Un ancestro del canguro podía subir a los árboles

Los fósiles de un canguro que sabía brincar a los árboles, descubiertos en el suroeste Australia
Los fósiles de un canguro que sabía brincar a los árboles, descubiertos en el suroeste Australia Natalie Warburton MURDOCH UNIVERSITY/AFP/Archivos
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París (AFP)

Los fósiles de una especie de canguro desaparecida hace 50.000 años revelaron sorprendentes capacidades para brincar a los árboles en una planicie de Australia, hoy convertida en sabana, afirma un estudio aparecido el miércoles.

Este descubrimiento, descrito el miércoles en la Royal Society Open Science, fue hecho con un nuevo análisis de fósiles de pequeños canguros, descubiertos en la inmensa planicie árida de Nullarbor ("ningún árbol" en latin ), en el suroeste de Australia.

Los paleontólogos trabajaron en dos esqueletos casi completos de un macho y una hembra, clasificados equivocadamente como "Wallabia kitcheneri", y los volvieron a clasificar en el subgénero nuevamente denominado "Congruus kitcheneri", una especie desaparecida.

Al estudiar su morfología --fuertes miembros anteriores y posteriores, manos robustas con garras-- dedujeron que el marsupial de 40 kilos estaba adaptado para subir a los árboles y desplazarse lentamente en ellos.

Una curiosidad biológica, pues Congruus kitcheneri no era un kanguro arborícola, como el dendrolagus, lejano primo de los marsupiales que puebla hoy los bosques de Nueva Guinea.

Unas sesenta especies vivientes de canguros, wallabies y otros marsupiales de la familia de los macropódidos evolucionaron saltando en tierra firme.

"Me acuerdo haber observado los huesos de las manos y los pies, con grandes garras retorcidas, y haber dicho a mi colega: '+tal vez no me crea, ¡pero pienso que el animal estaba brincando a los árboles!+'", dijo Natalie Warburton, investigadora del centro de investigación sobre los ecosistemas de la Universidad Murdoch en Perth.

Lo que llevó al animal a desarrollar sus capacidades queda por elucidar. "Brincar a los árboles debería requerir mucha energía y músculos poderosos para subir", afirmó la investigadora a la AFP.

Agregó que "debía haber tenido buenos recursos alimenticios en los árboles para que eso valiera la pena".

El descubrimiento, según ella, "nos dice también que el hábitat y el medio ambiente en la región hace 50.000 o 100.000 años eran verdaderamente diferentes de lo que son ahora", una planicie con clima casi desértico.