El Papa en Irak

‘El Pontífice ha venido a darnos coraje’

Un miembro de las fuerzas de seguridad iraquíes pasa por delante de un mural del Papa Francisco con una bandera nacional iraquí, pintado en una pared de la explosión fuera de la iglesia católica siria de Nuestra Señora de la Liberación en Bagdad
Un miembro de las fuerzas de seguridad iraquíes pasa por delante de un mural del Papa Francisco con una bandera nacional iraquí, pintado en una pared de la explosión fuera de la iglesia católica siria de Nuestra Señora de la Liberación en Bagdad Sabah ARAR AFP

El papa Francisco inicia este viernes  en Irak una visita histórica en medio de altas medidas de seguridad y en plena pandemia de covid-19, en un país donde espera reconfortar a una de las más antiguas comunidades cristianas del mundo, destruida por los conflictos y las persecuciones religiosas.

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Por Catalina Gómez, enviada especial de RFI a Irak

Las calles peatonales que conducen hasta la mezquita de Imam Alí, en Náyaf, no tienen la congestión habitual. Las restricciones impuestas como consecuencia del Covid-19, cuyos casos han vuelto a aumentar en las últimas semanas, ha detenido la llegada de millones de peregrinos, que llegan a visitar el mausoleo de Alí, el yerno y primo del Profeta, con quien se inicia el chiismo la rama del Islam mayoritaria en Irak. 

Hasta aquí llegará este sábado el Papa, quien visitará a la principal autoridad del chiismo en Irak, el ayatolá Alí Sistani, quien a su vez es la figura religiosa más importante del país. Aquí los clérigos celebran el viaje del jefe De la Iglesia Católica.

“Esta iniciativa del Papa de visitar al Ayatolá Sistani será un camino para acercar el entendimiento sobre el islam”, opina Hashem Al Hussein, clérigo e integrante de la Hawza (seminario de la ciudad).

El encuentro con Ayatotá Sistani ha impedido que los sectores más radicales dentro del chiismo, especialmente las milicias consideradas incluso más poderosas que el mismo Estado, critiquen la visita del Papa; que trae un mensaje de convivencia para todos los iraquíes. Pero especialmente para los cristianos del país que han sido víctimas de persecuciones, atentados, asesinatos desde décadas. Así lo recuerda la hermana Teresa, directora del colegio La Presentación.

“A pesar de las circunstancias y su salud, el Pontífice ha querido venir para darnos coraje y para ayudarnos a aferrar a nuestra tierra y religión”, recalca.

Un programa ambicioso

Miles de banderas del Vaticano y afiches con el rostro del papa adornan Bagdad, donde la visita del Pontífice, que coincide con la llegada una corriente de viento que para muchos representa una esperanza que no sentían desde hace tiempo.

Muchos carteles de bienvenida cubren las paredes de Bagdad antes de la llegada del Papa.
Muchos carteles de bienvenida cubren las paredes de Bagdad antes de la llegada del Papa. REUTERS - KHALID AL-MOUSILY

En las etapas del viaje, se congregarán solo unos centenares de personas, con excepción de la misa del domingo en el estadio de Erbil, en el Kurdistán, en la que participarán varios miles de fieles que han reservado su plaza con antelación.

El programa papal es ambicioso e incluye Bagdad, Nayaf, Ur, Erbil, Mosul y Qaraqosh. Recorrerá 1.445 km en un país que el miércoles fue golpeado por disparos de cohetes, último episodio de las tensiones irano-estadounidenses que siguen latentes en Irak.

 

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