Irán/Nuclear

“Una guerra electrónica ha sido lanzada contra Irán”

La central nuclear de Bushehr.
La central nuclear de Bushehr. © REUTERS

El gobierno iraní denuncia que un ataque informático contra sus infraestructuras industriales infectó 30.000 computadoras. La central nuclear de Bushehr no fue afectada, según Teherán. Expertos en seguridad occidentales aseguran que sólo un Estado es capaz de organizar una ofensiva de este calibre.

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Un virus troyano llamado Stuxnet continuaba este lunes infectado computadoras iraníes. El domingo, se estimaba que al menos 30.000 direcciones IP pertenecientes a industrias de la República Islámica habían sido afectadas por este programa capaz de supervisar, controlar y extraer información.

Para funcionar, Stuxnet ingresa por internet o entradas USB en las computadoras equipadas con un programa de la empresa alemana Siemens que se utiliza para controlar oleoductos, centrales eléctricas e instalaciones industriales. Una vez adentro del sistema, modifica la gestión de actividades que pueden llevar a la destrucción física de las instalaciones atacadas.

Pese a la magnitud de la ofensiva, calificada de “guerra electrónica lanzada contra Irán”, las autoridades aseguran que el virus no “ha creado ningún daño serio” y desmintieron que la central nuclear de Bushehr, que empezará a funcionar próximamente, hubiese sido afectada por el ataque.

"Desmentimos que el sistema informático de la central haya sido afectado por el virus", declaró Mahmud Javari, director del proyecto de Bushehr, al canal iraní Al Alam. 

"Dado que usamos cortafuegos en los sistemas controlados por el Estado, este venenoso software ha sido menos efectivo”, sostuvo el ministro de Telecomunicaciones iraní Reza Taqipour.

Los iraníes no han logrado sin embargo parar a Stuxnet, que ha centrado el 60% de los ataques mundiales en este país.

“Los ataques continúan y nuevas versiones del virus empiezan a propagarse”, dijo Hamid Alipour, director adjunto de la Empresa de Estado Iraní de las Tecnologías Informáticas.

“Supervisamos y controlamos el desarrollo del virus. Habíamos previsto eliminarlo en dos meses, pero no es estable, y tres nuevas versiones han aparecido desde que empezamos las operaciones de limpieza”, agregó.

Según empresas occidentales de seguridad informática, la complejidad del virus hace pensar que no fue elaborado por una firma, sino por un Estado.
 

 

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