Miles de manifestantes de la oposición en las calles de Armenia

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Ereván (AFP)

Miles de personas se manifestaron este viernes, por segundo día consecutivo, en Armenia para reclamar la dimisión del primer ministro, Nikol Pashinyan, criticado por la derrota contra Azerbaiyán en la guerra de otoño de 2020 en Nagorno Karabaj.

El estado mayor del ejército pidió el jueves la renuncia de Pashinyan, que denunció un intento de golpe de Estado y logró convocar a unos 20.000 simpatizantes en la capital, Ereván.

La oposición, por su parte, organizó una protesta de al menos 10.000 personas, que erigieron barricadas, levantaron tiendas y bloquearon las calles de las inmediaciones del Parlamento y prometieron quedarse allí hasta que el primer ministro dimita.

Tras haber acampado por la noche, los opositores volvieron a tomar este viernes el centro de Ereván, ondeando banderas armenias y coreando lemas contra el gobierno.

"El pueblo debe bajar a la calle y expresar su voluntad de evitar un derramamiento de sangre y una crisis", lanzó el ex primer ministro Vazguen Manukian, favorito de la oposición para suceder a Pashinyan.

"O nos deshacemos de ellos [del gobierno] o perdemos Armenia", añadió.

El enfado de parte de la población era palpable en la marcha. Grigor Airapetian, un jubilado de 68 años, consideró que "la época de Nikol terminó". "Han muerto muchos jóvenes, sufrimos una derrota militar y la soberanía del país se debilitó", explicó a la AFP.

Los congregados desfilaron hasta la sede de la presidencia y la del gobierno, antes de la reunión que Pashinyan debía mantener con el presidente Armen Sarkissian, cuyo cargo es esencialmente honorífico.

- Guerra con Azerbaiyán -

Y aunque Pashinyan se declaró dispuesto a participar en "consultas" con la oposición para bajar las tensiones, también amenazó con detener a todo aquel que viole la ley.

Una figura del partido opositor Federación Revolucionaria Armenia, Guegham Manukian, recalcó el viernes que con Pashinyan únicamente hablaría sobre su "dimisión".

La oposición exige la dimisión del primer ministro, que llegó al poder en 2018 a raíz de una revolución pacífica, desde la derrota de Armenia contra Azerbaiyán en la guerra por el control de la región de Nagorno Karabaj, el pasado noviembre.

Ante el riesgo de una debacle, el primer ministro aceptó, con el apoyo del ejército y de su estado mayor, las condiciones de un alto el fuego negociado por el presidente ruso, Vladimir Putin, que implicaba importantes pérdidas territoriales para Armenia.

Aunque Ereván todavía controla de facto la mayor parte de la región de Nagorno Karabaj, perdió la simbólica ciudad de Shusha, además de un conjunto de regiones azerbaiyanas alrededor de esa área. En seis semanas, la guerra dejó unos 6.000 muertos.

Hasta ahora, el ejército había apoyado al primer ministro, pero esta semana se puso en su contra tras la destitución de un oficial que había criticado unas declaraciones de Pashinyan, en las que el mandatario afirmaba que la derrota se debía, en parte, a la ineficacia de un sistema de armamento ruso, los lanzamisiles Iskander.

El despido llevó al estado mayor a reclamar la dimisión de Pashinyan, juzgando que el primer ministro "ya no está en condiciones de tomar las decisiones que se imponen" y acusándolo de perpetrar "ataques para desacreditar a las fuerzas armadas".

La declaración, no obstante, no estuvo seguida de ningún movimientos de tropas, y Pashinyan decidió encabezar una manifestación de unos 20.000 simpatizantes suyos en Ereván para reafirmar su poder.

"El ejército [...] debe obedecer al pueblo y a las autoridades electas. Son mis órdenes y nadie puede desobedecer", declaró ante los vítores de la multitud.

Desde su independencia tras el hundimiento de la Unión Soviética en 1991, Armenia ha atravesado varias crisis políticas y revueltas, algunas de ellas muy violentas.