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Escala en París

La COP25 busca resolver el rompecabezas de la financiación de la lucha contra el cambio climático

Audio 13:48
Mariana Deheza en Escala en París, miércoles 4 de diciembre de 2019.
Mariana Deheza en Escala en París, miércoles 4 de diciembre de 2019. RFI
Por: Aída Palau | Florencia Valdés
23 min

Es tiempo para la acción, #Timeforaction, esta es la consigna de la COP25, presidida por Chile, pero que se celebra en Madrid, después de que el gobierno de Sebastián Piñera renunciara a su organización por la revuelta social. En la capital española se juega, entre otros, la financiación de las medidas para limitar las emisiones de CO2 a la atmósfera. El compromiso alcanzado por 196 países en París en 2015, desde entonces EEUU anunció que lo abandona, fue limitar el alza de la temperatura del planeta a 1’5°C con respecto a la era pre industrial. Para conseguirlo, se tendrán que redoblar esfuerzos y articular mecanismos de financiación. Entrevistamos a Mariana Deheza, de la Agencia francesa de desarrollo.

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“Esta COP es muy importante porque se necesita que los países se empujen a tener más ambición y por otro lado porque se van a definir elementos técnicos del acuerdo de París como el artículo 6 que va a regular el intercambio de esfuerzos de mitigación o de reducción de gases con efecto invernadero entre los países“, nos explica en Escala en París la boliviana Mariana Deheza, especialista en financiación de la transición ecológica.

Tras 25 años de conferencias internacionales sobre el Clima, los informes sobre las consecuencias son cada vez más alarmantes. El Grupo Intergubernamental de expertos del Cambio Climático asegura que para limitar el calentamiento del planeta a 1’5 grados centígrados, hay que reducir las emisiones en un 45% hasta el 2030 con respecto a los niveles de 2010 y seguir disminuyendo hasta alcanzar el "cero neto" aproximadamente en 2050. Esto significa que se debería compensar cualquier emisión remanente eliminando el CO2 de la atmósfera.

“Técnicamente se puede hacer. Las emisiones que hasta ahora se han acumulado en la atmósfera no comprometen lograr esos objetivos pero para eso se necesita una voluntad política inmensa, ahí está el desafío”, asegura Deheza.

La cumbre del clima de Madrid busca movilizar 100.000 millones de dólares al año de los países ricos para que los países pobres puedan luchar contra el cambio climático. “El Fondo Verde por el Clima es uno de los mecanismos financieros de la convención marco de la ONU, la buena noticia es que este año se ha hecho una reunión de reconstitución de este fondo en la que se ha podido recolectar compromisos que llegan a 9.000 millones de dólares. Es importante teniendo en cuenta que a menudo los países en desarrollo no son los responsables del cambio climático hasta ahora. De acuerdo a las cifras de la OCDE, estamos en una trayectoria que nos permite pensar que el año próximo se va a conseguir esa cifra”, calcula la experta que, sin embargo, matiza que ésta es solo una parte mínima del esfuerzo global que se necesita para no superar los 2°C.

Hay varias estimaciones de lo que va a costar que apuntan a que la factura va a ser de 5,7 billones de dólares al año, “por ello se necesita una reorientación masiva de los flujos financieras”, según adelanta Mariana Deheza.

Cómo funcionan los mercados de carbono

Los países firmantes del Acuerdo de París aprobaron el año pasado sus reglas de aplicación, excepto en un ámbito sensible y por el que Brasil libra en solitario un duro pulso: los mercados de carbono, cuya concepción se aborda en esta COP25 de Madrid. Unos mercados llamados a permitir la compra-venta de emisiones con el fin de estimular las reducciones.

