Treinta migrantes irregulares entraron desde Marruecos en el enclave español de Melilla

Un pequeño grupo de jóvenes marroquíes saltan una valla en el puerto de la ciudad española de Melilla, el 16 de mayo de 2017 al norte de África
Un pequeño grupo de jóvenes marroquíes saltan una valla en el puerto de la ciudad española de Melilla, el 16 de mayo de 2017 al norte de África Antonio Ruiz AFP/Archivos
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Madrid (AFP)

Treinta marroquíes lograron entrar en la madrugada del viernes en el enclave norteafricano español de Melilla tras saltar la doble valla que protege la frontera con Marruecos, anunciaron las autoridades españolas.

Estas entradas se producen días después de que, el lunes y martes, llegaran a nado más de 8.000 migrantes, en su inmensa mayoría marroquíes, al otro enclave español del norte de África, Ceuta.

El volumen de llegadas a Ceuta fue sin precedentes y se debió a la inoperancia de las autoridades marroquíes. Más de 6.000 fueron devueltos a Marruecos.

"A lo largo de la noche han accedido 30 personas a nuestra ciudad, todos ellos varones mayores de edad y de origen marroquí", indicó la delegación del gobierno español en Melilla.

En total hubo seis intentos de entrada a través de la valla de Melilla, indicó la delegación del gobierno.

El martes pasado, otros 86 migrantes lograron saltar la doble valla de este enclave. Durante la semana hubo otros intentos similares.

La crisis de Ceuta desató una crisis diplomática entre Madrid y Rabat, originada en la decisión española de prestar atención médica al líder independentista del Sáhara Occidental, un territorio que Marruecos considera como suyo.

Tras las fuertes declaraciones de la víspera -"chantaje", "agresión" a la frontera-, el gobierno español rebajó el tono este viernes.

"Ha habido un desencuentro, pero entre dos países que se conocen, se estiman y se respetan", y debemos hacer que "ese desencuentro sea lo más breve posible", dijo a la radio COPE el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Las fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos son las únicas terrestres entre la Unión Europea (UE) y África, y blanco frecuente de entradas de migrantes irregulares.