Libia

Armas para el nuevo gobierno libio

El primer ministro del gobierno de unión libio Fayez al-Sarraj y el secretario de Estado norteamericano John Kerry, en Viena, el 16 de mayo de 2016.
El primer ministro del gobierno de unión libio Fayez al-Sarraj y el secretario de Estado norteamericano John Kerry, en Viena, el 16 de mayo de 2016. REUTERS/Leonhard Foeger/POOL

Las potencias occidentales aceptan levantar parcialmente el embargo que pesa sobre Libia y enviarles armas para que el nuevo gobierno de unidad de ese país pueda combatir al denominado grupo Estado Islámico.

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El flamante primer ministro libio, Faiez Serraj, llevaba semanas pidiendo que la comunidad internacional levantara el embargo que entró en vigor en 2011 y que prohibía la venta de armas a Libia. Una iniciativa similar había sido presentada por los países árabes, liderados por Egipto, en febrero de 2015 ante Naciones Unidas, sin que la comunidad internacional se mostrara favorable a dejar entrar armamento a un territorio inestable y convulsionado como el de la Libia post Gadafi.

Hoy las cosas parecen haber cambiado. Sobre todo luego que Estados Unidos alzara la voz este lunes en Viena pidiendo un acuerdo internacional para que finalmente el nuevo gobierno de coalición libio pueda acceder a la armas. La propuesta estadounidense recibió el apoyo de las grandes potencias internacionales y de los países vecinos de Libia que acordaron apoyar los esfuerzos de armamento del gobierno de Serraj, dándole de paso con esto un espaldarazo a su idea de alejar las divisiones bajo el concepto de la lucha contra la implantación del denominado grupo Estado Islámico en su territorio.

Una idea que ha levantado las críticas de los especialistas, temerosos que el incipiente estado libio no sea capaz de controlar este flujo de armas. “Desde finales de 2015 se llegó a un acuerdo nacional para crear un acuerdo de gobierno de coalición nacional, que es el que va a recibir las armas”, comenta Jesús Manuel Pérez, analista español en seguridad y defensa”.

A lo que agrega: “Pero si uno mira el mapa libio y ve la situación de la guerra civil, de las facciones que hay, descubre que ese gobierno no controla casi nada del territorio, no tiene fuerzas armadas. El éxito de este proceso de paz, de unidad, para luchar de forma conjunta contra el Estado Islámico dependerá de cómo funciones esta entrega de armas, porque bien puede terminar en una descomposición, en otra fase de guerra civil y con las armas en manos de otra gente”.

Los analistas se amparan de la propia historia libia para temer que las armas que planea entregar occidentes terminen en otras manos, como lo explican el experto Jesús Manuel Pérez: “Ya el propio colapso del Estado libio en su momento produjo que las armas del ejército de Gadafi terminaran en sitios como Mali o Gaza”.

Fue el propio Sarraj, presente en la reunión internacional en Viena, quien pidió apoyo internacional en la lucha de su país contra el grupo yihadistas. Una petición que fue escuchada por Rusia, Arabia Saudita, China, Egipto, Túnez, Francia, Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, Italia, entre otros, que tras dos horas de reunión terminaron adoptando este acuerdo de entrega de armas que aún no tiene fecha definitiva de entrada en vigor.

El Estado Islámico cuenta con unos 3.000 a 5.000 combatientes en Libia, con el riesgo de que sus costas enfrentan directamente a Europa. Que Libia funcione como territorio de reclutamiento o base para este grupo terrorista es el temor de Occidente, temeroso también de repetir malas experiencias como la intervención militar en Irak.

“Está claro que esta nueva manera de intervenir, de entregar armas, que ya vimos en Siria e Irak para los kurdos, es el reflejo de una precaución, una prudencia instalada en Occidente por las malas experiencias de intervenciones pasadas”, comenta Pérez.

Entrega de armas que, precisaron las potencias occidentales, quedará restringida al gobierno de coalición nacional. Claro que Occidente ya está bien presente en Libia, “llevamos meses escuchando la voluntad de Reino Unido, Francia, Italia, Estados Unidos, de intervenir en Libia. Y lo que está sucediendo es que hay una intervención muy discreta. Ya no hay soldados de unidades regulares interviniendo en la guerra civil, sino que hay una amplia gama de soldados de fuerzas especiales, agentes secretos, contratistas, etc., que se sabe que de una forma discreta están asesorando a los actores en Libia, por lo menos en lo que se refiera a la lucha contra el Estado Islámico”, finaliza el analista.

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