Enfoque Internacional

Siria: La reconstrucción de Raqqa, un largo camino por recorrer

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Una mujer con su bebé y un hombre caminan por las ruinas de la ciudad de Raqqa, en mayo de 2019.
Una mujer con su bebé y un hombre caminan por las ruinas de la ciudad de Raqqa, en mayo de 2019. REUTERS/Aboud Hamam

Hace diez años, el pueblo sirio se levantaba contra Bashar al-Asad. Hoy, sigue en el poder y más de seis millones de personas han sido desplazadas. El ejército regular ha retomado cerca de los dos tercios del territorio, otras partes las controlan los kurdos, Turquía o grupos islamistas todavía activos. Catalina Gómez, nuestra enviada especial a Raqqa, en el norte de Siria, nos cuenta cómo se reconstruye la ciudad.

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Por Catalina Gómez.

Son apenas las 10 de la mañana del viernes, jornada de descanso en Raqqa. La ciudad está tranquila. Pero para un grupo de estudiantes de un instituto cercano, el día comenzó horas antes.

Ahora están en un descanso, que aprovechan para divertirse en la plazoleta de Naim, recordada por los locales como el lugar donde el grupo Estado Islámico solía decapitar a aquellos que sentenciaba a muerte. Una escultura de hierro con una canasta en lo alto, donde los asesinos dejaban las cabezas, es el único recuerdo de lo que sucedía allí.

Los cinco jóvenes tratan de mover sus pies coordinadamente, se ríen. Pero cambian de actitud cuando se le pregunta por el pasado: “No, de eso no hablaré, perdóneme”, dice uno.

“Nos ha tocado aceptar lo que la guerra nos ha traído”

En Raqqa saben que Isis todavía tiene ojos y oídos y que muchas células se esconden en la clandestinidad. Por eso los jóvenes amagan con irse después de oír la pregunta, para luego regresar a pedir una foto. 

Para los mayores es más fácil hablar. Ahmad y su hermana Sara al-Mousa han llegado hasta la panadería local ubicada en uno de los extremos de la plazoleta: “Mi hermano perdió a tres de sus hijos y otro hermano perdió a otros tres…”, cuenta Sara.

Ambos abandonaron Raqqa cuando llegó al Estado Islámico, pero han decidido regresar: “Básicamente nos ha tocado aceptar lo que la guerra nos ha traído. Son asesinatos, es destrucción. Es como una orden de Dios. Es todo lo que podemos hacer”, comenta Ahmad.

Reconstrucción y convivencia

La mezquita del Al Noor es una de las más grandes de Raqqa. Pero el edificio donde se reza hoy es nuevo. Fue derrumbada durante la campaña para liberar la ciudad. Como también lo fueron muchos de los edificios que hoy permanecen sin reconstruir.

“No ha habido una verdadera reconstrucción en la región. Todo el trabajo que se ha hecho ha sido en proveer estabilidad y servicios básicos, como agua, electricidad… El sector salud todavía es muy débil, está casi destruido. La infraestructura en general es muy débil. El consejo civil de Raqqa, algunas ONG y las organizaciones internacionales proveen asistencia alimentaria, esto lo dan en efectivo. Y todas las casas que se han reconstruido han sido por sus propietarios. Las casas que todavía están dañadas son de aquellos que no tienen la habilidad financiera para hacerlo”, explica Mahmoud al-Haidi, director de la ONG Hope Makers.

El Sheik Ali Naif tiene a cargo la coordinación de las 80 mezquitas que se han reconstruido en Raqqa, pero también tiene la misión de lograr la convivencia en la ciudad: “Le estamos diciendo a nuestros hermanos cristianos que vuelvan a su país, que es seguro. No volverá a ver destrucción, no más asesinatos. No habrá diferencia entre nosotros y ustedes”, enfatiza.

Problemas económicos

La intensidad del conflicto se ha reducido, Siria es un país en guerra donde hay muchos asuntos por resolver. El que más preocupa actualmente es la economía, la libra siria se desploma, arrastrada por el colapso de la economía del Líbano. 

También queda por resolver el control de Raqqa, que actualmente está en manos de las Fuerzas de Siria Democrática e integrada por fuerzas árabes, cristianas y kurdas, que son mayoría.

Leila Mustafa, la codirectora del Consejo de Raqqa, subraya que no hay que olvidar “que las células de Isis todavía están alrededor y están organizadas de manera clandestina. Si bien decimos que Isis ha sido vencido en lo militar, la realidad es que quedan células durmientes. Así que hay posibilidades de que esas células puedan atraer a los jóvenes, cuando no hay trabajos para ofrecer, y no hay educación por falta de instituciones educativas. Posiblemente eso vaya a afectar en el futuro”.

Qué pasará en el futuro, se pregunta la población. ¿Volverá el gobierno de Bashar al-Asad que gobierna en Damasco? ¿Habrá otro capítulo de esta guerra?

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