Cuba, una crisis multiforme que podría convertirse en la crisis final de régimen

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Delia Arranutegui, peridista y economista, y Stephan Vitkoswky, investigador del IHEAL, invitados de en Primera Plana, 30 de julio 2021
Delia Arranutegui, peridista y economista, y Stephan Vitkoswky, investigador del IHEAL, invitados de en Primera Plana, 30 de julio 2021 © RFI/Florencia Valdés

Las protestas sociales que estallaron en Cuba el 11 y 12 de julio son las más importantes en más de 30 años. En las calles se escucharon consignas pidiendo más libertad, más vacunas, medicinas, el fin de las tiendas que venden productos en moneda libre convertible. El gobierno apareció sorprendido al tiempo que el mundo descubría la crisis multifacética que vive la isla. Una crisis que está lejos de cerrarse y, sobre todo, que nadie sabe cómo puede terminar.

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Invitados de hoy: Stéphane Witkowski, investigador del Instituto de Altos Estudios de América Latina, el IHEAL, especialista en Cuba; Delia Arrunategui, periodista independiente, especialista en economía; y Armando Valdés Zamora, catedrático de la Universidad Paris-Est Créteil, especialista de Cuba.

 

Estas protestas intergeneracionales comenzaron en las zonas periféricas respecto a los centros urbanos y, en la capital, en municipios densamente poblados y altamente pauperizados.

Stephan Witkowsky subraya que “1994 fue un momento muy importante de crisis por los balseros”. Pero ahora “hay dos cosas inéditas, diferentes. El gobierno es totalmente diferente, los dirigentes históricos  ya no están; y el segundo, es internet, a partir de 2018. Eso cambia totalmente los parámetros”.

Armando Valdés estima que estás protestas muestran que “Cuba no es la excepción. Ya somos como los nicaragüenses, como los colombianos, como los chilenos, los bolivianos que salen a la calle. Esto no es de izquierda ni de derecha, ni de jóvenes ni de viejos”.

“No hay para nada ese fantasma que construyó para el exterior el régimen cubano  que somos las víctimas del imperio, cuando al imperio le está comprando 250-300 millones de dólares de comida. El problema de Cuba no es económico, el problema de Cuba es político”, asegura.

Una visión que Delia Arrunategui no comparte. “Por supuesto que los jóvenes reclaman libertad, pero también hay una necesidad básica de alimentación. Y las medidas que ha tomado la administración Trump han sido muy duras, afectan directamente a las personas de a pie”.

Es complicado separar lo económico de lo político. “No se puede separar cuando es parte de un conjunto”, precisa. “A mi entender hay un problema grave del sistema económico que no está funcionando de forma correcta. Tiene que haber una evolución en la economía, en el proyecto económico, que vaya en correlación con la política”;

“Los dirigentes cubanos son muy conscientes de los errores. Hay muchos errores económicos de gestión cotidiana. Hay una burocracia evidente, el peso de las empresas públicas que no son eficientes”, dice Stéphane Witkowski.

Uno de los grandes desafíos del régimen es “acelerar la actualización del modelo económico actual y continuar la institucionalización de la revolución, sin Fidel, sin Raúl (Castro), cuando falta la legitimidad histórica de la revolución de 1959”.

 

#EnPrimeraPlana también está en Facebook.  Un programa coordinado por Florencia Valdés, realizado por Vanessa Loiseau, Steven Elsley y Julien Leng. 

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