 min
Anuncios

Moscú (AFP)

Desde la cárcel, el opositor ruso Alexéi Navalni ha conseguido que miles de personas desafiaran en un centenar de ciudades las prohibiciones de manifestar, así como la represión policial, pero su combate con el Kremlin se anuncia largo y peligroso.

Esas movilizaciones fueron un éxito para el detractor número uno de Vladimir Putin, encarcelado desde el 17 de enero, cuando retornó a Rusia tras cinco meses de convalecencia en Alemania de un envenenamiento que él atribuye al Kremlin.

Otro éxito fue conseguir 86 millones de reproducciones en Youtube en menos de una semana de un video sobre un fastuoso palacio a orillas del mar Negro, que habría mandado a construir el presidente ruso.

Putin desmintió este lunes personalmente ser el dueño de esa propiedad: "Nada de lo que se muestra ahí como si fueran mis bienes no me pertenece ni a mí ni a mis familiares", dijo el jefe de Estado en un encuentro televisado con estudiantes rusos.

Respecto de las manifestaciones, el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, minimizó el domingo su alcance: "Salió poca gente" en cambio "mucha gente ha votado por Putin", afirmó.

El movimiento de protesta tiene no obstante su importancia antes de las elecciones legislativas de septiembre en las que Alexéi Navalni quiere dejar su sello, alentado por la impopularidad del partido del Kremlin, Rusia Unida, reputado anquilosado y corrupto.

- Un "histórico" sábado -

El equipo del opositor convocó este lunes a nuevas manifestaciones en todo el país el domingo.

"El 31 de enero, 12H00. Todas las ciudades de Rusia. Por la liberación de Navalni. Por la libertad de todos. Por la justicia", escribió en Twitter un aliado cercano del opositor encarcelado, Leonid Volkov.

Para el politólogo del centro Carnegie de Moscú, Alexia Kolesnikov, hay que esperar que "las manifestaciones prosigan", como durante el gran movimiento de protesta de 2011-2012.

Pero el analista advierte contra cualquier forma de "euforia". "El régimen tiene grandes recursos para asegurar su supervivencia, en especial la indiferencia de una mayoría de la población", dijo.

El opositor Volkov reconoce que la batalla será "difícil"

Además la maquinaria judicial rusa ya está en marcha. Más de 3.500 detenciones se llevaron a cabo durante las manifestaciones del sábado, un récord absoluto según la ONG especializada OVD-Info.

De Vladivostok a San Petersburgo, pasando por los Urales y Moscú, se han lanzado investigaciones criminales por violencias contra la policía, disturbios públicos o degradaciones, todos ellos delitos castigados con cárcel.

La lluvia de bolas de nieve lanzadas contra las fuerzas antidisturbios moscovitas podrían costar caro a sus autores si el gesto es calificado de agresión.

- "Pedofilia política" -

Alexia Navalni puede ser condenado a varios años de prisión pues está acusado de haber violado un control judicial al ir al extranjero a cuidarse de su envenenamiento. Y eso que había ido a Alemania con el visto bueno de Putin.

También hay contra él una investigación por estafa, que pueden valerle 10 años de prisión, además de un proceso por difamación, que le espera el 5 de febrero.

Como la movilización se hizo mayoritariamente en línea, las autoridades también presionan a las plataformas, en especial TikTok, muy popular entre los adolescentes.

Y tratan de presentar a los partidarios de Navalni, con la ayuda de redes sociales irresponsables, como bribones que manipulan a "niños" con fines políticos.

El poderoso Comité de investigación ha abierto una investigación por "incitación a menores a participar en actividades ilegales susceptibles de poner su vida en riesgo".

La televisión nacional, bajo control del Kremlin, hace lo propio, en especial su gran emisión política dominical Vesti Nedeli.

"Navalni construye su propaganda de tal manera que entre sus partidarios hay muchos niños y adolescentes" denunció el presentador Domitri Kissiliov, arquitecto de la máquina mediática del Estado, y alcanzado por las sanciones occidentales.

"Son pedófilos políticos", sentencia.