Irak

Al Qaida regresa a Irak tras fortalecerse en Siria

Combatientes tribales en las calles de Faluya, 5 de enero de 2014.
Combatientes tribales en las calles de Faluya, 5 de enero de 2014. REUTERS/Stringer

El ejército no lanzará un asalto contra Faluya ‘por el momento’ dijo este 7 de enero un portavoz militar iraquí. Los combatientes del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL), un grupo de extremistas sunitas vinculados a Al Qaida, habían tomado el control de Faluya y de barrios de Ramadi desde hace algunos días.

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El portavoz militar iraquí explicó este martes que el ejército no lanzará un asalto contra Faluya para “evitar un baño de sangre”. La víspera, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, había pedido a los habitantes de esa localidad que expulsaran a los “terroristas”. Los combatientes del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL) habían tomado en los últimos días el control de Faluya y de barrios de Ramadi, dos ciudades situadas respectivamente a 60 y 100 km al oeste de Bagdad.

Según algunas fuentes las fuerzas de seguridad iraquíes retomaron casi por completo el control de Ramadi pero varios sectores de Faluya siguen en poder de los insurgentes del EILL. Ambas localidades se encuentran en la provincia de Al Anbar, de mayoría sunita y que fue un bastión de la insurrección tras la invasión liderada por Estados Unidos en 2003, y que además es el epicentro de un movimiento de contestación contra Maliki, al que se acusa de acaparar el poder y de marginar a la comunidad chiita. Esa provincia ha sufrido los peores actos de violencia en años, con más de 200 muertos en tres días.

La amenaza de los combatientes del EILL

En este momento hay cuatro fuerzas presentes en la provincia de Al Anbar: las fuerzas gubernamentales, sus aliados tribales, el EIIL y las fuerzas antigubernamentales del Consejo Militar de las Tribus. “Los próximos días determinarán la suerte de Irak”, dijo Ihsan al Shammari, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Bagdad. “El país está en una encrucijada: una reconciliación bajo forma de un Estado democrático o un estallido en el caos total y la guerra civil”.

Particularmente preocupante es la progresión de los yijadistas del EILL, vinculados a Al Qaida, que han sabido aprovechar la cólera de las tribus sunitas en Faluya y Ramadi, las cuales se sienten marginalizadas por el gobierno, mayoritariamente chiíta, pero que además están escandalizadas por el arresto violento de un diputado sunita a finales de diciembre.

El conflicto en la provincia de Al Anbar, fronteriza con Irak, es motivo de preocupación para las autoridades tanto de la región como occidentales. “Los conflictos sirio e iraquí se alimentan mutuamente”, explicó a la AFP Fawaz Gerges, especialista en Oriente Medio en el London School for Economics.

La progresión de los combatientes del EILL ilustra para Estados Unidos los riesgos de un contagio del conflicto actual en Siria en un marco más global de enfrentamiento indirecto entre Arabia Saudita, sunita, y la República islámica chiíta de Irán. El EILL se ha convertido en un importante actor en el conflicto que se vive en Irak. Las autoridades iraquíes han culpado en gran parte de la reciente violencia en El Anbar a EILL.

“El EILL ha conseguido beneficiarse de sus redes y capacidades en Irak para tener una presencia fuerte en Siria, y ha empleado su presencia en Siria para reforzar sus posiciones en Irak”, explicó Daniel Byman, del Centro Saban para Política en Oriente Medio de la Brookings Institution.

Tras la invasión de Estados Unidos y la caída de Sadam Husein, Ramadi y Faluya se convirtieron en bastiones de la insurgencia, y las fuerzas estadounidenses sufrieron en esta provincia sus mayores pérdidas desde la guerra de Vietnam. Tanto Estados Unidos como Irán, preocupados por el progreso del EILL, han ofrecido ayuda a las autoridades iraquíes para combatir a estos insurgentes.

 

 

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