Carrusel de las Artes

ESPECIAL: Napoleón a través de dos castillos imperiales

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Visita a los castillos imperiales de Fontainebleau y Malmaison
Visita a los castillos imperiales de Fontainebleau y Malmaison © RFI

En este programa visitamos el famoso Castillo de Fontainebleau, “la residencia de los reyes de Francia”, y el Castillo de la Malmaison, lugares que guardan todavía hoy un estrecho vínculo con Napoleón y con su primera esposa. Conoceremos también un poco más sobre la emperatriz Josefina, su aporte a las artes, la moda y la botánica.

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El Castillo de Fontainebleau está íntimamente ligado a los reyes de Francia y a Napoleón Bonaparte. Al momento de ser declarado Emperador, en 1804, Napoleón 1º tenía apenas 35 años. Decidió entonces hacer de Fontainebleau una de sus residencias, y así este palacio, en ruinas luego de la Revolución, se convirtió en un emblema del hombre de Estado, el general y el promotor de las artes que fue Napoleón.

“Napoleón descubrió este castillo poco después de haber sido consagrado Emperador, en 1804. E inmediatamente quedó impresionado por la belleza del lugar, aunque el castillo estaba en muy mal estado de conservación. Napoleón tuvo la idea de vivir aquí, en lo que él mismo llamó “la Casa de los Reyes”, la “Casa de los siglos”. Para él era una manera de inscribir su nombre en la tradición de los Valois y los Borbones, es decir, los reyes que se sucedieron en este lugar”, explicó a RFI el director del patrimonio y de las colecciones, Castillo de Fontainebleau, David Guillet.

En Fontainebleau, puede visitarse la Sala del Trono, una sala que existía desde la época de los Borbones. Napoleón solo la remodeló para convertirla en un espacio de recepción y de trabajo e introdujo dos símbolos particulares: el águila, recordando el imperio romano; y las abejas, que simbolizan el reinado napoleónico.

El Castillo de Fontainebleau fue también el escenario de la adbicación del Emperador, ocurrida en 1814.

“El Salón de la Abdicación se ha mantenido casi intacto desde entonces. Todavía tenemos los muebles originales, tapizados de rojo, y una mesita donde firmó el acta de la abdicación. Sabemos además que antes de firmar, Napoleón intentó suicidarse para no vivir esa humillación, aunque luego decidió aceptar la abdicación definitiva”, agregó Guillet.

Un Museo dedicado a Napoleón 1º

En Fontainebleau existe un museo dedicado exclusivamente al Primer Imperio, con una colección excepcional de objetos de este período de 10 años de reinado de Napoleón, y en especial un accesorio característico de Bonaparte, su emblemático bicornio.

“Napoleón habría sido el primer sorprendido si supiera que su imagen pasó a la historia como la de un hombre con un bicornio. Este sombrero de dos picos era de fieltro, y Napoleón encargaba cuatro ejemplares por año a Poupard, el fabricante oficial del Emperador. Tenemos la suerte en Fontainebleau de tener estas dos piezas originales, donadas por la familia Imperial. Pero hay otros muchos bicornios en el mundo, y no todos son auténticos”, detalló el conservador del Museo Napoleón 1º, Christophe Beyeler.

Beyeler explicó que la leyenda napoleónica es posterior a Bonaparte y nació en la boca de los soldados que pelearon en su ejército.

“Piense Usted, en todos esos veteranos del Gran Ejercito, que quedaron lisiados, inválidos, mutilados. Aquellos que solo podían rememorar las anécdotas de esos países que recorrieron con Napoleón, se dedicaron a narrar esas epopeyas. Esos lisiados realzaron lo que habían vivido y se ocuparon de difundir por doquier esas historias”, concluyó Beyeler.

Malmaison, el castillo de Josefina y Bonaparte

A 12 km de París, se encuentra el Castillo de la Malmaison, un lugar que ha guardado un vínculo muy estrecho con Napoleón, y sobre todo con su esposa, la emperatriz Josefina.

Este castillo, rodeado de vegetación, fue una de las residencias privadas de la pareja imperial, aunque fue también el escenario de importantes decisiones políticas.

“Ellos se casaron en 1796. Tres años después, cuando Napoleón dirigía la campaña de Egipto, Josefina, visitó este Castillo muy cerca de París, se quedó prendada de él y decidió comprarlo. Cuando Napoleón regreso a Francia, se puso furioso, le pareció era un gasto excesivo. Sin embargo, Napoleón terminó apreciando el lugar y convirtiéndolo en un lugar de trabajo. Malmaison se convirtió en luego en la propiedad personal de Josefina cuando se pronunció el divorcio, en 1809”, aseguró Elisabeth Caude, la directora del Castillo de la Malmaison.

Bonaparte hizo construir una Sala del Consejo, donde se llevaron a cabo cientos de reuniones políticas y diplomáticas muy importantes.

“Cuando Napoleón se convirtió en Primer Cónsul, emprendió una tarea faraónica: la reforma administrativa de Francia. Encargó entonces un lugar de trabajo y los arquitectos decidieron crear una oficina en forma de carpa militar. Las paredes y techo son de tela, hay las lanzas cruzadas y en las puertas vemos pinturas de trofeos de armas que recuerdan a los pueblos guerreros de la antigüedad”, agregó Caude.

La Emperatriz Josefina, una apasionada de las artes, la moda y la botánica

Josefina de Bauharnais, primera esposa de Napoleón Bonaparte. De este matrimonio civil se guarda el recuerdo de una tormentosa pasión que comenzó cuando él tenía 26 años y ella 32. Marie Josèphe Rose Tascher de la Pagerie era viuda con dos hijos. Napoleón la rebautizó Josefina para evitar llamarla “Rose”, como lo hicieron los numerosos amantes que ella colecciono. Fueron 13 años de matrimonio con Bonaparte, comenzados con un intenso amorío que se desvaneció entre infidelidades.

Al proclamarse Emperador, en 1804, Napoleón se permitió coronar él mismo a Josefina Emperatriz. El matrimonio duró apenas 5 años más y en 1809 la pareja se separó sin haber tenido descendencia.

Pero ese corto período le permitió a Josefina ser lo que hoy llamaríamos una “influencer” en las artes, la moda y la botánica, que no escatimaba en gastos.

En Francia y en cortes europeas su estilo fue precursor a tal punto que todavía hoy se le llama “vestido imperio” a las prendas con cortes popularizados por Josefina, que se ceñían bajo el busto. Introdujo numerosas especies florales en Francia y una variedad de cisnes negros que aún vive en el Castillo de Malmaison, donde falleció en 1814.

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