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Vida en el Planeta

La misteriosa tiburón ballena que migra sin GPS desde Galápagos a Costa Rica

Audio 14:02
Coco es una tiburon ballena de unos 50 años y de unos 12 metros de largo. Gracias a ella se confirmó la existencia de un nuevo corredor migratorio.
Coco es una tiburon ballena de unos 50 años y de unos 12 metros de largo. Gracias a ella se confirmó la existencia de un nuevo corredor migratorio. © César Peñaherrera, MigraMar
Por: Dánae Rivadeneyra
29 min

Por fin  los biólogos marinos de Galápagos, en Ecuador, tienen evidencia científica de un corredor migratorio entre esta área protegida y el Parque Nacional de Isla Coco en Costa Rica. Es la primera vez que los equipos satelitales colocados en los tiburones ballena de Galápagos registran este recorrido, la "prueba de algodón" para defender la vía que une ambas reservas. En la segunda parte del programa, una hipótesis explica que podrían ser unas bacterias cargadas con magnetita las responsables del fantástico sentido  de orientación y navegación de los animales. 

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Los tiburones ballena son una especie marina enorme y poco conocida, se calcula que al momento de nacer pueden medir entre 70 a 90 centímetros y en su edad adulta de 50 a 100 años, llegar a medir hasta 20 metros de largo. Pese a su enorme tamaño, el tiburón ballena es un pez dócil que a diferencia de su primo tiburón, no come carne sino plancton, es tan dócil que, a veces, permite que los buceadores naden agarrados a ellos. En la actualidad figura en la lista de especies vulnerables, aunque eso no ha impedido que siga siendo cazados en algunas partes de Asia, como Taiwán y Filipinas.

Hace más de 10 años que Alex Hearn, vicepresidente de Migramar y parte del proyecto Tiburón Ballena del Galápagos Science Center de la Universidad de San Francisco de Quito, trabaja con estos animales, estudiando su comportamiento y sus rutas para protegerlos; así, entre él y su equipo han marcado a más de cien ejemplares en este tiempo, pero esta es la primera vez que uno de estos tiburones ballena les da la evidencia científica que tanto habían estado esperando. 

Por otros registros satelitales, Hearn y si equipo sabían que los tiburones ballena se acercaban bastante a Isla Coco en Costa Rica pero hasta ahora ninguno había hecho su entrada formal en el Parque, o bien las marcas satelitales que les habían puesto en las aletas se caían antes de tiempo o bien los tiburones ballena se desviaban justo antes de entrar. 

Alex Hearn, vicepresidente de MigraMar

Esta es la primera vez que un tiburón ballena va de Parque a Parque. Básicamente son dos reservas marinas, Galápagos está al final de la Cordillera y la Isla del Coco está por el medio, entonces los animales se mueven entre los dos y parece que usan la Cordillera para orientarse y esto es importante porque estas especies, tiburón ballena, tiburón martillo, tiburón sedoso, tortuga verde, tortuga laúd, son todas especies amenazadas, entonces si podemos proteger sus rutas migratorias, pues es un avance bien fuerte para su conservación

Lo que Coco les ha permitido probar es que si bien no es la ruta principal de los tiburones ballena, sí es una ruta de alternativa de esta especie que sale de las aguas protegidas de Galapagos, atraviesa aguas desprotegidas internacionales y luego vuelve a entrar a aguas protegidas.

 

Coco, la tiburon ballena, nadando al lado de los hombres rana de MigraMar
Coco, la tiburon ballena, nadando al lado de los hombres rana de MigraMar © César Peñaherrera

 

Hacia la creación de un corredor migratorio

Un estudio realizado por la ONG MigraMar y la Pontificia Universidad Católica del Ecuador sobre la justificación biológica para la creación de la MigraVía, segura que “se ha aceptado que la sobrepesca es la causa principal del detrimento poblacional de muchas especies marinas migratorias”, entre ellas tiburones, rayas, tortugas, delfines y aves marinas que “son capturadas como pesca asociada o incidental de las flotas pesqueras industriales y semindustriales”.

Alex Hearn, vicepresidente de MigraMar

Este es el punto de partida de nuestra idea de plantear la creación de una MigraVía, protegerlos en sus migraciones entre dos reservas marinas.  Estas aguas que unen Galápagos y Cocos están dentro de las zonas exclusivas económicas de Ecuador y Costa Rica. No es su zona más importante de pesca pero sí existe un riesgo de una interacción de artes de pesca y, obviamente, según el arte hay más o menos riesgo. 

