CORONAVIRUS

¿Cómo recuperar el olfato tras la Covid-19?

Se estima que la anosmia, o pérdida del olfato, se produce en más de la mitad de los pacientes que contraen el coronavirus.
Se estima que la anosmia, o pérdida del olfato, se produce en más de la mitad de los pacientes que contraen el coronavirus. © Getty Images/George Pachantouris

En la mayoría de los casos, los pacientes con Covid-19 que han perdido el sentido del olfato lo recuperan por completo en unas pocas semanas, pero para otros puede ser más difícil. La consulta y la rehabilitación son entonces esenciales.

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Por Lucie Bouteloup.

Amélie tiene 40 años. Contrajo el coronavirus al mismo tiempo que su pareja hace ocho meses. Desde entonces, perdió el olfato y el gusto.

Es su primera consulta con un otorrinolaringólogo (ORL): "Me di cuenta de esto cuando quité la caja del gato, donde no había olor. Pensé: '¡Qué bueno!', pero no. Todavía olía los aceites esenciales, pero hoy ya no los huelo", describe Amélie al médico.

Dos hipótesis

La pérdida total o parcial del olfato afecta a más de uno de cada dos pacientes de Covid-19. Hay dos posibles causas de este síntoma. Puede tratarse "de un edema de las hendiduras olfatorias, estos dos surcos situados en la nariz por los que pasan pequeños nervios que salen de la nariz y van al cerebro y transmiten las moléculas del sentido del olfato. Es una reacción inflamatoria relacionada con el virus y normalmente nos recuperamos en 15 días, tres semanas", explica el Dr. Wissame El Bakkouri.

"La segunda hipótesis es una invasión viral de las neuronas. Las neuronas olfatorias están situadas en las hendiduras olfatorias que son atacadas físicamente por el virus, e incluso en los bulbos olfatorios del cerebro. Podemos pues imaginar que la anosmia, la pérdida del olfato, durará más tiempo", continúa el médico.

"Más allá de un año, las posibilidades de recuperación son extremadamente bajas"

Tras una fibroscopia para evaluar el estado de las fosas nasales, el médico sugiere a Amélie hacer un test olfativo. Rosa, albaricoque, caramelo, pero también queso de cabra o purín: cinco olores se distribuyen al azar en 48 frascos de cristal que se entregan uno a uno al paciente, que debe identificarlos.

Pero no es una tarea fácil. Amélie respira el olor propuesto, que le recuerda a "algo indefinido. ¿Albaricoque quizás?". Un ejercicio al que tendrá que someterse ahora dos veces al día, según un protocolo muy estricto. La idea es reeducar su cerebro, que de alguna manera ha olvidado los olores, e intentar recrear las conexiones. Un método que si se toma a tiempo aumenta las posibilidades de recuperación.

Pero no todo el mundo recuperará el sentido del olfato. "Nos gustaría decir a todos los pacientes que hay esperanza. Pero la verdad es que, por desgracia, más allá de un año, las posibilidades de recuperación son extremadamente bajas, si no nulas", advierte el Dr. El Bakkouri. Un problema serio ya que la rehabilitación olfativa es hoy en día el único recurso para las personas que padecen anosmia.

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