Los rohinyás desconfían de la resistencia antijunta en Birmania

Sittwe (Birmania) (AFP) –

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El "Gobierno en la sombra", formado como respuesta al golpe de Estado del Ejército en Birmania, rompió un tabú al acoger en su coalición antijunta a representantes de los rohinyás, aunque muchos integrantes de esta minoría musulmana perseguida desconfían de este gesto.

Birmania, de mayoría budista, ha estado sumido en el caos desde que los militares derrocaron el pasado 1 de febrero el gobierno de Aung San Suu Kyi, poniendo fin a un paréntesis democrático de diez años y desatando una represión brutal contra sus oponentes.

Diputados desterrados de la Liga Nacional para la Democracia (LND), el partido de Aung San Suu Kyi, crearon un "Gobierno de Unidad Nacional" (GUN) en el exilio, con el propósito de reunir apoyo para su resistencia ante la comunidad internacional.

En junio, GUN pidió a los rohinyás que "se unieran" para acabar con el régimen militar, con la promesa de que cientos de miles de personas que huyeron de Bangladesh tras la violenta represión en 2017 podrían regresar a casa.

Asimismo, se comprometió a acordar la ciudadanía a esta minoría que vive en el Estado e Rakáin, al oeste de Birmania, apátrida y víctima de discriminación durante décadas.

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El uso del término "rohinya" también resulta un acercamiento hacia este pueblo, puesto que el gobierno de Aung San Suu Kyi siempre los ha llamado "los musulmanes que viven en el Estado de Rakáin", para no ofender la sensibilidad de la etnia mayoritaria, los Bamar.

- Minoría sin patria -

El gesto suscita, sin embargo, la desconfianza de los rohinyás instalados en Birmania desde hace generaciones, puesto que siempre han sido considerados como intrusos en este país donde carecen de nacionalidad y de los mismos derechos que los birmanos.

"Hacer una promesa para obtener luego el apoyo del exterior es como poner un cebo a los peces", declaró a la AFP Wai Mar, quien vive en un campamento de desplazados desde hace cerca de diez años.

Al final de un camino de tierra lleno de baches, Thet Kay Pyin es un campamento de cabañas de madera que alberga a los rohinyás, quienes se vieron obligados a abandonar sus hogares durante los enfrentamientos con budistas de la etnia rakaine en 2012.

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"Tememos que sólo existamos para servir como escudos humanos o chivos expiatorios", explica Wai Mar.

"No podemos depositar toda nuestra confianza y nuestras expectativas en ellos (GUN) porque hemos sido oprimidos durante mucho tiempo", agrega San Yee, una madre de cuatro niños que sobrevive gracias al dinero que su marido le envía desde Malasia.

A pesar de la propuesta de inclusión, no hay representantes rohinyás entre los 32 miembros del actual gabinete del "Gobierno de Unidad Nacional".

Tras la victoria del partido de Aung San Suu Kyi en las elecciones de 2015, "ni siquiera hemos obtenido los derechos humanos básicos; por ejemplo, la libertad de movimiento, convertirnos en ciudadanos, regresar a nuestros hogares. No logramos nada de eso", cuenta a la AFP otro refugiado, Ko Tun Hla.

- Acusaciones de genocidio -

Acusado de genocidio por la sangrienta represión de 2017, que causó la huida de 700.000 rohinyás a Bangladesh, el ejército birmano incluso fue apoyado por la ex Premio Nobel de la Paz, quien viajó a La Haya en 2020 para defender a los generales ante la ONU.

Unos meses más tarde, sin embargo, los militares la derrocaron del poder en un golpe de Estado.

Unos días después de este golpe, los soldados llegaron a Thet Kay Pyi para tratar de tranquilizar a esta minoría, asegura Win Maung.

"Pero, cuando hablamos de nuestros derechos, se volvieron amenazantes. Nos llamaron bengalíes y amenazaron con dispararnos también.

"Bengalíes" es un término despectivo para los rohinyás, que sugiere falsamente que son inmigrantes recientes de Bangladesh.

El jefe de la Junta, Min Aung Hlaing, quien encabezó las fuerzas armadas durante la represión de 2017, afirmó que rohinya era "un término imaginario".

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Pero, en el campamento de Thet Kay Pyin, muchos vuelven la espalda tanto a la Junta como al Gobierno.

"Si nos otorgan nuestros derechos, cooperaremos con el ejército, el LND o el GUN", indicó Ko Tun Hla, quien subrayó que si les acuerdan sus derechos, colaborarán con "cualquiera".

"Quiero volver y reanudar mi vida anterior. Pero, ¿cuándo se harán realidad nuestras esperanzas?", se interroga San Yee. "¿Sólo después de que muramos?", lamenta.