MEDIO AMBIENTE

La exportación de residuos plásticos, una amenaza para los océanos

Residuos plásticos apilados fuera de una planta de reciclaje ilegal en Kenjarom, Malasia, en 2018.
Residuos plásticos apilados fuera de una planta de reciclaje ilegal en Kenjarom, Malasia, en 2018. REUTERS - Lai Seng Sin

El náufrago del "MV X-Press Pearl" en Sri Lanka da un eco especial al Día Mundial de los Océanos, este martes 8 de junio. El barco con bandera de Singapur derramó varias toneladas de bolas de plástico en el agua al hundirse. Una enésima catástrofe ecológica que nos recuerda que los océanos son víctimas del plástico transportado en buques portacontenedores de un extremo a otro del planeta.

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Por Lou Roméo.

La contaminación por plásticos afecta cada vez más a los fondos marinos. Según Greenpeace, actualmente hay unos 12 millones de toneladas de plástico en nuestros océanos. Si bien una cuarta parte proviene de material de pesca desechado, las partículas de plástico de menos de cinco milímetros constituyen un problema en sí.

"Los microplásticos y los nanoplásticos plantean un problema por su ingestión por los animales marinos. Estos animales son destinados en su mayoría al consumo humano y son consumidos por otros animales marinos en la cadena alimentaria. Los microplásticos contienen aditivos y contaminantes persistentes, en su mayoría conocidos como disruptores endocrinos. Por lo tanto, esto supone un problema de salud para la fauna, para la vida marina y también, para la salud humana", explica Agnès Le Rouzic, de Greenpeace Canadá.

Así, las asociaciones ecologistas consideran el plástico como uno de los principales peligros para el futuro de los océanos. Sobre todo porque, aunque se cree que los plásticos se reciclan en cuanto se depositan en un cesto de reciclaje, en realidad se pueden exportar al otro lado del mundo en buques portacontenedores.

Diez millones de toneladas de residuos plásticos se exportan cada año

Cada año, unos 10 millones de toneladas de residuos plásticos viajan en barco por los océanos de nuestro planeta. Durante mucho tiempo, los envases alimentarios usados, las bolsas o las botellas de plástico eran enviados por las grandes potencias, Europa, Estados Unidos, Canadá y Japón, según un principio llamado "ganador-ganador": los buques portacontenedores que traían productos manufacturados de China salían cargados de residuos plásticos para no viajar vacíos.

Pero la situación cambió en 2018. "Desde que China prohibió las importaciones de residuos plásticos, y después Malasia e Indonesia, los flujos de residuos plásticos se dirigen hacia Vietnam, Tailandia y Filipinas. Una parte va también al continente africano, a África occidental, pero también al norte de África, Turquía y Túnez. Y si tomamos todos los residuos que contienen plástico en el sentido más amplio, van también hacia Nigeria, Ghana, Costa de Marfil y Benín", comenta Charlotte Nithart, del grupo de defensa del medio ambiente Robin Hood.

Falta de trazabilidad

Estas exportaciones de residuos plantean un problema, porque reciclable no siempre significa reciclado. Los países que reciben los residuos no siempre disponen de industrias de reciclaje eficaces, y los residuos que llegan no están siempre limpios ni bien clasificados. Si los residuos plásticos son relativamente rastreables hasta que llegan al extranjero, es difícil saber qué ocurre después. La exportación de residuos plásticos al extranjero supone, según la asociación Robin Hood, la pérdida de control y trazabilidad.

"El principal riesgo, es que estos residuos no se reutilicen, reaprovechen o reprocesen en absoluto, y que acaben en vertederos abiertos, sin ninguna protección del entorno natural, con contaminación del agua, incluida el agua potable y el agua agrícola que utilizan las poblaciones locales. Los residuos también pueden acabar en los océanos. Hay ejemplos de vertidos incontrolados en las orillas de los ríos y arroyos: en cuanto llueve mucho, los residuos se vierten en el río o arroyo, o caen directamente al mar. Alimentan entonces el considerable flujo de residuos plásticos que se encuentra en el medio marino", subraya Charlotte Nithart.

Casi el 80% del plástico de los océanos llega por los ríos y arroyos. La situación es alarmante. De ahí el llamado de las ONG a limitar la producción de plástico y a desarrollar industrias de reciclaje locales. Cada vez son menos los países que aceptan ser "los basureros del mundo": a finales de mayo, la aduana de Dakar impuso una multa récord de tres millones de euros a un barco alemán cargado de residuos plásticos ilegales.

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