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Escala en París

¿La agroforestería puede salvar la Amazonía?

Audio 13:30
Jihane Guenoun trabaja en Refoest'Action, una empresa francesa que contribuye a reforestar en nombre de empresas y particulares.
Jihane Guenoun trabaja en Refoest'Action, una empresa francesa que contribuye a reforestar en nombre de empresas y particulares. © RFI
Por: Aída Palau | Florencia Valdés
17 min

Brasil y su presidente Jair Bolsonaro están en el punto de mira por la mala gestion de la Amazonía y el Pantanal, con tasas de deforestación e incendios records. Bolsonaro ha culpado a la comunidad internacional de una campaña de desinformación y a los indígenas de quemar la selva. En el “pulmón del mundo”, cada año desaparecen 4 millones de árboles. Hace Escala en Paris Jihane Guenoun, de Reforest’Action, que conoce muy bien la zona, concretamente el estado de Rondonia.

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Jihane Guenoun trabaja en Reforest’Action, una empresa y no una ONG, que tiene el objetivo de luchar contra la deforestación a través de proyectos agroforestales: “La agroforestería es un sistema de uso de la tierra que combina árboles y otro tipo de plantas leñosas perennes como palmeras o bambús con cultivos agrícolas más clásicos. También puede haber ganado”.

Reforest’Action tiene varios métodos para restaurar bosques degradados como “la generación natural asistida”, una técnica pasiva. También se pueden recuperar bosques “con especies de árboles nativos sin objetivo de producción”.

El modelo económico de la agroforestería “es muy similar a los modelos clásicos”, precisa Jihane Guenoun. Se venden los productos de los árboles y de la agricutura. En cuanto al modelo económico de su empresa, “trabajamos con empresas privadas en Francia, recaudamos fondos en esas empresas para financiar y apoyar proyectos que seleccionas en muchos países del mundo”, precisa. Pueden ser empresas pequeñas o grandes transnacionales.

Guenoun insiste en que deben ser proyectos “sostenibles, con especies nativas y siempre en relación con las comunidades locales”. Ya que “una reforestación en monocultivo sin adaptarse a las necesidades locales” no tiene las mismas virtudes.

Rondonia, estado deforestado

Esta compañía francesa trabaja en todo el mundo y concretamente en Rondonia, el estado brasileño, fronterizo con Bolivia y que es la zona de la Amazonía más afectada por la deforestación.

“Rondonia está bajo mucha presión de invasión. Durante los años 80 hubo un crecimiento muy alto de la tasa de deforestación. Es la consecuencia de un proyecto de construcción de una carretera gigante que cruza todo Brasil. Por causa de este proyecto, la población de este Estado creció de manera exponencial. Puede ser la primera causa de la deforestación en la región, hoy en día, un 30% esta deforestada”, precisa.

En Rondonia existen sin embargo varias áreas protegidas. El problema es que “la infrastructura para mantenerlas es muy deficiente. Hay un clima político que incentiva la deforestación”, dice. De la misma manera, las comunidades indígenas locales sufren de esta “invasión” y no logran resistir a la presión que se ejerce sobre sus tierras.  

“Las poblaciones indígenas no queman la selva”

El presidente brasileño acusa a la comunidad internacional y las ONG de estar detrás de una campaña de desinformación a nivel internacional y a los indígenas de quemar los árboles. Las ONGs acusan al gobierno de no defender estas tierras y de promover la tala de árboles para expandir la frontera agrícola ganadera.

“Las poblaciones indígenas no queman la selva”, rectifica Jihane Guenoun, explicando que el principal problema es la propiedad de la tierra. “Muchas partes de la Amazonía no tienen uso definido de la tierra. Sin un uso claro, las puertas están abiertas a la deforestación.

La jefa de proyecto recuerda que el sector agrícola en la Amazonía se quema la vegetación para abrirle paso al ganado y cultivar su alimento: “Hay muchos factores económicos que causan la deforestación como la minería y la construcción de grandes infraestructuras como las carreteras”.

Amnistía Internacional denuncia que muchos incendios son provocados por los grileiros, particulares que despejan zonas arboladas, confiscan tierras y crean pastos para los animales para el sector cárnico brasileno. En la Amazonía, el 63% de la superficie deforestada —equivalente al tamaño de Portugal multiplicado por cinco— de 1988 a 2014 ahora es pasto para ganado, según este organismo.

Se desplegó al ejército brasileño en mayo para intentar controlar los incendios y la tala ilegal, pero hasta el 31 de agosto se detectaron alrededor de 63.000 incendios, según el Instituto de Investigación Espacial de Brasil.

 

#EscalaenParís también está en Facebook. Un programa coordinado por Florencia Valdés. Realizado por Souheil Khedir, Fabien Mugneret et Vanessa Loiseau. 

 

 

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