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¿Por qué Uruguay tiene la tasa de contagios diarios de covid más alta del mundo?

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Una trabajadora sanitaria toma una muestra de la nariz de una joven para analizar si está contagiada con COVID-19 en Montevideo, Uruguay, el jueves 15 de abril de 2021.
Una trabajadora sanitaria toma una muestra de la nariz de una joven para analizar si está contagiada con COVID-19 en Montevideo, Uruguay, el jueves 15 de abril de 2021. AP - Matilde Campodonico

Uruguay enfrenta su peor momento de la epidemia desde el principio de ésta en marzo del año pasado. Entre las causas está la llegada a su territorio de la variante brasileña o P1, que es más contagiosa.

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Durante meses Uruguay fue citado como ejemplo en la lucha contra la Covid-19. Pero en marzo cambió el panorama y el país ostenta ahora la mayor cantidad de nuevos casos diarios per cápita del mundo, según un balance de la Agencia France Presse.

El país sudamericano sumó cerca de 1.370 nuevos casos diarios por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, por lejos la tasa más alta del globo, ya que ninguna otra nación superó los 1.000 contagios diarios por cada 100.000 habitantes en ese período, según estadísticas de AFP realizadas sobre datos oficiales.

“¿Por qué decimos que es el peor momento? Porque hay mayor cantidad de casos activos y mayor cantidad de pacientes internados por Covid en las unidades de terapia intensiva”, dice a RFI Julio Pontet, presidente de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva.

El gobierno reportó el lunes 71 fallecimientos por covid, la cifra más alta desde el inicio de la emergencia sanitaria, en marzo de 2020. En total, el país de 3,5 millones de habitantes registra 149.430 contagios y 1.595 muertes por el nuevo coronavirus.

¿Qué pasó? Primero, el regreso a clases y al trabajo en marzo, después de los meses de verano, ha contribuido a aumentar la circulación del virus.

“Hay un conjunto de actividades sociales que incluyen la educación presencial y todo su entorno, como el movimiento que se genera de padres, de chicos. Y la actividad laboral que se activa después del cierre de temporada de verano”, dice Pontet.

El aumento sostenido de contagios está poniendo en riesgo la atención en hospitales públicos y privados de todo el país, donde ya un 53% de las camas de cuidados intensivos están ocupadas por infectados de covid-19. Además, la cepa brasileña o P1 se ha extendido en el territorio uruguayo:

“Desde marzo ingresó la cepa P-1 procedente de Brasil, que le dio a la pandemia una particular aceleración en la capacidad de contagio, de transmisión”, dice Pontet. “Y también en la severidad y cantidad de pacientes que ingresan a terapia intensiva. Se está midiendo un aumento de la letalidad, particularmente en el último mes, pasó de 1 por 100 a prácticamente 1.5 y parece estar en ascenso. Es una presunción clínica porque nosotros no hacemos un estudio del genoma de cada paciente. Pero en los muestreos que se han realizado, la penetración de esta cepa ha sido progresiva y coincide en el tiempo con el aumento de la letalidad.

Y la frontera entre ambos países es muy dficil de cerra en los hechos, explica el médico intensivista:

“Con Brasil el problema es que hay una frontera seca, incluyendo ciudades que son binacionales”, dice Pontet. “Las personas viven de un lado de la frontera y trabajan del otro, o viceversa. Y esa vida binacional hace imposible una restricción real de la frontera. Hay ciudades que están separadas por una calle, por una avenida. Esto sin duda que ha influido, porque el foco de mayor densidad de casos en toda la pandemia ha sido justamente el noreste del Uruguay que toda la frontera seca con Brasil”.

Frente a este escenario, el gobierno sigue apostando en su veloz programa de vacunación. Casi el 26% de la población ya ha sido inoculada con la primera dosis de CoronaVac o Pfizer, y un 6% con la segunda, desde que comenzó la campaña de inmunización el 1 de marzo.

Pero entre los epidemiólogos se alzan cada vez más voces para reclamar mayores restricciones como el cierre de los lugares de ocio.

El presidente Luis Lacalle Pou se ha mostrado renuente a endurecer las medidas existentes para restringir la movilidad, argumentando que su gobierno no cree en "un Estado policíaco".

El país, que nunca decretó cuarentena obligatoria, suspendió la presencialidad de las clases y los espectáculos públicos, y mantiene cerradas algunas oficinas públicas no esenciales. Pero comercios de todos los rubros, incluidos bares y restaurantes, permanecen abiertos, con mucha movilidad en las calles.

Con AFP.

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