Armenia se sume en la confusión política tras derrota contra Azerbaiyán

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Ereván (AFP)

Mari Hovhannissian, embarazada de seis meses, no puede contener su rabia cuando exige la dimisión del primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, más de tres meses después de una desastrosa derrota militar contra Azerbaiyán.

"Estoy en contra de este régimen, en contra de este traidor que vendió nuestro país, nuestra bandera, nuestra nación", grita la joven. "Debe ir a la cárcel, no puede permanecer en su cargo".

En este día invernal varios miles de personas se manifiestan contra el gobierno en Ereván, ondeando la bandera roja, azul y dorada de Armenia.

A un kilómetro de distancia, es el jefe de gobierno Nikol Pashinyan quien arenga a una multitud mucho más numerosa reunida en la plaza de la República.

"Si la oposición parlamentaria está de acuerdo con las elecciones anticipadas, nosotros también lo estaremos", dice el primer ministro a través de un megáfono. "Sólo el pueblo puede decidir quién permanecerá en el poder", remacha.

Armenia atraviesa una profunda crisis política desde su debacle en la región independentista de Nagorno Karabaj contra Azerbaiyán.

Tras seis semanas de combates en los que murieron más de 6.000 personas, el gobierno armenio se vio obligado a mediados de noviembre a aceptar un alto el fuego, con la mediación de Moscú, que se tradujo en importantes ganancias territoriales para Azerbaiyán y el despliegue de fuerzas rusas para mantener la paz.

Armenia perdió la simbólica ciudad de Shusha y los territorios que rodean esta región, que se había separado de Azerbaiyán a principios de los años 1990, en un primer conflicto en el que murieron 30.000 personas.

La derrota, tras décadas de retórica bélica celebrando la victoria de los años noventa, es un revés histórico para Ereván.

Tres meses después, "gran parte de Armenia, incluidos los militares y el gobierno, sigue negando la realidad", señala Richard Guiragossian, director del Centro de Estudios Regionales, un grupo de reflexión con sede en Ereván. El país "no logra llorar", explica el experto.

- Pequeña mayoría parlamentaria -

A ello se suma el tira y afloja entre la oposición y el primer ministro, que se niega a dimitir a pesar de la derrota.

La semana pasada, Nikol Pashinyan llegó denunciar a gritos un intento de golpe militar después de que el Estado Mayor pidiera su dimisión.

Tras llegar al poder en 2018 a través de una revolución pacífica, el primer ministro está ahora en un pulso con el presidente, Armen Sarkissian, que se niega a firmar la dimisión del jefe del Ejército, ordenada por Nikol Pashinyan.

El lunes, el primer ministro, de 45 años, planteó la posibilidad de celebrar elecciones anticipadas para desbloquear la situación, pero todavía no se anunció ningún acuerdo concreto.

"En caso de elecciones libres y justas, el partido de Pashinyan probablemente conservaría una pequeña pero funcional mayoría parlamentaria", comenta Guiragossian.

Los principales partidarios de la oposición parecen proceder de la clase dirigente, derrocada cuando Nikol Pashinyan llegó al poder, mientras que quienes lo apoyan afirman contar con la crisis política actual para volver al juego.