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CORONAVIRUS

Tres autores del estudio de The Lancet que cuestionaba la hidroxicloroquina se retractan

El estudio, que se publicó el 22 de mayo en la conocida revista médica, concluía que la hidroxicloroquina no es beneficiosa para los enfermos de la COVID-19 hospitalizados, e incluso puede ser nefasta.
El estudio, que se publicó el 22 de mayo en la conocida revista médica, concluía que la hidroxicloroquina no es beneficiosa para los enfermos de la COVID-19 hospitalizados, e incluso puede ser nefasta. REUTERS/George Frey
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El estudio de The Lancet, que provocó un cambio efímero en la política de la Organización Mundial de la Salud sobre la hidroxicloroquina al considerarla ineficaz en el tratamiento de la COVID-19, se vino abajo este jueves, después de que tres de sus cuatro autores se retractaran.

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La polémica sobre la hidroxicloroquina no acaba. Tres de los cuatro autores del estudio publicado en The Lancet escribieron a la revista diciendo que no podían garantizar la fiabilidad de los datos en los que se basa el estudio, porque la empresa que creó la base de datos rechaza darles acceso.

"Ya no podemos garantizar la veracidad de las fuentes de datos primarias", escribieron, acusando así al cuarto autor, jefe de la compañía que recogió esos indicadores.

El estudio, que se publicó el 22 de mayo en la conocida revista médica, concluía que la hidroxicloroquina no es beneficiosa para los enfermos de la COVID-19 hospitalizados, e incluso puede ser nefasta.

Otros estudios de menor escala habían llegado a la misma conclusión, pero la publicación de éste tuvo un impacto global, lo que llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a suspender sus ensayos clínicos sobre la hidroxicloroquina contra la COVID-19.

Dudas acerca de la fiabilidad de los datos

El artículo desencadenó un aluvión de críticas, no sólo de los defensores de la polémica molécula como el investigador francés Didier Raoult, quien lo tachó de "pésimo", sino también de científicos escépticos sobre el interés de este medicamento para los enfermos infectados con el nuevo coronavirus.

Así que el miércoles la OMS anunció la reanudación de los ensayos clínicos con la hidroxicloroquina y el estudio europeo Discovery prevé hacer lo propio.

Las críticas cuestionaban la fiabilidad de los datos en los que se basaba el estudio (96.000 pacientes de 671 hospitales) recopilados por la compañía estadounidense Surgisphere, que se presenta como una empresa de análisis de datos sanitarios y está dirigida por el cuarto autor del artículo, Sapan Desai.

Los autores respondieron anunciando una auditoría "independiente" de sus resultados y del origen de los datos. Pero finalmente tres de ellos, incluido el director Mandeep Mehra, tiraron la toalla.

Como Surgisphere rechazó trasladar la base de datos debido a acuerdos de confidencialidad con sus clientes (los hospitales donde se obtuvieron), los expertos enviados "no pudieron realizar una revisión independiente y nos informaron de su retirada del proceso de evaluación", escriben en el texto publicado el jueves en el que presentan "sus más profundas disculpas".

Surgisphere, en el ojo de la tormenta

En un comunicado The Lancet asegura que se toma "muy en serio las cuestiones de integridad científica" y estima "urgente" evaluar otras colaboraciones con Surgisphere.

"Todavía hay preguntas pendientes sobre Surgisphere y los datos supuestamente integrados en este estudio", insiste la revista.

El New England Journal of Medicine (NEJM), que publicó un estudio del mismo equipo realizado con datos de Surgisphere sobre el vínculo entre la mortalidad por la COVID-19 y las enfermedades cardiacas, también anunció el jueves por la noche la retractación del documento.

El doctor Desai, que ha defendido desde el comienzo "la integridad" de sus datos, se negó a hacer comentarios el jueves, afirmó a la AFP la agencia a cargo de sus temas de comunicación.

Necesidad de ensayos clínicos rigurosos

En una carta abierta publicada la semana pasada, decenas de investigadores de todo el mundo elaboraron una larga lista de puntos problemáticos del estudio, desde incoherencias en las dosis administradas en algunos países hasta cuestiones éticas sobre la recopilación de información.

Además los firmantes creen que se necesitan ensayos clínicos rigurosos para evaluar los medicamentos, mientras que el controvertido estudio no es más que una compilación de datos preexistentes. El propio estudio polémico recalcaba la necesidad de continuar los ensayos clínicos para "confirmar" sus resultados.

El miércoles, otro estudio llevado a cabo en Estados Unidos y Canadá y publicado en el NEJM concluyó que la molécula es ineficaz en la prevención de la COVID-19. Estos resultados eran muy esperados porque se siguió un protocolo considerado de referencia para el estudio de los resultados clínicos. Pero el ensayo es "demasiado pequeño para ser irrefutable", insistió Martin Landray, epidemiólogo de la universidad de Oxford. Tras la reanudación de los ensayos de la OMS, se esperan más resultados.

"Los resultados de los ensayos aleatorios son necesarios para sacar conclusiones fiables. Esperemos que estén disponibles pronto", comentó este jueves Stephen Evans, de la London School of Hygiene and Tropical Medicine. De lo contrario es probable que continúe el debate entre defensores y críticos de la famosa molécula.

Este caso en torno al estudio de The Lancet "es un inmenso escándalo muy perjudicial para la comunidad científica", recalcó en Twitter Gilbert Deray, del hospital Pitié-Salpêtrière, en París.

Con la AFP

 

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