Miles de familias afganas huyen de los combates en un antiguo bastión talibán

Kandahar (Afganistán) (AFP) –

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Más de 22.000 familias afganas huyeron de los combates en el antiguo bastión talibán de Kandahar, informaron las autoridades el domingo, que también detuvieron a cuatro presuntos insurgentes por el ataque con cohetes de esta semana en Kabul.

Desde principios de mayo, la violencia se ha recrudecido en varias provincias, incluida Kandahar, después de que los insurgentes lanzaran una gran ofensiva pocos días después de que las fuerzas extranjeras lideradas por Estados Unidos iniciaran su retirada definitiva del país.

La ofensiva llevó a los talibanes a capturar decenas de distritos y pasos fronterizos y a rodear varias capitales de provincia.

"Los combates han desplazado a 22.000 familias en el último mes en Kandahar", declaró a la AFP Dost Mohammad Daryab, jefe del departamento provincial de refugiados.

"Todos se han trasladado de los distritos volátiles de la ciudad a zonas más seguras", añadió.

El domingo, los combates continuaban en las afueras de la ciudad de Kandahar.

"La negligencia de algunas fuerzas de seguridad, especialmente de la policía, ha dado paso a que los talibanes se acerquen tanto", dijo a la AFP Lalai Dastageeri, vicegobernador de la provincia de Kandahar. "Ahora estamos tratando de organizar nuestras fuerzas de seguridad", explicó.

Las autoridades locales habían habilitado cuatro campamentos para los desplazados, que se calcula que son unos 154.000.

Hafiz Mohammad Akbar, un residente de Kandahar, dijo que su casa había sido tomada por los talibanes después de que huyera.

"Nos obligaron a irnos (... ) Ahora vivo con mi familia de 20 miembros en un lugar sin baño", dijo Akbar.

- Temor a nuevos combates -

Los residentes temen nuevos combates en los próximos días.

"Si realmente quieren luchar, deberían ir a un desierto y luchar, no destruir la ciudad", dijo Khan Mohammad, que se trasladó a un campamento con su familia.

"Aunque ganen, no pueden gobernar una ciudad fantasma", aseguró.

Kandahar, con sus 650.000 habitantes, es la segunda ciudad más grande de Afganistán después de Kabul.

Esta provincia del sur fue el epicentro del régimen de los talibanes cuando gobernaron Afganistán entre 1996 y 2001.

Expulsados del poder en una invasión dirigida por Estados Unidos en 2001, tras los atentados del 11 de septiembre, los talibanes lideran dese entonces un movimiento insurgente.

Su última ofensiva, lanzada a principios de mayo, permitió al grupo hacerse con el control de la mitad de los cerca de 400 distritos del país.

A principios de esta semana, el presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Mark Milley, afirmó que los insurgentes parecen tener "un impulso estratégico" en el campo de batalla.

Sin embargo, la oenegé Human Rights Watch habló de atrocidades cometidas por los talibanes contra los civiles en las zonas bajo su control, entre ellas la ciudad de Spin Boldak, cerca de la frontera con Pakistán, que capturaron a principios de este mes.

"Los líderes talibanes han negado ser responsables de cualquier abuso, pero las crecientes pruebas de expulsiones, detenciones arbitrarias y asesinatos en las zonas bajo su control están aumentando los temores de la población", dijo Patricia Grossman, directora asociada para Asia de HRW, en un comunicado.

Por otra parte las autoridades anunciaron que cuatro personas, presentadas como talibanes y presuntamente implicadas en el ataque con cohetes contra el palacio presidencial en el primer día del Aíd al Ada, fueron detenidas.

Al menos tres cohetes cayeron cerca del palacio el pasado martes, mientras el presidente Ashraf Ghani y sus principales funcionarios realizaban oraciones al aire libre para marcar el inicio de la festividad musulmana de Eid al Adha.

Sin embargo, el ataque fue reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico.