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Enfoque Internacional

Polonia: la progresiva erosión del derecho al aborto

Audio 02:48
Manifestación a favor del derecho al aborto en Varsovia. "Huelga de mujeres", dicen las pancartas.
Manifestación a favor del derecho al aborto en Varsovia. "Huelga de mujeres", dicen las pancartas. AP Photo/Czarek Sokolowski
Por: Raphael Morán
7 min

Indignados por un nuevo intento de los conservadores para limitar el derecho al aborto, los sectores feministas protagonizan desde hace varias semanas una movilización sin precedente en las calles. El 22 de octubre pasado, el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional la interrupción del embarazo en caso de malformación del feto. La historiadora Agata Ignaciuk habló con RFI del viraje conservador que operó Polonia en las últimas décadas.

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El 22 de octubre pasado, el derecho al aborto en Polonia sufrió otra arremetida del sector conservador. Ese día, el tribunal constitucional, dominado por magistrados conservadores, declaró la interrupción del embarazo en caso de malformación del feto ''incompatible con la Constitución''.

Esta nueva ofensiva de los conservadores desató la indignació de decenas de miles de polacas y polacos que se volcaron a las calles para oponerse a esta nueva restricción, y lograron reunir hasta 100.000 personas en Varsovia.

El gobierno ultraconservador, que respalda esta limitación del aborto, dió finalmente marcha atras y y decidió no aplicar la decisión del Tribunal supremo. El primer ministro se dijo abierto al diálogo y propuso autorizar el aborto solo en caso de malformaciones mortales pero no en casos de que el feto padezca el sindrome de Down por ejemplo. Una propuesta insuficiente para los manifestantes que critican también la falta de independencia del poder judicial.

Rfi conversó con Agata Ignaciuk, historiadora de la Universidad de Granada, de origen polaco, y especialista en salud reproductiva.

Rfi: Se presenta muchas veces a Polonia como un país muy religioso y conservador. Pero últimamente hemos asistido a las protestas más importantes de las últimas décadas. ¿Se trata de un despertar de los sectores feministas?

Agata Ignaciuk: Hubo una primera huelga feminista en 2016 cuando se barajaba la misma reforma (prohibir el embarazo en caso de malformación del feto) pero a través del Parlamento. Hubo manifestación y se paró el proyecto. Ocurrió lo mismo en 2018, con una movilización tremenda que paralizó el proyecto. Como no se pudo a través de la vía parlamentaria, se ha ido al Tribunal Constitucional para impulsar esta reforma. Por eso hay tanta rabia. Es un tribunal secuestrado, intervenido por el gobierno.

Rfi: Hasta ahora el aborto estaba permitido en tres casos: violación, malformación del feto, y riesgo para la salud de la madre. El aborto no está penalizado, pero Polonia tiene una de las leyes más estrictas de Europa. ¿En qué contexto se instauró esta ley?

Agata Ignaciuk:El desmantelamiento del derecho al aborto no ha empezado con el gobierno del PiS (Partido Ley y Justicia, ultra conservador). Durante el periodo comunista, en Polonia, al igual que muchos países de Europa Central y del Este, el aborto era legal. La legislación estaba bastante favorable para acceder al aborto. Se legalizó en 1956 por causas socio económicas, y si resulta de un acto criminal. Y el supuesto socio económico se interpretaba de manera muy amplia. Cuando la mujer declaraba encontrarse en circunstancias vitales complicadas, eso le daba derecho a acceder al aborto gratuitamente en la sanidad pública

La ley no se cambió sino hasta la transición democrática. Se pasó de una legislación liberal a restricciones progresivas. En el año 1989 ya hubo propuestas legislativas de prohibir el aborto en su totalidad así como penalizar a las mujeres. Pero en la ley actual no se penaliza a las mujeres.

Estos intentos se materializan en 1993 con la eliminación del supuesto socio económico y se limitó el aborto legal a situaciones de riesgo para la salud de la embarazada, malformaciones fetales, y si el embarazo es caso de violación, incesto o relación con una menor.

Rfi: Se habla de 200.000 abortos clandestinos practicados al año en Polonia. ¿De donde sale esta cifra? ¿Qué sabemos de las condiciones de aborto en Polonia?

Agata Ignaciuk: Son cifras que se toman de países de población similar, donde el aborto es legal. Pero no se base en una cuantificación real, imposible de realizar.

En la década de los 90s, cuando se eliminó la posibilidad de abortar gratuitamente en un centro de salud pública, se mantuvo un acceso al aborto en clínicas privadas, de manera clandestina. Las mujeres no abortaban en callejones. El personal de clínicas privadas practicaba abortos, de manera ilegal, pero con tolerancia y con anuncios en la prensa de tipo 'restituimos la menstruación'.

Sin embargo, con la llegada al poder del PiS, el creciente conservadurismo en la vida pública y el creciente peso de los movimientos anti aborto, estas clínicas entraron aún más en la clandestinidad o dejaron de prestar servicio. Las mujeres, ahora, acceden al aborto, utilizando el método farmacológico, que se adquiere por Internet, o a través de organizaciones feministas que lo mandan desde el extranjero. Es legal obtener un fármaco de uso propio que está registrado en otro país de la Unión Europea. Hay una zona gris legal. Grupos feministas como 'Aborcyjny Dream Team' trabaja desde 2016 en el espacio público para contrarrestar el estigma y asesora a las mujeres que quieren interrumpir su embarazo con medicamentos.

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