Por eso, los científicos postulan que el siguiente paso lógico para fortalecer los esfuerzos de conservación marina de los gobiernos de Costa Rica y Ecuador es la protección del corredor que Coco recorrió y que también han utilizado al menos 389 animales de 15 especies distintas, como tiburones martillo (tiburones sedoso, tiburones zorro o tortugas verde, laúd, todas ellas en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. 

Alex Hearn, vicepresidente de MigraMar

Proponemos la creación de una MigraVía, una zona binacional, como mínimo tiene que involucrar a dos países y protege las rutas migratorias de animales que están en peligro de extinción y  se está trabajando en una hoja de ruta aunque claro que todavía es muy temprano, pero tenemos esperanzas de que se pueda hacer algo real y tangible para ayudar a proteger a estas especies. 

El misterioso recorrido de estos tiburones ballena

La ruta de estos tiburones ballena es tan larga y tan difícil de seguir que hasta ahora los investigadores solo tienen ideas aproximadas de lo que podría significar el recorrido de cada ruta, alimentación, orientación, descanso, reproducción, alumbramiento, son algunas de las posibilidades que se plantean los biólogos marinos. 

Alex Hearn, vicepresidente de MigraMar

Ella puede nada bastante rápido, puede llegar a 2 o 3 nudos, es decir, unos 5 kilómetros por hora. Ella llegó a Coco y no se quedó ahí tampoco, luego se desvió hacia las costas y creo que últimamente no la hemos detectado, estas marcas a veces se caen. 

  

 

Si bien ahora se tiene certeza de la ruta entre ambos Parques Nacionales, sobre lo que no se tiene certeza es acerca de las razones por las que estos tiburones ballena atraviesan la cordillera del Coco, unos 1200 kilómetros desde las islas Galápagos hasta la costa pacífica de Costa Rica. Los investigadores creen que es tal vez una ruta de orientación, como un punto de referencia antes de continuar una ruta mas amplia…aunque todo es un misterio como explica Alex Hearn

Alex Hearn, vicepresidente de MigraMar

Las nuestras, generalmente, cuando las marcamos que suele ser entre junio y agosto, no se quedan en Darwin (islas al norte de Galápagos), al día siguiente ya no están y están yéndose normalmente hacia el oeste y ahí hay un frente donde hay agregación de plancton. Ellas se mueven a lo largo de esa ruta, pueden ser 1500 kilómetros, no sabemos por qué, tal vez estén alumbrando, tal vez sea una ruta de alimentación y luego regresan, dan la vuelta por el mismo frente oceanográfico y vuelven, otra vez pasan por Galápagos o Coco y acaban en el borde de la plataforma continental donde también hay afloramiento. Lo que creemos es que se quedan ahí unos meses pero por marzo o abril ya los detectamos otra vez en Galápagos, pero en las islas del Sur, y en el norte, todas convergen en Darwin y no sabemos por qué, por qué Darwin. Creemos que tal vez es un punto de navegación.

Se calcula que un tiburón ballena puede llegar a vivir hasta 100 años aunque se conoce muy poco sobre esta especie en peligro de extinción.
Se calcula que un tiburón ballena puede llegar a vivir hasta 100 años aunque se conoce muy poco sobre esta especie en peligro de extinción. © César Peñaherrera

 

¿Cómo así estos tiburones ballena, las tortugas marinas, las aves, las mariposas monarcas, son capaces de recorrer año tras año las mismas rutas sin desviarse y volver siempre a su punto partida? Es la pregunta que se han hecho también científicos de otros campos y  Los científicos lo explican a través de la magnetorrecepción.

La magnetorrecepción el sentido magnético

El sentido magnético así es como se le conoce popularmente a esta capacidad de algunos animales de sentir los campos magnéticos de la Tierra y, en función de esos impulsos, orientarse para hacer largas travesías como sus largas rutas migratorias, o decidir si hacerlas en verano o en invierno, o dónde encontrar alimentación. 

Robert Fitak es investigador del departamento de Biologia, genómica y bioinformática de la Universidad Central de Florida y en su última investigación lanza una hipótesis acerca de los orígenes de esta magnetorrecepción en los animales:

Robert Fitak, investigador del departamento de Biología de la Universidad Central de Florida

Nosotros creemos que muchos animales lo utilizan para informarse acerca de cómo emprender viajes largos o sus rutas migratorias, por ejemplo, las tortugas marinas lo pueden utilizar para navegar en mar abierto y para encontrar dónde depositarán sus huevos y harán sus nidos, o las aves, que pueden iniciar sus recorridos migratorios siguiendo estos campos magnéticos terrestres y en función de eso decidir irse en invierno u orientarse para encontrar campos donde alimentarse.

