Tensión en Birmania, donde la ONU condena la represión de la junta militar

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Rangún (AFP)

Las fuerzas de seguridad birmanas dispersaron el viernes en Rangún a centenares de manifestantes que exigían el retorno de la democracia y la liberación de Aung San Suu Kyi, en un nuevo día de tensiones tras el golpe de Estado.

Birmania sigue inmersa en una ola de protestas, con manifestaciones que sacaron a centenares de miles de personas a la calle, desde que el 1 de febrero los militares tomaron el poder por la fuerza.

La enviada de la ONU a Birmania, Christine Schraner Burgener, condenó "enérgicamente" las recientes acciones de la junta militar, incluyendo su "inaceptable" uso de la fuerza letal, dijo el viernes ante la Asamblea General de la ONU, reunida para una sesión especial sobre la situación en este país del Sudeste Asiático.

La policía y el ejército han intervenido con dureza en algunas localidades, pero en Rangún, la capital económica, hasta ahora habían logrado dispersar las protestas con importantes despliegues, sin un uso excesivo de la fuerza.

Sin embargo, este viernes, los agentes antidisturbios fueron al contacto de manifestantes, aunque la mayoría de ellos estaban sentados en el suelo y hacían proclamas a favor de la democracia.

Seis manifestantes fueron detenidos, entre ellos un periodista independiente japonés que "fue golpeado en la cabeza con una porra, pero llevaba un casco", dijo el asistente del reportero en Facebook.

Los manifestantes levantaron barricadas con mesas y alambres de espinos para obstaculizar la intervención policial.

"¡El fracaso de la dictadura es nuestra causa, nuestra causa!", gritaban los manifestantes.

- La policía lanza piedras -

También hubo protestas en Mandalay, la segunda ciudad con más habitantes del país.

Miles de personas se concentraron en el centro de esta localidad, muchas de ellas vestidas de blanco y con mascarillas y sombreros rojos, el color de la Liga Nacional para la Democracia (LND), el partido de Aung San Suu Kyi.

Al final de la manifestación, la policía utilizó tirachinas para lanzar piedras a los manifestantes. Cinco de ellos resultaron heridos, uno de gravedad, indicó el médico Thet Htay.

En Rangún, el ambiente es muy tenso desde el jueves, cuando se autorizó una concentración promilitar en una zona del centro de la ciudad que, en general, está vetada a las manifestaciones.

El número de muertos desde el golpe de Estado ya se eleva a cinco y son 720 los detenidos desde entonces, según un asociación de ayuda a los presos políticos, incluyendo un economista australiano, Sean Turnell, asesor de Aung San Suu Kyi.

Según el diario estatal Mirror Daily, las fuerzas de seguridad utilizaron granadas de dispersión y dispararon balas reales al aire para dispersar las protestas.

- "Revertir esa inadmisible situación" -

Mientras se mantiene la tensión en las calles de Birmania, la comunidad internacional sigue denunciando el uso de la fuerza por parte de la junta militar.

"No hay justificación para las acciones de los militares y debemos seguir llamando a revertir esa inadmisible situación, agotando todos los canales bilaterales y multilaterales para volver a encaminar a Birmania en el sendero de la democracia", dijo el viernes la enviada de la ONU a Birmania a la Asamblea General de Naciones Unidas, en una videoconferencia.

Además, el embajador birmano en la ONU, Kyaw Moe Tun, expresó una rotunda oposición a los militares y exigió el fin del golpe de Estado.

"Necesitamos la acción más enérgica posible de la comunidad internacional para poner fin inmediatamente al golpe militar", dijo con la voz temblorosa ante la Asamblea General.

La Unión Europea y Estados Unidos ya habían aumentado la presión sobre la junta con el anuncio a principios de esta semana de nuevas sanciones económicas contra líderes del gobierno militar.