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Francia - Egipto

Presidente egipcio en Francia: una visita marcada por intereses comunes y críticas sobre DDHH

El presidente francés Emmanuel Macron recibe al presidente egipcio Abdel-Fattah el-Sisi en Biarritz, Francia, el 25 de agosto de 2019. Francois Mori/Pool vía REUTERS/Archivo Foto
El presidente francés Emmanuel Macron recibe al presidente egipcio Abdel-Fattah el-Sisi en Biarritz, Francia, el 25 de agosto de 2019. Francois Mori/Pool vía REUTERS/Archivo Foto REUTERS - POOL New
Texto por: RFI
4 min

El presidente egipcio Abdel Fattah al-Sissi llegó a París el domingo 6 de diciembre para una visita de Estado de dos días destinada a reforzar la cooperación entre Francia y Egipto ante las crisis que atraviesa Oriente Medio. Pero también tendrá como objetivo revivir las relaciones bilaterales que han sido dañadas por la cuestión de los derechos humanos.

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Para el Elíseo, el Egipto del mariscal al-Sissi representa un "polo de estabilidad" en una región "que sigue siendo volátil". Desde el gobierno francés se pone por lo tanto el acento en la importancia de "fortalecer la asociación estratégica" entre El Cairo y París.

Las posiciones de los dos jefes de Estado convergen en las principales cuestiones de seguridad regional: el conflicto árabe-israelí, la crisis política del Líbano, las cuestiones relacionadas con Irán y la situación en el Irak, así como las ambiciones del Presidente turco Recep Tayip Erdogan en el Mediterráneo oriental. Turquía quiere, manu militari, competir con Grecia en esta región rica en gas. Atenas, que cuenta con el apoyo de París, se ha aliado militarmente con Egipto, cuya marina puede hoy en día competir con Turquía gracias a los barcos entregados por Francia.

Los dos presidentes también se oponen a Erdogan en la crisis de Libia. Mientras que el presidente turco apoya al gobierno de Trípoli con armas y hombres, Egipto y Francia apoyan más o menos discretamente a su rival, el mariscal Haftar.

Represión de "toda disidencia pacífica"

El mariscal al-Sissi también presenta a Egipto como una barrera contra las corrientes migratorias hacia Europa. Sin mencionar su papel como baluarte contra el islamismo político en el Medio Oriente, cuando el Presidente Macron comienza a enfrentar a la cofradía de los Hermanos Musulmanes, enemigos jurados del Mariscal al-Sissi.

Pero aquí es precisamente donde está el problema. En nombre de la lucha contra el terrorismo, el presidente egipcio "reprime toda disidencia pacífica", denuncian las organizaciones de derechos humanos.

El 27 de enero de 2019, durante una visita a El Cairo, Emmanuel Macron fue su portavoz, lamentando que la situación no avanzara "en la dirección correcta" en Egipto, porque "blogueros, periodistas y activistas" estaban encarcelados allí. Esas declaraciones habían crispado a su homólogo egipcio y bloqueado muchos proyectos de cooperación entre los dos países.

Hoy, estas organizaciones piden al presidente francés que condicione el apoyo militar francés a Egipto a la liberación de unos 60.000 prisioneros políticos. "Lo que pedimos a Emmanuel Macron es que no extienda la alfombra roja al presidente egipcio si no se libera a los defensores de los derechos humanos... y que no recompense a las autoridades que encarcelan arbitrariamente a las voces disidentes con la venta de armas o con elogios", declaró Katia Roux, de Amnistía Internacional.

Un viejo caso finalmente cerrado

En la víspera de la visita de Abdel Fattah al-Sissi, las autoridades egipcias hicieron varios gestos. Tres directores de la Iniciativa Egipcia por los Derechos Personales (EIPR) fueron liberados. Su arresto había provocado una protesta internacional, incluyendo a Francia.

“El gobierno también ha emitido el decreto de aplicación de la ley de ONG que llevaba tres años en los cajones", apunta nuestro corresponsal en El Cairo, Alexandre Buccianti. Este decreto permitió la liberación de tres miembros de una ONG cuyo arresto había provocado una protesta francesa. La ONG, que funcionaba como una empresa, solicitó el registro como asociación sin fines de lucro y los cargos quedaron sin efecto.

Esto permitió que el Tribunal de Apelación de El Cairo, que normalmente se toma su tiempo, cerrara el caso de la ONG en 2011. Veinte ONG egipcias y extranjeras de derechos humanos, incluidas las estadounidenses, fueron acusadas de recibir ilegalmente fondos extranjeros y de interferir en los asuntos políticos del país. Alrededor de 40 personas, egipcias y extranjeras, habían sido condenadas a penas de prisión o en ausencia antes de ser puestas en libertad en 2018.

Sin embargo, esto no significa que se hayan eliminado los obstáculos a la labor de las ONG de derechos humanos. Tendrán que obtener la aprobación previa del Ministerio de Asuntos Sociales. Otra carrera de obstáculos.

 

 

 

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