Primer ministro de Italia intenta salvar su gobierno en el Parlamento

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Roma (AFP)

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, intenta esta semana impedir la caída de su gobierno con el pedido este lunes ante la Cámara de Diputados del apoyo de las fuerzas "europeístas", para evitar la llegada al poder de la ultraderecha soberanista.

En plena pandemia de coronavirus, en medio de un tercer brote por lo que el gobierno ha tomado nuevas restricciones, Conte defendió su gobierno y pidió el apoyo de las fuerzas "europeístas", "socialistas", "liberales" y "contrarias a todo nacionalismo y soberanismo".

Líder desde septiembre del 2019 de una coalición entre el Movimiento 5 Estrellas (M5E, antisistema) y el Partido Democrático (PD, centro-izquierda) y otros partidos menores, perdió el apoyo la semana pasada del pequeño pero clave partido Italia Viva del ex primer ministro Matteo Renzi, lo que generó una crisis de gobierno.

"La puerta está cerrada para los que desataron esta crisis", advirtió Conte, quien confesó que considera la crisis un "gesto irresponsable", que genera desconfianza entre los ciudadanos en un momento tan difícil por la pandemia.

Conte, que cuenta con una tranquila mayoría en la Cámara de Diputados, donde los votos de los 30 diputados de Renzi no son indispensables, suscitó aplausos pero también protestas por parte de la oposición de derecha.

"Me presento con la cabeza en alto", dijo, al asegurar ante los diputados que su gobierno "ha demostrado ser responsable, trabajando con mucho esfuerzo para lograr convergencias, aún en los momentos más difíciles".

"¿Que si tomamos las decisiones más justas? La gente lo dirá. Por mi parte he trabajado con el máximo escrúpulo y siendo consciente del inmenso [reto]", añadió Conte, quien fue interrumpido en varias ocasiones.

El primer ministro, un abogado sin experiencia política que ha ganado mucha popularidad con el manejo de la pandemia, tiene que buscar ahora el respaldo de nuevos senadores.

- La hora de la verdad -

La hora de la verdad será el martes cuando se someta al voto de confianza en el Senado tras haber perdido el apoyo de los 18 senadores de Italia Viva, necesarios para contar con la mayoría absoluta de 161 senadores.

"Estamos trabajando para frustrar el intento de derrocar al gobierno. Estamos convencidos de que lo lograremos", adelantó Andrea Orlando, dirigente del PD.

El resultado de la votación en el Senado y sus consecuencias son totalmente inciertos, mientras la crisis de gobierno ha sumido el país en el desconcierto y la indignación.

Renzi por su parte no pierde ocasión, en televisión, radio y medios sociales, e inclusive durante la intervención en el Parlamento, para criticar duramente al gobierno y en particular a Conte, cercano al M5E, formación con el que el ex primer ministro tiene discrepancias irreconciliables.

"Yo estoy del lado de Italia, soy un patriota", afirmó el domingo Renzi, cuya popularidad, ya baja, ha descendido notablemente.

Sin embargo, en caso de que Conte y sus aliados no obtengan una sólida mayoría en el Senado, el primer ministro podría optar por renunciar, lo que abre varios escenarios.

Italia además se encuentra ante una serie de desafíos importantes, debe presidir este año el G20 y decidir en los próximos meses el destino de los más de 209.000 millones de euros que recibirá de la Unión Europea, el 'nuevo plan Marshall' para la reconstrucción tras la pandemia.

Pese a las reuniones y negociaciones, el gobierno no ha logrado, al parecer, obtener el apoyo de los 10 a 15 senadores independientes, de centro o del grupo mixto, los denominados "responsables", dispuestos a garantizar la mayoría.

No se descarta que opte por seguir gobernando con una mayoría relativa (151 escaños), algo que debilitaría de todos modos al Ejecutivo, en plena pandemia, que se ha cobrado la vida de 82.000 personas.

Queda también la opción de excluir completamente a Conte, con un nuevo jefe de gobierno proveniente de las filas del PD o, por último, elecciones anticipadas, como pide el ultraderechista Matteo Salvini, convencido de su victoria.