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Israel - Coronavirus

Los ultraortodoxos de Israel desafían las normas para frenar la pandemia

Foto de archivo: judíos ultraortodoxos realizan el ritual Kaparot, donde se sacrifican pollos como un gesto simbólico de expiación, antes del Yom Kippur, en medio de la pandemia de coronavirus. Ashdod, Israel, el 25 de septiembre de 2020.
Foto de archivo: judíos ultraortodoxos realizan el ritual Kaparot, donde se sacrifican pollos como un gesto simbólico de expiación, antes del Yom Kippur, en medio de la pandemia de coronavirus. Ashdod, Israel, el 25 de septiembre de 2020. REUTERS - AMIR COHEN
Texto por: Mikel Ayestarán (Israel)
5 min

Israel comienza la desescalada tras cuatro semanas de confinamiento que han servido para mostrar al país lo que los analistas consideran el mayor ejercicio de desobediencia civil de su historia.

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Con nuestro corresponsal en Jerusalén, Mikel Ayestaran.

Amplios sectores de la comunidad ultraortodoxa, la más afectada por la pandemia, no han respetado las medidas impuestas por  el ministerio de Salud durante el confinamiento y las siguen sin respetar durante la desescalada.

Se han producido violentos choques con las fuerzas de seguridad en barrios de Jerusalén como Mea Shearim, o ciudades como Modiim Ilit, o Bnei Brak, en las afuera de Tel Aviv, donde viven cerca de 200.000 habitantes, muchos de ellos ultraortodoxos y la mayoría de escasos recursos. 

“Los agentes tratan de hacer respetar las medidas, hablan con los rabinos para q no mantengan reuniones masivas y multan a la gente q no usa mascara y no mantiene la distancia”, dice a RFI el portavoz de la Policía, Micky Rosenfeld.

Las escuelas de Israel están cerradas, pero decenas de miles de jóvenes ultraortodoxos acuden cada día a sus centros de estudio ajenos a la prohibición de los ministerios de Salud y Educación.

“Eso es totalmente en contra del judaísmo porque en el judaísmo la base es que la vida es lo más sagrado de todo, antes de los rezos y antes de todas las obligaciones”, dice a RFI el rabino conservador Uri Ayalón.

Se calcula que en 2030 los ultraortodoxos supondrán el 16% de la población judía de Israel y en 2065 el porcentaje se elevará al 40%.

Los hombres no trabajan porque deben dedicar su vida al estudio de la Torá. Para indignación de los israelíes seculares, que soportan una fuerte carga de impuestos, los ultrarreligiosos además gozan de una amplia gama de subsidios y la mayoría no realiza el servicio militar obligatorio.

“Netanyahu no va a hacer nada contra ellos porque su interés es mantener el gobierno,” dice Ayalón haciendo referencia a que los dos partidos políticos que representan a los ultraortodoxos son clave para conservar el gobierno. “La paciencia de la mayoría de la sociedad se está terminando cuando ven que hay discriminación a favor de unos que hacen lo que quieren”, agrega Ayalón.

La prioridad de los rabinos es mantener la cohesión de esta comunidad, pero el precio a pagar en plena pandemia es la salud de todo un país.

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