“Son mecanismos que permiten financiar la reducción de emisiones a menor costo. Es decir, pongamos un ejemplo de dos países. Un país donde es muy caro reducir esas emisiones lo que va a hacer es comprar esa reducción de emisión en otro país donde el coste es más bajo. En ese caso, entramos en una especie de bolsa de créditos de carbono”, explica la experta de la Agencia Francesa de Desarrollo. Una bolsa que no está exenta de peligros, ya que algunos países podrían aprovechar este sistema para eludir la reducción de la emisión de CO2 y ahí es donde los países parece que aún no se han puesto de acuerdo. “Estas negociaciones implican reglas muy precisas y un mecanismo de transparencia que garantice confianza en este mecanismo. Es muy importante que este mecanismo no reduzca el incentivo para bajar las emisiones, porque ese es el punto más importante”, advierte Mariana Deheza.  

Otra forma de financiar la lucha contra el cambio climático es con los impuestos. Que los estados apliquen políticas fiscales para gravar el carbono. La experiencia le ha salido mal a algunos países como a Francia. El anuncio de una tasa carbono generó el movimiento de protesta de los chalecos amarillos que protagonizaron durante más de un año bloqueos, manifestaciones y enfrentamientos con la policía. Las protestas obligaron al gobierno a retirar el proyecto. “En el aspecto económico, el impuesto al carbono es un instrumento útil pero hay que tener en cuenta los aspectos sociales. La transición a economías más bajas en carbono implica que habrá ganadores y perdedores, es importante tener en cuenta que hay que reorganizar los sistemas para que las pérdidas no sean significativas”, nos dice.

#EscalaenParís también está en Facebook. Un programa coordinado por Florencia Valdés y realizado por Souheil Khedir, Fabien Mugneret y Vanessa Loiseau.

¿Qué es la Agencia Francesa para el Desarrollo?

La Agencia Francesa para el Desarrollo (AFD) es el banco de desarrollo del Estado Francés: es una institución financiera pública que implementa la política de ayuda al desarrollo y de protección del medioambiente definida por el gobierno francés desde hace 75 años. Financia y respalda proyectos apoyados por los Estados nacionales, gobiernos locales, ONGs, bancos e intermediarios financieros y empresas públicas.  Desde el 2005, el tema climático ha sido una prioridad para la AFD. Clima y desarrollo son dos temas urgentes que están vinculados y en todo el mundo las transiciones energéticas y ecológicas conllevan oportunidades. Dentro de la estrategia clima y desarrollo de la AFD se ha adoptado el compromiso que la totalidad de los proyectos financiados por la Agencia sean 100% compatibles con el Acuerdo de París.

La Agencia lleva a cabo proyectos en 115 países y ha comprometido en el 2018, 4.8 mil millones de euros en proyectos que comportan co-beneficios climáticos (reducción de gases de efecto invernadero y adaptación al cambio climático).

En América Latina, la Agencia financia en promedio 800 millones de euros anuales en proyectos climáticos desde el año 2017, se ha fijado tres objetivos operativos de declinación de su estrategia de cambio climático y desarrollo:

  1. Apoyar políticas públicas ambiciosas en temas de clima y de conservación de la biodiversidad.
  2. Apoyar la transición energética mediante la descarbonización del mix energético, la eficiencia energética, el apoyo a la toma de decisiones y la gestión de la transición energética.
  3. Contribuir al desarrollo urbano sostenible.

La ayuda de la AFD en Bolivia pasa por las energías renovables

Un ejemplo de la acción de la AFD en América Latina es el apoyo que la misma otorga para el cumplimiento de las metas bolivianas en el sector de la energía incluidas en su contribución nacional presentada en 2015 en el marco del Acuerdo de Paris. Después de haber participado en el financiamiento de una planta solar de Oruro (100 MW), primer proyecto que el grupo financia en Bolivia, la AFD contribuye ahora a la transición energética del país a través de otros dos proyectos: un programa de apoyo a las energías renovables (contribución al financiamiento de los parques eólicos de Warnes II con una capacidad de 21 MW y de La Ventolera con una capacidad de 24 MW) y un préstamo de política pública sectorial en materia energética para ayudar a la transición energética de Bolivia.

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