Enfoque Internacional

Blackwater en Libia: 'Si esta operación tuvo lugar, tuvo el visto bueno de Donald Trump'

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Kalifa Haftar en enero de 2020 en Atenas.
Kalifa Haftar en enero de 2020 en Atenas. REUTERS/Costas Baltas
Por: Aída Palau
6 min

Blackwater, la controvertida empresa de seguridad privada, presente en varios conflictos bélicos a través de sus mercenarios, vuelve a estar de actualidad. Un informe de la ONU, del que se ha hecho eco la prensa estadounidense, afirma que su fundador, Erik Prince, envió armas y hombres a Libia, concretamente al hombre que controla el este del país, Kalifa Haftar, sometido a un embargo internacional.

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La empresa de seguridad privada estadounidense Blackwater y su fundador, Erik Prince, vuelven a estar en el punto de mira. Los diarios New York Times y Washington Post han hecho público un informe de 121 páginas del panel de expertos de Naciones Unidas que revela que en 2019, Prince intentó ayudar a Jalifa Haftar, hombre fuerte del este libio, con un plan de 80 millones para atacar al gobierno reconocido por la comunidad internacional. El plan fracasó.

Francisco Matías, experto en Libia de la web de análisis internacional The Political Room, explica que “supuestamente, este informe dice que la operación contaba con contingentes de mercenarios, helicópteros de ataque y con equipos de ciberguerra. También tendrían un equipo destinado al asesinato selectivo de líderes de las milicias que apoyan al gobierno de Trípoli. Más conocido como el GNA. Pero la operación resultó un fracaso, cuando los helicópteros que trajeron eran de unos modelos muy inferiores a lo prometido”.

“Erik Prince no solamente violaría el embargo de armas de la Resolución 19-70 del Consejo de Seguridad de la ONU, sino otras convenciones en contra del mercenariado. Una de ellas específica sobre África, y que fue firmada también por Libia”, precisa el experto.

Prince y Blackwater ya han sido noticia en el pasado. Cuatro de sus agentes fueron reconocidos culpables del asesinato en 2007 en Bagdad, Irak, de 14 civiles, agentes que obtuvieron el indulto de Donald Trump antes de que éste abandonara la Casa Blanca.

Erik Prince es un ferviente defensor de Trump, hermano de la que fuera su secretaria de Educación y un donante generoso para las campañas del magnate.

“No se podría decir que Estados Unidos mande directamente a mercenarios a Siria, como lo hace Rusia, pero al menos parece que si esta operación tuvo lugar, tal y como se afirma en el New York Times, tuvo el visto bueno de Donald Trump, ya que tiene unas estrechas relaciones con Erik Prince. Por cierto, no es la primera vez que Prince envía a mercenarios norteamericanos a Libia. En 2015 o 2016, pilotaban los Air Tractor, que son unos aviones de hélice contra insurgencia para atacar a una milicia vinculada a Al Qaeda en Bengasi”, comenta Francisco Matías.

Diez años después del levantamiento apoyado por la OTAN que hizo caer al régimen de Muamar Gadafi en 2011, el país sigue dividido entre dos autoridades rivales, roto por las luchas de poder e intereses extranjeros y con batallones de mercenarios en su territorio.

“Los principales mercenarios que hay en el país son de nacionalidad siria y rusa. En el caso sirio, provienen de dos fuentes diferentes: por un lado desde Turquía, lo cual despertó en su momento bastante polémica debido a que una parte importante de ellos eran yihadistas, y por el otro lado desde Rusia, que utiliza la cantera de su aliado, Bashar al-Asad. Además de los propios mercenarios rusos del Kremlin. Por último, tendríamos a los sudaneses y chadianos que combaten del lado de Haftar”, precisa el experto.

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