Robert Fitak explica que este sentido magnético también podría haber estado presente en los humanos hace mucho tiempo, aunque sigue siendo tema de debate científico:  

Robert Fitak, investigador del departamento de Biología de la Universidad Central de Florida

Hay posiciones a favor y en contra, pero hasta ahora la evidencia más reciente muestra que bajo ciertas condiciones magnético ambientales, hay cambios en las ondas cerebrales humanas, tal vez este es un indicador de este sentido magnético o de lo que alguna vez lo fue y que hoy ya no usamos más, pero no hay ninguna evidencia sólida al respecto

Hasta ahora eran dos hipótesis principales las que explicaban la magnetorrecepcion en los animales: la primera se basaba en los criptocromos, una clase de fotorreceptores de luz azul presentes en plantas y animales,  y la segunda,  que dice que ciertas partículas magnéticas llamadas magnetitas se encuentran al interior de los animales y actúan como un receptores magnéticos de estos campos. Fitak y su equipo proponen una tercera hipótesis, ellos hablan de las bacterias magnetotacticas, bacterias que estos investigadores comparan con una suerte de fabrica que produce magnetos que son luego utilizados para ir en determinadas direcciones: 

Robert Fitak, investigador del departamento de Biología de la Universidad Central de Florida

Nosotros lo que creemos es que estas partículas magnéticas se encuentran dentro de  bacterias que a su vez viven dentro de los animales, y que son estas bacterias las que les comunican información acerca de los campos magnéticos terrestres. Esta hipótesis se encuentra en sus primeras fases así que no sabemos si es el padre o la madre los que transmiten estas bacterias a los hijos o si es que estas bacterias se encuentran en alimentos o sedimentos en el ambiente y que estos animales han ingerido.  Esa es una de las preguntas que nos interesa responder.

Hasta ahora investigaciones relacionadas con el microbioma humano muestran que las bacterias del estómago nos transmiten signos y de alguna manera manipulan la conducta humana. El equipo de  Fitak, considera que podría ser una situación parecida con estas bacterias magnetotacticas que serían ellas las que manipularían la orientación de estos animales aunque no saben con exactitud cuál es el mecanismo de comunicación que estas bacterias utilizan. Hasta ahora se había encontrado e este tipo de bacterias en sedimentos, en muestras de agua pero el equipo de Robert Fitak las han encontrado también en animales y ya están haciendo las primeras pruebas:

Robert Fitak, investigador del departamento de Biología de la Universidad Central de Florida

Estamos desarrollando algunas pruebas y los datos que apoyan estas hipótesis son secuencias de ADN de estas bacterias que son como una especie de código de barras que se encuentran en animales específicos, frecuentemente en muestras del estómago o de su piel. Ahora estamos tratando de expandir esas pruebas hacia otros animales y diferentes tejidos como los ojos, la nariz y otros órganos internos para ver si encontramos el lugar exacto en el que estas bacterias podrían estar viviendo y en qué tipo de animales. Así que para comenzar nos estamos centrando en animales que hacen largos recorridos migratorios pero después trataremos de trabajar con otras especies también.

Pero no son las únicas pruebas que están realizando. Otro grupo de investigación del que también forma parte Fitak, está experimentando con los efectos de ciertos antibióticos en animales. 

Robert Fitak, investigador del departamento de Biología de la Universidad Central de Florida

Estos antibióticos pueden matar a las bacterias magnetotácticas, así podremos saber si los animales conservan o pierden el sentido de la orientación o de la navegación en ausencia o presencia de estas bacterias . Y esto podría darnos información, cierta base para determinar si estas bacterias son importantes para este sentido en los animales.

Como señala Robert Fitak, los estudios se encuentran todavía en las primeras fases, por ahora sobran más preguntas que respuestas como en el campo de los tiburones ballena pero la información actual da una una mejor aproximación de cómo es que esos animales sienten a estas bacterias y como éstas comunican información importante a los huéspedes, pudiendo ser incluso responsables de los más complejos comportamientos animales como sus grandes recorridos migratorios.

 

 

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