Gobernante iraquí discutirá retiro de tropas de EEUU en reunión con Biden

Bagdad (AFP) –

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Debilitado por las facciones proiraníes que operan en su país, el primer ministro iraquí, Mustafa al Kazimi, abordará el posible retiro de tropas estadounidenses cuando se reúna el lunes con el presidente Joe Biden.

Las conversaciones en Washington entre los dos aliados se dan una semanas después de un mortal ataque reivindicado por el Estado Islámico (EI), pese a que Bagdad declaró derrotados a los extremistas sunitas hace más de tres años.

Kazimi se encuentra arrinconado por la influencia del otro principal aliado de Irak, el vecino Irán, que considera a Estados Unidos como un archienemigo.

Además, facciones armadas proiraníes presionan fuertemente al gobierno de Kazimi para que retire a los 2.500 soldados estadounidenses que permanecen en Irak.

Operando bajo la red paramilitar Hashed al Shaabi, estas facciones chiitas han sido acusadas de realizar unos 50 ataques este año con cohetes y drones contra intereses estadounidenses en Irak.

"Si no hay un anuncio significativo de retiro de tropas, me temo que los grupos proiraníes podrían (...) aumentar los ataques contra las fuerzas estadounidenses", comentó a AFP el investigador iraquí Sajad Jiyad.

Como muestra, el líder de uno de esos grupos paramilitares, Asaib Ahl al Haq, advirtió recientemente que "las operaciones de resistencia continuarán hasta que todas las fuerzas estadounidenses hayan salido del territorio iraquí".

La mayoría de los soldados estadounidenses, enviados en 2014 como parte de una coalición militar contra el EI, dejaron Irak bajo el gobierno de Donald Trump (2017-2021), quien recibió a Kazimi en la Casa Blanca en agosto del año pasado.

Los soldados que permanecen son oficialmente clasificados como consejeros y entrenadores para el ejército iraquí y unidades antiterroristas.

- Presencia duradera -

El ministro iraquí de Relaciones Exteriores, Faud Hussein, ya en Washington, aseguró a la prensa de su país que "las conversaciones establecerán un cronograma para el retiro de fuerzas estadounidenses".

Sin embargo, medios estadounidenses apuntan a una "redefinición" de la misión de las fuerzas.

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Ramzy Mardini, especialista en Irak del Pearson Institute de la Universidad de Chicago, cree que no habrá un cambio radical en la posición estadounidense.

La cita Biden-Kazimi podría ser moldeada para ayudar al jefe de gobierno iraquí a aliviar la presión local, "pero la realidad en el terreno reflejará el statu quo y una presencia estadounidense duradera", aseguró.

Mardini citó el "costo político" para Biden si autoriza un retiro total de tropas, tras el "legado" catastrófico de la salida de 2011, que creó un vacío de poder que fue aprovechado por el EI en su ofensiva relámpago de 2014.

Se requirió de una arremetida militar de tres años, con fuerte apoyo de la coalición encabezada por Estados Unidos, para retomar el control de los centros urbanos tomados por los yihadistas sunitas.

"Lo último que quiere Estados Unidos es abandonar Irak y encontrarse en unos años (...) con un regreso del EI", dijo una fuente diplomática.

El EI opera actualmente desde regiones montañosas y desérticas, donde activa células para realizar ataques como el bombardeo suicida del lunes en un mercado del suburbio chiita de Ciudad Sadr, en Bagdad, que dejó 30 muertos.

- Cálculos electorales -

Pero más allá de los temas de seguridad, Kazimi deberá lidiar con varias otras crisis que amenazan su gestión, a tres meses de las elecciones generales en Irak.

Una severa escasez de electricidad, corrupción endémica, asesinatos de activistas atribuidos a grupos armados proiraníes, la pandemia del coronavirus y decrecientes ingresos petroleros, han propiciado la inestabilidad.

Por ello, Kazimi deberá buscar en Washington un alivio de las sanciones estadounidenses a Irán, para permitirle a Irak honrar sus cruciales transacciones con Teherán y enfrentar la crisis energética, según Jiyad.

La escasez eléctrica durante el sofocante verano se vio agravada debido a que Irán suspendió en las últimas semanas la entrega de gas porque Bagdad no ha pagado unos 6.000 millones de dólares, en parte por las sanciones estadounidenses contra Teherán.

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"La visita del primer ministro (a Washington) está inexorablemente ligada a su campaña electoral", según Mardini.

"Es parte de un esfuerzo por obtener apoyo internacional y regional" que le permita revivir su tambaleante base política, agregó.