Aung San Suu Kyi, ante la justicia birmana tras un domingo de represión letal

Un manifestante ayuda a un camarada caído durante los enfrentamientos contra las fuerzas del orden birmanas, en Hlaing Tharyar, en la ciudad de Rangún, el 14 de marzo de 2021
Un manifestante ayuda a un camarada caído durante los enfrentamientos contra las fuerzas del orden birmanas, en Hlaing Tharyar, en la ciudad de Rangún, el 14 de marzo de 2021 STR AFP
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Rangún (AFP)

La exmandataria birmana Aung San Suu Kyi, acusada por la junta militar de varias infracciones, comparece este lunes ante la justicia, al día siguiente de una de las jornadas más sangrientas desde el golpe de Estado.

Las ONG contabilizan más de 2.100 detenidos desde el golpe de Estado del 1 de febrero, entre ellos la premio Nobel de la Paz 1991, que está detenida en un lugar secreto.

Comparecerá por videoconferencia durante la mañana, indicó a la AFP su abogado Khin Maung Zaw.

Al menos 38 manifestantes pro democracia perdieron la vida el domingo a manos de las fuerzas del orden, según la ONG de asistencia a los presos políticos AAPP.

La exmandataria de 75 años está acusada de al menos cuatro delitos: importación ilegal de walkies-talkies, incumplimiento de las restricciones relacionadas con el coronavirus, violación de una ley sobre telecomunicaciones e incitación a disturbios públicos.

La junta la acusa también de corrupción al afirmar que había recibido 600.000 dólares y más de 11 kg de oro de sobornos.

Aung San Suu Kyi parecía en buena salud el 1 de marzo durante la última audiencia en videoconferencia, según Khin Maung Zaw, que no ha sido autorizado a reunirse con su clienta.

- "Crímenes contra la humanidad" -

Tras seis semanas de manifestaciones prodemocracia, los generales prosiguen su represión: más de 120 manifestantes han perdido la vida desde el 1 de febrero, según la ONG AAPP.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha denunciado la existencia de persecuciones, muertes, desapariciones forzosas, torturas y probables "crímenes contra la humanidad" perpetrados por el ejército.

"Los dirigentes de la junta no deben estar en el poder, sino detrás de los barrotes", tuiteó el lunes Tom Andrews, relator especial de Naciones Unidas para Birmania, e instó a parar inmediatamente el "suministro de dinero y armas" a los militares.

El domingo, la situación era particularmente tensa en Hlaing Tharyar, un suburbio industrial de Rangún que alberga muchas fábricas textiles, y donde murieron 22 personas.

Las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes tras el incendio de varias fábricas chinas. La embajada de China pidió a las autoridades que "garanticen la seguridad" de sus empresas y su personal.

Numerosos vehículos militares fueron desplegados a la zona, donde los habitantes acantonados en sus casas escucharon disparos continuados.

Nadie reivindicó los incendios, pero el resentimiento contra China se ha intensificado en las últimas semanas en el país, pues muchos piensan que Pekín, gran inversor en Birmania, tiene una posición demasiado indulgente con los militares golpistas.

Tras los enfrentamientos, la junta decretó la ley marcial en dos comunas de Rangún, Hlaing Tharyar y Shwepyitha.

Toda persona detenida en los suburbios será juzgada por un tribunal militar y se enfrenta al menos a tres años de trabajos forzados.

Otros 16 manifestantes perdieron la vida en varias regiones del país. Los medios estatales indicaron que los manifestantes trataron de incendiar una comisaría de policía en Rangún, lo que llevó a las fuerzas de seguridad a disparar para dispersarlos.

Un policía perdió la vida en Bago, al noreste de la capital económica.

La enviada de la ONU para Birmania, Christine Schraner Burgener, condenó este nuevo derramamiento de sangre, mientras la antigua potencia colonial británica dijo estar "consternada" por el uso de la fuerza "contra inocentes".

Pero la junta hace oídos sordos de las condenas internacionales.

- Resistencia -

Muchos responsables de la Liga Nacional para la Democracia (LND) fueron detenidos tras el golpe de Estado, de los que dos han muerto durante su detención.

Algunos diputados, que pasaron a la clandestinidad en su mayoría, han creado un Comité para representar la Asamblea de la Unión (CPRH), que representará a un parlamento fantasma.

Su vicepresidente, Mahn Win Khaing Than, lanzó el viernes un llamado a la resistencia contra esta "dictadura injusta". "Es el momento más sombrío de la nación (pero) el levantamiento debe ganar", declaró.

La junta advirtió por su parte que la pertenencia a este comité se asimila con "alta traición" que puede acarrear penas de cárcel de hasta 22 años.

El recurso a la fuerza de los generales, que alegaron amplios fraudes electorales en las legislativas de noviembre en la que venció la LND, puso fin a una década de transición democrática en Birmania.