Irán

Rohani, héroe y villano en su país tras primer diálogo con Obama

Hassan Rohani (en la foto durante un foro en Nueva York) encara el mayor acercamiento con Estados Unidos desde 1979 a pesar de la resistencia interna.
Hassan Rohani (en la foto durante un foro en Nueva York) encara el mayor acercamiento con Estados Unidos desde 1979 a pesar de la resistencia interna. Reuters

Tras una semana en la sede de Naciones Unidas, Hassan Rohani regresó este fin de semana a Teherán convertido en héroe pero también en verdugo para muchos iraníes tras la sorpresiva llamada telefónica con el presidente Obama, justo antes de embarcar rumbo a su país.

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Por Catalina Gómez Angel, corresponsal en Teherán

Al presidente iraní lo esperaba el sábado en el aeropuerto de Mehrabad, un multitud tan dividida como se encuentra el país político donde el sector más radical del régimen ve con malos ojos el acercamiento con Estados Unidos que promueve el nuevo ejecutivo a pesar de contar con el respaldo del Líder Supremo de la Revolución, Ali Jamenei, que en las ultimas semanas ha hablado de una flexibilidad histórica.

Rohani habló a su llegada a Teherán de que ninguno de estos avances en materia internacional, sobre todo en lo relacionado con el acercamiento a Estados Unidos, podría llevarse a cabo sin el respaldo de la máxima figura de la república islámica. El Ayatola Jamenei es, al final, quien tiene la última palabra en materia de defensa y política internacional, especialmente en lo relacionado con el tema nuclear. Estados Unidos, Israel y gran número de países occidentales sospechan que Irán desarrolla un programa de armas nucleares, acusación negada por Teherán.

Desde la ruptura de relaciones en 1979 la enemistad entre ambos países se ha agravado por un sinnúmero de incidentes que complican la decisión de Rohani de querer entablar una nueva era de relaciones con el Gobierno de Washington. “Les hemos dado lo que querían y a cambio hemos recibido solo promesas“, aseguró el titular del periódico Keyhan, la voz más radical del régimen cuyo principal editorialista creó la polémica sobre quién había llamado a quién el viernes pasado. “Si Rohani fue quien llamó sería una gran vergüenza para el país“, escribió el columnista.

La posición de Keyhan coincide con la de un grupo de jóvenes que recibieron a Rohani en el aeropuerto con fuertes reclamos al tiempo que le arrojaban tomates y zapatos. “Muerte a America“, gritaban. Durante la semana pasada en Nueva York, la presión de los sectores más conservadores habían frustrado un encuentro Obama-Rohani cara a cara. Otro gran número de iraníes, sin embargo, celebraron esta llamada, que ha sido la primera comunicación que han sostenido un mandatario estadounidense e iraní en 35 años. “Gracias Rohani“, le gritaban sus seguidores.

Muchos analistas iraníes aseguran que un acercamiento con Washington es necesario para lograr que se desmonten las sanciones económicas que pesan contra Irán, una de las principales razones que mantienen hundida la economía del país, con fuertes tazas de inflación y problemas de desabastecimiento. El mismo Rohani ha dicho que las sanciones occidentales son “inhumanas”.

En este contexto se entiende mejor que el nuevo presidente asegurado estar dispuesto a acelerar el proceso de negociaciones con el grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña más Alemania) sobre el programa nuclear. La primera reunión oficial está programada para el 15 de octubre en Ginebra y es otro resultado concreto de las negociaciones que tuvieron lugar esta semana al margen de la Asamblea General de la ONU.

La voluntad de acelerar las conversaciones Rohani la comparte con el jefe de la Casa Blanca quien aseguró que, de haber signos positivos desde Teherán sobre el programa nuclear, Washington podría empezar a desmontar las sanciones económicas. Por el momento, la mayoría de los iraníes celebra el nuevo acercamiento a pesar de las voces criticas que, aunque poderosas, parecen ser una minoría.

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