Calma precaria en Sudáfrica tras una semana de incidentes

Durban (Sudáfrica) (AFP) –

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Tras una semana de disturbios y saqueos en Sudáfrica, que el presidente describió como un intento orquestado de desestabilización, el país recobraba este sábado una calma precaria mientras siguen las tareas de limpieza.

En las afueras de la ciudad Durban, a orillas de Océano Índico, junto a un muro con la inscripción "Free Zuma" se veía un montón de escombros retirados de un centro comercial incendiado, indicaron periodistas de la AFP en el lugar.

Sikhumukani Hongwane, un guardia de seguridad, estaba trabajando cuando el centro fue atacado el pasado domingo. Explica que vio a una turba quemando un garaje cercano y huyó. "Tenemos miedo incluso ahora", dijo.

Los primeros incidentes de quema de neumáticos y bloqueos de carreteras estallaron la semana pasada en la provincia de Kwazulu-Natal (KZN, este) a raíz del encarcelamiento del expresidente Jacob Zuma por desacato.

Luego almacenes, fábricas y centros comerciales fueron asaltados y la violencia se extendió a Johannesburgo, la mayor ciudad del país, en el contexto de un gran desempleo y de nuevas restricciones por el covid-19.

En total, 212 personas murieron y más de 2.500 fueron detenidas.

Pero tras una semana en la que se produjeron algunos de los peores incidentes desde que se fundó esta joven democracia, parecía prevalecer una calma frágil, sin incidentes ni en Johannesburgo ni en Kwazulu-Natal, de mayoría zulú.

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- "Caos" -

"Con el pretexto de la política, los autores de estos actos trataron de provocar una insurrección popular", dijo el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa en una declaración el viernes por la noche.

Varios funcionarios del gobierno acusan abiertamente a los partidarios de Zuma de organizar los ataques. La policía está investigando a 12 sospechosos.

En la provincia de Kwazulu-Natal ya se estaban notando los efectos de la destrucción de cientos de negocios. También hay problemas de abastecimiento tras días de bloqueo del transporte. La autopista que une Johannesburgo y Durban no se reabrió hasta el sábado, bajo estrecha vigilancia de las fuerzas de seguridad.

Algunos residentes dijeron que se habían quedado sin pan, y se organizaron distribuciones de alimentos.

"Hemos estado enviando alimentos a los hospitales que no tenían nada que dar a sus pacientes", dijo a la AFP Imitiaz Sooliman, de la asociación Gift of the Givers, y explicó que los convoyes son escoltados por hombres armados.

En Indaba, cerca de Durban, las pocas tiendas que se han salvado solo están abiertas durante unas horas. "Hay colas interminables, como si fuéramos a votar", dijo Siyanda Nxumalo, un activista comunitario que denunció el "caos".

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Pasará "tiempo" antes de que vuelva la normalidad, advirtió el presidente Ramaphosa. Y "esta situación afectará a la disponibilidad de alimentos, combustible, medicinas y otros bienes, no solo en Sudáfrica sino en toda la región", advirtió.

- "Operación Recuperación" -

Las autoridades han sido muy criticadas por su lentitud en reaccionar y por no haber impedido la violencia.

El jefe de Estado reconoció que el gobierno estaba "mal preparado", pero prometió que los responsables serían castigados: "No permitiremos que nadie desestabilice nuestro país y se salga con la suya".

Unos 10.000 soldados fueron desplegados para apoyar a la policía, con efectivos insuficientes y acusada de corrupción. Esa cifra podría aumentar hasta 25.000 en los próximos días.

Mientras tanto empezó la caza de los saqueadores y el viernes la policía llevó a cabo la llamada "Operación Recuperación" en Alexandra, uno de los 'townships' más pobres del país, en el norte de Johannesburgo.

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Los agentes reclamaban pruebas de compra y cargaban en sus furgonetas sillas, bicicletas para niños o frigoríficos sospechosos de haber sido robados durante el saqueo.