El sistema de jóvenes 'au pair' "asesinado" por el Brexit

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Londres (AFP)

Para decenas de miles de familias británicas, el sistema de cuidado infantil a cargo de jóvenes extranjeros a los cuales se daba alojamiento era una alternativa económica. Pero después del Brexit, la opción se ha vuelto casi imposible.

El sistema de jóvenes 'au pair', que goza de mucha popularidad en el universo anglosajón, consiste en que una familia aloje y de un poco de dinero a un joven extranjero que llega a aprender el inglés y a acercarse a la cultura británica, a cambio, de un cierto número de horas de cuidado a los niños de la familia de acogida.

Hasta finales del año pasado, los jóvenes que querían embarcarse en esta aventura no necesitaban realizar ningún trámite. Ahora, con el Brexit, deben obtener una visa de trabajo.

El problema es que los 'au pair' son considerados trabajadores calificados, por lo que deben recibir un mínimo de 20.000 libras al año (unos 28.000 dólares) para obtener su visado. Una suma muy superior a las 100 libras (140 dólares) que normalmente dan las familias a la semana y que ascienden a unas 5.000 libras (alrededor de 7.000 dólares) al año.

"Es demasiado caro para las familias", dice preocupada Clare James, una madre que se ha servido de este sistema desde hace diez años para el cuidado de sus dos hijos Elliott y Jacob. De hecho, este año recibió solo una aplicación para el próximo año escolar, en lugar de los "10 a 15" que le solían llegar.

- Pérdida drástica -

Las agencias que se encargan de ubicar a los 'au pair' confirman la magnitud del desastre. "Con las nuevas reglas, hemos perdido al menos el 90% de las aplicaciones", lamenta Cynthia Cary, de la agencia Rainbow Au Pair.

"Desde enero, les hemos explicado a todos que no podremos colocar a ningún joven europeo, porque simplemente no pueden venir al Reino Unido legalmente", explicó. "El Brexit mató nuestro negocio".

Los jóvenes que no pasan por una agencia para encontrar a su familia de acogida, a veces no son conscientes de la necesidad de tener ahora una visa, por lo que se arriesgan a recibir una alta multa por trabajo ilegal o a ser expulsados una vez que llegan al país.

Actualmente, los únicos extranjeros que las agencias pueden ubicar son los europeos que entraron al territorio británico antes del Brexit o los extranjeros procedentes de nueve países, como Candá y Australia, que pueden beneficiarse de otro tipo de visa, conocida como "joven".

Sin embargo se trata de un grupo que está lejos de lograr cubrir la demanda habitual, que alcanza a los 45.000 'au pair' al año, según la Asociación de Agencias Au Pair Británicas (Bapaa).

"Es una vergüenza para las familias que trabajan duro", lamenta Clare. Según ella, muchos hogares no tienen la capacidad financiera de pagar una "niñera" inglesa, que costaría alrededor de 2.000 libras por mes, sin contar con la "flexibilidad" de una persona joven que vive en casa.

"Nuestra 'au pair' se va este verano y no sé cómo voy a hacer", dice preocupada Aurélie Nuret. Según ella, el sistema es muy utilizado en Fulham, el distrito en el que vive al oeste de Londres. "Una vez más, esto va a afectar a las madres trabajadoras".

- Intercambio cultural -

Jessie Clapp se encuentra en esa situación, pues "seguramente deberá dejar de trabajar, cuando su encantadora chica 'au pair' francesa se vaya en julio", lo que además le hace lamentar "los años compartidos" con "hermanas mayores" que tanto le aportaron a sus hijos a nivel cultural.

"Firmé cada petición, me comuniqué con todos los diputados posibles, pero (todos) han hecho oídos sordos a nuestros llamamientos desesperados".

Por su parte, agencias como Rainbow Au Pair afirman haber advertido al gobierno durante años, sin éxito. Solicitaban que los europeos pudieran beneficiarse de la visa "joven".

"Pero mientras eso no suceda, no podemos hacer nada, estamos indefensos", dice Cynthia Cary.

"Un chico francés de 18 años no viene a ganar dinero, sino a mejorar sus habilidades lingüísticas", sostiene. "Se olvidaron de que se trataba principalmente de un programa de intercambio cultural, que no debía verse como un trabajo".