Israel

‘Si no tuviésemos la Cúpula de Hierro, no la estaríamos contando’

Refugio de Kariné Pearl, venezolana-israelí, en Ashkelon, Israel.
Refugio de Kariné Pearl, venezolana-israelí, en Ashkelon, Israel. © Kariné Pearl

La venezolana-israelí Kariné Pearl vive en Ashkelon, un balneario mediterraneo a escasos kilómetros de la Franja de Gaza. Desde allí narra a RFI cómo es vivir bajo el fuego cruzado entre Israel y el movimiento palestino Hamás.

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Por Andreina Flores y Astrid Pilpe para RFI

"Nos están atacando desde hace 10 días. Nos lanzan misiles constantemente, día y noche. No hay avisos previos, puedes estar en medio de cualquier cosa típica del día, y cuando suena la sirena, tenemos 30 segundos para llegar a un lugar seguro antes que el misil logre explotar". Así comenzó su narración Kariné Pearl desde Ashkelon. Desde que empezó este nuevo ciclo de violencia, el 10 de mayo, al menos 219 palestinos -de ellos, 63 menores- murieron por los bombardeos israelíes en la Franja de Gaza, según el Ministerio de Salud local. En Israel, los tiros de cohetes desde Gaza han causado 12 muertos, según la policía israelí. 

"Si no tuviésemos la Cúpula de hierro, no la estaríamos contando". Israel cuenta con la Cúpula de hierro, que es un sistema inteligente antimisiles, que explota los proyectiles en el aire antes de que ellos logren entrar, con un acierto de entre un 90 y 95%. El ejército de Israel reportó que, desde el pasado lunes, 3.150 cohetes fueron lanzados hacia Israel, sin embargo "la cúpula no se da abasto", y "han logrado ingresar varios misiles a mi ciudad y a varias otras ciudades", relató Kariné Pearl, que también aseguró que "aunque el mundo no lo crea, Israel es un lugar seguro".

"Tenemos bunkers en todos los edificios, bien sea dentro o fuera del departamento por cada piso. Yo no tengo el cuarto de seguridad dentro de mi departamento sino al lado en el mismo piso, y lo comparto con otros tres departamentos. Cuando suena la sirena tenemos 30 segundos para agarrar a los niños y llevarlos hasta allá", explicó la venezolana-israelí, y prosiguió a detallar su diario vivir: "compartimos con los vecinos la mayor parte del día, sobre todo en las noches porque en las noches son muy seguidos los ataques y sirenas. Por más que ya sabemos el protocolo, la sensación que nos da en el estómago de susto es increíble. Cuando ves a todos correr, a los niños llorar, todos se asustan, se estresan, y la pasamos muy mal". 

La latinoamericana, que ya lleva varios años viviendo en Israel, afirmó que al interior de los bunkers no disponen de agua, únicamente electricidad y cosas para comer que ellos mismos alistan durante el día. "Tenemos el departamento cerca del bunker, en momentos de tranquilidad vamos rápido a bañarnos, comer, preparamos lo que tengamos que preparar y estamos a la expectativa de que en cualquier momento tenemos que volver al bunker. En las noches si nos quedamos a dormir directamente allá, es incómodo porque no hay aire acondicionado, pero estamos en un lugar seguro", expresó agradecida, ya que reconoció que hay personas en peores condiciones. "En los edificios más viejos hay un bunker comunal subterráneo. Sin embargo, hay muchas personas que en 30 segundos no alcanzan a llegar hasta allí, en 30 segundos apenas llegan a las escaleras". 

El conflicto estalló con una andanada de misiles de Hamás, que controla la Franja de Gaza, contra Israel en "solidaridad" con los cientos de manifestantes palestinos heridos en enfrentamientos con la policía israelí en la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén Este. 

Alerta de cohetes en un supermercado de Ashkelon.
Alerta de cohetes en un supermercado de Ashkelon. © Kariné Pearl

 

"Los terroristas ponen a sus civiles de escudo", asegura Pearl

"Los terroristas ponen a sus civiles de escudo, ellos están abajo de la tierra operando mientras que los civiles están arriba", aseguró Pearl, y explicó que contrariamente al Hamás, "Israel cuando va a bombardear les avisa 'vamos a bombardear en tal edificio', para que la gente evacue, porque ellos (el Hamás) construyen edificios aparentemente normales, hacen 4 pisos de vivienda y los últimos pisos los utilizan para operar, crear armamento y recargarse". 

"El Hamás pidió cese de fuego porque no tienen recursos, sin embargo, no pide la paz. Cuando vuelvan a tener recursos volveremos a pasar lo mismo", explayó resignada Pearl. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó este miércoles que no descartaba 'ir hasta el final' contra el movimiento islamista Hamás, si la opción disuasiva no da frutos, después de casi diez días de cruentos bombardeos, mientras tanto Kariné y su familia desde los refugios confían en "el Dios de Israel no descansa, y no duerme. Estamos de la mano de él, y sé que vamos a salir de esto pronto".

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