Israel/Palestina

‘Se ha visto a mujeres llevar en sus bolsos palos de amasar’

Judíos ortodoxo llevan el cuerpo de Yeshayahu Krishevsky -uno de los tres israelíes asesinados- durante su funeral en Jerusalén, el 13 de octubre de 2015.
Judíos ortodoxo llevan el cuerpo de Yeshayahu Krishevsky -uno de los tres israelíes asesinados- durante su funeral en Jerusalén, el 13 de octubre de 2015. Fuente: Reuters.

El gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu decidió reforzar las medidas de seguridad por la ola de violencia que el martes dejó tres muertos y una decena de heridos israelíes a manos de palestinos. RFI conversó con habitantes de Jerusalén y Tel Aviv sobre el impacto de la multiplicación de estos ataques en la vida cotidiana.

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Un día después de los ataques más letales que ha vivido Israel en estas dos últimas semanas, el gobierno liderado por Benjamin Netanyahu comenzó este miércoles a instalar puestos de control en los accesos a los barrios palestinos de Jerusalén Este. Además, Netanyahu anunció la autorización de cerrar o imponer toques de queda en barrios de Jerusalén en caso de violencia, así como la destrucción de las viviendas de quienes perpetren atentados.

Entretanto, el nerviosismo se apoderaba tanto de Jerusalén como de otras partes de Israel. “El ambiente está bastante más tranquilo a nivel de eventos, que no ha habido, pero las personas están muy estresadas”, contaba este miércoles a RFI Noga Tarnopolsky, vecina de la ciudad tres veces santa. [Luego de esta entrevista, la policía israelí anunció que mató a balazos a un "terrorista" que quería atacar con cuchillo a un guardia de seguridad en la entrada de la Ciudad Vieja de Jerusalén].

“Con cualquier persona con la que hables: musulmán, judío o cristiano, casi el único tema de la conversación es la decepción en el liderazgo político y preocupación por lo que podría traer en el futuro, sobre todo porque antes de estas dos últimas semanas, la ciudad ha vivido mucho años muy tranquilos”, añade.

Sin embargo, Tarnopolsky señala que la presencia policial no es notoria frente a los lugares públicos. “No hay guardias afuera del restorán, bares o discotecas. Lo que sí ha pasado es que la organización de padres de escolares de Jerusalén amenazó ayer (martes) con no mandar los chicos a la escuela porque se preocupaban de que las escuelas no tuvieran guardias. El municipio decidió que iba a subvencionar guardias hasta las cuatro de la tarde. Es un cambio, pero que uno no siente yendo a su trabajo o al cine. Por ahora todo queda como siempre”, subraya.

Pese a esta normalidad, se registran señales de inquietud, como comprobó Javier Yearson el martes en Tel Aviv. “En Tel Aviv, que es una ciudad enormemente populosa de movimiento constante, las zonas más tradicionales de la ciudad están totalmente valladas con policía, algo que yo no he visto en muchos años: los soldados que patrullan las calles por primera vez llevan el magacín (donde van las balas) insertado en el arma, cosa que habitualmente no se puede hacer”, describe.

“¿Qué recomendaciones se han dado? De noche no ir solo, moverse con la mayor cautela posible. Las mujeres llevan el espray con gas pimienta y hay hasta caso insólitos donde se han visto a mujeres llevando en sus bolsos y carteras palos de amasar para tratar de golpear a un eventual atacante”, relata.
 

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