Salvador Illa, la apuesta de Pedro Sánchez en Cataluña

Salvador Illa (centro) participa en un acto electoral de los socialistas catalanes junto a dos compañeras de partido, el 29 de enero de 2021 en Barcelona
Salvador Illa (centro) participa en un acto electoral de los socialistas catalanes junto a dos compañeras de partido, el 29 de enero de 2021 en Barcelona Lluís Gené AFP/Archivos
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Barcelona (AFP)

Desconocido para el público en general antes de la pandemia, el ex ministro de Sanidad Salvador Illa será el abanderado del presidente socialista del gobierno español, Pedro Sánchez, para intentar desalojar a los independentistas del poder en Cataluña en las elecciones regionales del domingo.

A escasos días de una votación amenazada a la vez por una abstención récord y por la deserción en masa de los miembros de las mesas electorales por temor a contagiarse de covid-19, Illa marcha según las encuestas ligeramente a la cabeza o codo a codo con los dos grandes partidos separatistas que gobiernan Cataluña desde 2015.

Un "efecto Illa" fulgurante, toda vez que los socialistas no son sino la cuarta formación política en esta región del noreste de España, escenario en 2017 de una tentativa de independencia que fracasó, pero que sigue pesando en la política española.

Llegado al poder en 2018 gracias al apoyo de separatistas catalanes y dependiente de una parte de ellos para aprobar leyes en el Parlamento, Pedro Sánchez no oculta su deseo de privarlos de un poder regional clave, por las amplias competencias que detentan las regiones y por su capacidad de ser una enorme caja de resonancia política y mediática.

- "Pasar página" -

Hay que "pasar página de una década perdida" marcada por el ascenso del independentismo en Cataluña y "ganar las elecciones de manera que nos permitiese hacer un gobierno de cambio" en la región, subrayó Illa en una entrevista el sábado en el diario catalán La Vanguardia.

Nacido el 5 de mayo de 1966 en la Roca del Vallés, un municipio industrial cerca de Barcelona que dirigió como alcalde durante diez años, este hijo de un trabajador fabril y una ama de casa es buen conocedor del movimiento independentista, con quien negoció la renovación en el poder de Sánchez hace un año.

Ese trabajo entre bambalinas le valió a este discreto filósofo de 54 años ser nombrado al frente del Ministerio de Sanidad en enero de 2020. Un cargo opaco en tiempos normales, pero que catapultó su imagen como cara visible de la lucha contra la pandemia del coronavirus.

"En tiempos normales, nunca es un ministerio con mucha exposición. Pero con la pandemia, ha sido el más importante, se ha convertido en un superministro, en un protagonista inesperado", señala el analista Euprepio Padula, del gabinete Padula & Partners.

"Y aunque su gestión puede ser criticada", toda vez que España ha sido uno de los países europeos más golpeados por el covid-19, "ha demostrado cierta capacidad de negociación, calma, tranquilidad" y eso es "algo raro" en una España aquejada por la polarización política, estima Padula.

- Ganar no es gobernar -

Esa capacidad de negociación le será bien útil a Illa si efectivamente gana las elecciones y quiere reemplazar a los separatistas al volante de esta rica región industrial y turística de 7,8 millones de habitantes.

Muy divididos sobre la estrategia a seguir tras el fracaso de la secesión en 2017, que llevó a la cárcel a nueve de sus líderes, las dos grandes formaciones independentistas, Izquierda Republicana (ERC) y Juntos por Cataluña (JxC), podrían conservar, según las encuestas, su mayoría en el Parlamento regional y formar gobierno.

De su lado, Illa desea un gobierno regional de coalición con la izquierda radical, a semejanza del ejecutivo nacional.

Pero los socialistas y Podemos (formación de izquierda radical que es el socio minoritario del gobierno en Madrid) están lejos de poder conseguir los votos necesarios.

Y esto en un contexto en que, al igual que a nivel nacional, la formación de gobiernos en las regiones depende de un complejo juego de alianzas y conseguir ser la primera formación política no garantiza alcanzar el poder.

Para lograrlo, Illa necesitaría el apoyo de ERC. Por ahora, tanto el candidato socialista como esa formación descartan tal posibilidad.

"Ellos tienen como objetivo la independencia y no compartimos que sea la solución. Es más, decimos que ha sido un planteamiento divisivo, que ha empobrecido Cataluña y la ha desprestigiado", dijo Illa a La Vanguardia.

Por eso, una victoria de Illa el domingo no significa que la formación de un gobierno en Cataluña vaya a ser fácil.