Las bombas eclipsan temporalmente la amenaza del covid-19 en Gaza

Un palestino camina sobre los escombros, tras los bombardeos israelíes, el 18 de mayo de 2021 en Gaza
Un palestino camina sobre los escombros, tras los bombardeos israelíes, el 18 de mayo de 2021 en Gaza MAHMUD HAMS AFP
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Gaza (Territorios Palestinos) (AFP)

Um Yihad Ghabayin abandonó su casa con lo puesto, ni siquiera tiene una mascarilla para protegerse del coronavirus, ya que frente a las bombas de Israel, la pandemia ya no parece una amenaza acuciante en este momento para los palestinos de la Franja de Gaza.

Esta madre de seis hijos dejó su hogar en el norte de la Franja y se refugió en una escuela de UNRWA, la agencia de la ONU de ayuda a los refugiados palestinos, por miedo a morir bajo los bombardeos israelíes que golpean desde hace más de una semana este pequeño enclave palestino en el que viven casi dos millones de personas.

"Desde que llegamos el viernes, no hemos podido ni ducharnos", dice a la AFP. "No hay suministro de agua durante horas y hay una falta total de higiene", agrega.

Para el portavoz de UNRWA, Adnan Abu Hasna, el medio centenar de escuelas de la ONU transformadas en refugio para los más de 40.000 desplazados internos de Gaza pueden convertirse en peligrosos focos de coronavirus en la Franja, sometida a un bloqueo israelí desde hace casi 15 años.

La agencia de la ONU pone a disposición de las personas material de higiene y agua, pero no bastan frente a la gravedad de la situación, admite el portavoz.

Porque en las escuelas, al igual que en las calles de Gaza, todo el mundo vive sin mascarilla y los gestos de distanciamiento y de higiene parecen cosa del pasado y han desaparecido desde que comenzaron los bombardeos israelíes y los disparos de cohetes de movimientos armados de Gaza contra Israel.

"Los ataques continuos de Israel minan todos nuestros esfuerzos de lucha contra el coronavirus", lamenta Ashraf al-Qudra, portavoz del ministerio de Salud.

El lunes, los bombardeos israelíes provocaron importantes daños en una clínica y en los locales del ministerio en la ciudad de Gaza y también destrozaron el único laboratorio en el que se realizaban test de diagnóstico del covid-19 en la Franja. Además, dos médicos perecieron en los bombardeos.

La protección de las infraestructuras médicas y del personal sanitario es un "imperativo bajo cualquier circunstancia", insistió el lunes el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. "Es esencial que las normas humanitarias internacionales sean totalmente respetadas", insistió.

- "Insoportable" -

"Si un equipo médico hiciera test aquí, en la escuela, habría un 80% de casos positivos", opina Salem Al-Attar, de 38 años, que se refugió en el lugar después de que su casa se viera pulverizada por un misil israelí.

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Antes de la ofensiva, las autoridades de Gaza realizaban una media de 1.600 test de diagnóstico al día y los positivos rondaban el 28%, una de las tasas más elevadas del mundo.

Desde el inicio de la escalada, el 10 de mayo, y según la OMS, se han contabilizado 9.000 casos de coronavirus.

En total, la Franja ha registrado 986 muertos y más de 105.000 contagios desde el inicio de la pandemia. Según la OMS del total de 122.000 dosis de vacunas anti-covid enviadas al enclave, pero solo se han administrado la mitad.

En los hospitales, ya saturados por el número de enfermos, todo ha tenido que reorganizarse debido a la violencia de los últimos días. Algunas unidades dedicadas exclusivamente a enfermos de coronavirus han cerrado o han sido trasladadas a otro lugar para poder atender a los heridos en los bombardeos israelíes.

"Claro que tengo miedo de tener coronavirus, pero será más leve que los bombardeos israelíes", considera Um Yihad Ghabayin.

Su hijo Fuad, cuyos pies desnudos están cubiertos por el polvo, la interrumpe: "Los misiles nos matan y el coronavirus nos hace solo toser y nos da fiebre", resume el niño de 8 años.

En el otro extremo del patio de la escuela, Um Mansur al-Qurum, de 65 años, solloza. Una de sus vecinas, que se quedó en el vecindario en el que vivía al este de la ciudad de Gaza, acaba de decirle por teléfono que buena parte de su casa ha quedado totalmente destruida.

"La situación es insoportable. La guerra y el coronavirus al mismo tiempo. Ya no puedo más", se desespera la mujer.